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viernes, 30 de marzo de 2007

FÁBRICA DE CONFLICTOS de Argelia Ríos

El Universal
Seccionado por ideologías, razas y colores el país se convertirá en una torre de Babel
Primero fueron los indígenas. Ahora, los afro descendientes. Mañana serán "los colectivos" binacionales... Todos cuantos sean necesarios, pasarán a obtener un rol en el espectáculo que relatará la historia de un país desmigajado por la segmentación. Al enfrentamiento entre "oligarcas y pobres" y entre "civilistas" y "militaristas", se añadirán otros combustibles que atizarán el fuego de la discordia. La causa de Venezuela, como nación, quedará dispersa entre las de las tantas parcelas artificiales, procreadas con el propósito de seducir a los incautos. Dentro de un mismo territorio convivirán unas cuantas naciones, todas útiles en el blindaje del poder ilimitado.
La "venezolanidad" adquirirá poco a poco las características de las nacionalidades querelladas culturalmente... Las viejas preocupaciones darán paso a las generadas por nuevas diferencias. El país será el vivo reflejo de un disenso prefabricado deliberadamente, con el propósito insano de acentuar el fraccionalismo... Nadie tendrá motivos suficientes para reducir las distancias, que pasarían a tener fuentes tan diversas como complejas: cada cual se asumirá como parte de una corporación, en la que el reencuentro estabilizador resultará cada vez más cuesta arriba.
Algunos desde el terreno político -y hasta desde la academia, rezagada en la identificación de fenómenos actuales protuberantemente peligrosos -dirán que lo que está en curso es un "proceso de reivindicaciones históricas pendientes". Aunque algo de eso puede estar presente- como lo comprueba la procacidad del glosario racista empleado por segmentos de la oposición y del oficialismo-, es indudable que el tratamiento del problema no generará su solución. Al contrario, contribuirá a exacerbarlo y a reproducir trastornos sociopolíticos colaterales, cuya ferocidad podría resultar equivalente al que los originó. A todo esto se añade las secuelas que esta fragmentación produciría en el plano de la violencia, donde Venezuela ondea hoy una lamentable bandera de "liderazgo"...
Seccionado por ideologías, razas, colores y religiones, el país se convertirá en una auténtica torre de Babel, en la cual un gendarme se hará indispensable para "administrar" el odio... También el odio -con el miedo- adquirirá una condición esencial para las aspiraciones del César, que tendrá en él a su mejor aliado político. La estabilidad no dependerá ya de las iniciativas del mandamás, ni de la oposición leal o contestataria. Tampoco de la resignación de la gente, sino de los niveles de desprecio de unos y otros grupos... Todo eso y más está contenido en esa movilización de afro venezolanos encabezada por Aristóbulo, cuya autoría intelectual apunta hacia derroteros bastante menos virtuosos que los de Martín Luther King o Nelson Mandela. Cada día es más claro que Venezuela es un laboratorio para la fabricación de conflictos.
Argelia.rios@gmail.com

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