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jueves, 8 de febrero de 2007

Editorial jueves 08 de febrero de 2006

MOTORIZADOS, BUHONEROS, CAMIONETEROS Y AFINES.
¡NO VOLVERÁN!
Son en la actualidad el objetivo cercano de la revolución, su exclusión no tardará en llegar. Ya vemos como el gobierno los trata después de las elecciones, son ahora individuos “comunes y corrientes” que tendrán que cumplir con todas las normativas sociales y legales. Después de ocho años de libertinaje, se verán obligados a obedecer las leyes, matriculando, no circulando por las autopistas etc. Ya no son bolivarianos para Chávez, son sencillamente, estorbos humanos que junto a la buhonería cerril afean las ciudades de Venezuela. Es el tiempo en que el régimen quiere mostrar una patria “amable” y organizada para los visitantes, con monumentos históricos nacidos de la “épica” chavista. Quién iba a imaginarlo que los intrépidos motorizados afectos al régimen serian los primeros en ser sancionados y domeñados por la revolución. Seguidos de los buhoneros ya despojados de sus territorios naturales para ser ubicados en lugares ignotos y supeditados a morir de inanición. La economía informal no estará exenta de los desabastecimientos, ni de las revisiones de facturas y controles formales del Seniat. No nos oponemos a medidas que debieron tomarse previsiblemente desde hace mucho tiempo, sino al modo como ahora se hace de la noche a la mañana, pareciera se corresponde con un cambio de gobierno, un salto de lo revolucionario al militarismo represivo. Posiblemente, los gremios señalados aún no lo tomen así. Pensando que su comandante, les proporcionará lo mejor de lo mejor, para que puedan seguir trabajando autónomamente, cuestión que no sucederá, a menos que ellos logren retomar sus lugares en “consecuentes” luchas y se comprometan a respetar los ordenamientos municipales sin molestar a los viandantes.
Los camioneteros completan el cuadro social, con sus pretendidos aumentos de tarifas que superan el 50% de los precios actuales. También quieren imponerlo a lo macho, atrevimiento que rechaza el publico y que del mismo modo el gobierno lo hará. Las vías se les cierran a estos compatriotas que, en muchos casos se sintieron adheridos al proceso y beneficiados por él. Consecuentes y licenciosos muchos de ellos atentos a la voz de su comandante que, ahora los aborrece. Ojo, los espacios se van cerrando para todos los venezolanos, a menos que estén dispuestos a incorporarse a los "trabajos voluntarios", como sembrar y cortar caña para restablecer la cadena de comercialización de la azúcar desaparecida de los anaqueles en las ventas de víveres.