El Universal"Soberanía, dignidad e igualdad". Tres principios que no llenan la alacena de los expectantes
Es curioso. Cualquiera habría pensado que el nuevo tren ministerial asumiría un rol más activo en esta fase del "proceso". Sucesores de un equipo cuestionado por sus deficiencias, los actuales integrantes del gabinete no parecen muy activos en la tarea de superar las inconsistencias de quienes les antecedieron. Con las excepciones de Rodrigo Cabezas y María Cristina Iglesias - a quienes la breña inflacionaria les obligó a dar la cara -, la conducta lerda de la escuadra gubernamental anuncia un importante desequilibrio entre los desafíos de este momento crucial de la revolución y la capacidad de sus cuadros para afrontarlos con eficiencia.
En contra de la exigente dinámica impuesta por la ambición reeleccionista del Presidente, los debutantes lucen ausentados de la escena, sin mostrar sintonía con la creación de una atmósfera popular entusiasta frente a las primeras definiciones de socialismo provistas por el Jefe del Estado. Más allá de la grandilocuencia discursiva, y si se excluyen las operaciones de compra-venta de la EDC y de la Cantv, lo que quedaría a la vista de los venezolanos es un gigantesco vacío en materia de ejecutorias tangibles, que beneficien a quienes se crearon expectativas luminosas alrededor de este segundo período de Chávez.
El contradictorio vacío, junto al carácter abstracto que las iniciativas desarrolladas tienen para "el soberano", le han añadido inusitadas incertidumbres a la vitalidad del "proceso", cuyo mejor alimento en todos estos años fue la frenética algarabía popular que el gobierno lograba inspirar a través de sus decisiones... A diferencia de oportunidades anteriores - cuando los "avances" ideológicos se hacían acompañar con arrojadas propuestas populistas, que suponían un "contante y sonante" para la clientela electoral del líder -, éstas de hoy no han conseguido provocar aquellas cálidas expresiones de respaldo callejero. Al contrario, lo que reina ahora es un silencio similar al desconcierto, descriptivo de las preguntas que los sectores populares deben estar haciéndose sobre el rumbo de la barca revolucionaria.
El esfuerzo del vicepresidente Rodríguez en el momento de la formalización del acuerdo de compra de la Cantv, estuvo dirigido precisamente a la respuesta de esas interrogantes medulares. En palabras de Rodríguez, tal adquisición generaría grandes ganancias en "soberanía, dignidad e igualdad". Tres principios que no llenan la alacena de los expectantes, a quienes les llegó la hora del sacrificio. Justo hacia ellos irán dirigidas las prédicas diarias del mandatario, que intentará "motivarlos" nuevamente, recubriendo los "vacíos" y justificando la necesaria ausencia, en este capítulo del "proceso", de las "ganancias" populistas con que maduró su liderazgo en la etapa anterior al "gran salto".
rmarcano@movistar.net.ve
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