.

.

Translate

lunes, 12 de marzo de 2007

ABREU de Carolina Jaimes Branger

El Universal
Una vez más, por la excelencia, por la vida¿ por la Esperanza, ¡gracias, José Antonio!
No puedo dejar de agradecer la obra de patria de José Antonio Abreu. Cada vez que me asaltan las dudas sobre el futuro de Venezuela, me remito a la prueba viviente de excelencia y civilización que es el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, y tengo la certeza de que en efecto, saldremos adelante.
La posibilidad de salir de la marginalidad a través de la música es un método reconocido y admirado por el mundo entero. José Antonio Abreu no sólo le ha regalado a la Humanidad grandes maestros, que de no haber pertenecido al sistema de orquestas quizá jamás hubieran surgido, sino que también les ha dado a los músicos la posibilidad de optar por una vida distinta y decente, llena de valores y espiritualidad. Y es que la excelencia tiene un efecto expansivo.
Cada vez que el Maestro Felipe Izcaray viene a Venezuela tiene una visita obligada a mi programa de radio en Radio Caracas Radio. En esta oportunidad vino con su hijo, el también músico y joven promesa Carlos Izcaray, quien desde hace pocos días está encargado del nuevo programa de música de cámara del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles. Comentaba con Felipe y con Carlos la trascendencia de la obra de José Antonio Abreu. Coincidimos en que los venezolanos no le estaremos lo suficientemente agradecidos, como en que tal vez tampoco llegaremos a comprender ni a medir el alcance de esta verdadera revolución social, única y maravillosa.
El Maestro Claudio Abbado, ese genio de la dirección musical, quien ha sido director de las mejores orquestas del mundo, está enamorado del proyecto de Abreu, y hoy en día es columna vertebral e inspiración para nuestros jóvenes maestros. Plácido Domingo lloró de la emoción que le produjo verlos tocar. Nuestros muchachos han movido y conmovido a grandes artistas. Se han codeado de tú a tú con los mejores del mundo, porque ellos son parte de los mejores del mundo. Recuerdo con emoción cuando nuestro Edicson Ruiz, el maestro más joven que jamás haya ingresado a la Orquesta Filarmónica de Berlín, me contó que él había ingresado a la orquesta cuando vivía en San Agustín, porque fue la opción que encontró su mamá, que no quería que él se reuniera con "malas juntas".
Una vez más, por la excelencia, por la vida¿ por la Esperanza, ¡gracias, José Antonio!
cjaimesb@gmail.com

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.