El Universal Para los actores de reparto, con revolución o sin ella, el futuro se les ha vuelto huraño
Los diputados a la Asamblea Nacional andan en busca de oficio. El otorgamiento de la Ley Habilitante al presidente de la República les ha generado una crisis existencial. Las paredes del edificio legislativo son testigos fieles del cotilleo hirviente de sus inquilinos. El ocio resulta insoportable cuando se convierte en un estado permanente. Algunos, es cierto, lo asumen con militante resignación. Otros con mayor vuelo -sintiéndose holgazanes asalariados-, escudriñan alguna manera de parecer útiles, para reivindicarse como parte necesaria del organigrama público... El plan rector que el parlamento ha estado discutiendo por estos días viene a ser una suerte de salvavidas: la única respuesta posible al desengaño provocado por la certeza de una nulidad que ya luce protuberante e ignominiosa...
El ego de los algunos distinguidos congresistas venezolanos muestra heridas profundas. A su manera, se sienten artífices de los logros obtenidos por el jefe. En realidad, su poder jamás hubiera alcanzado su actual medida sin el empeño obsequioso de los acompañantes. En la política no sólo cuentan los votos: el sufragio es únicamente un punto de partida. Hasta el líder mejor dotado depende de una plataforma operativa de apoyo humano... Un solo árbol jamás hace montaña: creer lo contrario va contra las reglas de la naturaleza, que no por casualidad aplican siempre en la política... La cimentación de una estructura de dominio como la que se ha levantado en el país no ha sido obra exclusiva de un individuo y su electorado cautivo. La distribución de roles y responsabilidades está en el núcleo de la conquista del poder. Los procesos político-sociales no son faenas individuales y privadas. Son construcciones colectivas: un combinado de esfuerzos y de obligaciones múltiples.
En la Asamblea Nacional muchos piensan y callan de este modo. Los sentimientos enfrentados están a la orden del día: es enorme la inquietud por la reforma constitucional que se cuece en Miraflores. Su carácter secreto no es un buen augurio. La clandestinidad del nuevo articulado asoma la inminencia de un zarpazo. El debate sobre el tema es una quimera, aunque la tentación de quebrar lanzas a favor de un vuelvan caras aparece y desaparece como un fantasma... Todo el mundo sabe que tal vez ésta sea la última oportunidad. Los diputados, los gobernadores y alcaldes; los legisladores regionales y locales no disponen de mucho tiempo. A ninguno de ellos -que han puesto su grano de arena- se les escapa que el jefe lustra desconsideradamente la propiedad monopólica de los votos... Sólo Chávez tiene su porvenir asegurado. La situación para los actores de reparto es diferente. Con revolución o sin ella, el futuro se les ha vuelto huraño. Sin duda, un buen momento para actuar: ése el verdadero motivo de las tribulaciones de la comandanta Ron.
Argelia.rios@gmail.com
Los diputados a la Asamblea Nacional andan en busca de oficio. El otorgamiento de la Ley Habilitante al presidente de la República les ha generado una crisis existencial. Las paredes del edificio legislativo son testigos fieles del cotilleo hirviente de sus inquilinos. El ocio resulta insoportable cuando se convierte en un estado permanente. Algunos, es cierto, lo asumen con militante resignación. Otros con mayor vuelo -sintiéndose holgazanes asalariados-, escudriñan alguna manera de parecer útiles, para reivindicarse como parte necesaria del organigrama público... El plan rector que el parlamento ha estado discutiendo por estos días viene a ser una suerte de salvavidas: la única respuesta posible al desengaño provocado por la certeza de una nulidad que ya luce protuberante e ignominiosa...
El ego de los algunos distinguidos congresistas venezolanos muestra heridas profundas. A su manera, se sienten artífices de los logros obtenidos por el jefe. En realidad, su poder jamás hubiera alcanzado su actual medida sin el empeño obsequioso de los acompañantes. En la política no sólo cuentan los votos: el sufragio es únicamente un punto de partida. Hasta el líder mejor dotado depende de una plataforma operativa de apoyo humano... Un solo árbol jamás hace montaña: creer lo contrario va contra las reglas de la naturaleza, que no por casualidad aplican siempre en la política... La cimentación de una estructura de dominio como la que se ha levantado en el país no ha sido obra exclusiva de un individuo y su electorado cautivo. La distribución de roles y responsabilidades está en el núcleo de la conquista del poder. Los procesos político-sociales no son faenas individuales y privadas. Son construcciones colectivas: un combinado de esfuerzos y de obligaciones múltiples.
En la Asamblea Nacional muchos piensan y callan de este modo. Los sentimientos enfrentados están a la orden del día: es enorme la inquietud por la reforma constitucional que se cuece en Miraflores. Su carácter secreto no es un buen augurio. La clandestinidad del nuevo articulado asoma la inminencia de un zarpazo. El debate sobre el tema es una quimera, aunque la tentación de quebrar lanzas a favor de un vuelvan caras aparece y desaparece como un fantasma... Todo el mundo sabe que tal vez ésta sea la última oportunidad. Los diputados, los gobernadores y alcaldes; los legisladores regionales y locales no disponen de mucho tiempo. A ninguno de ellos -que han puesto su grano de arena- se les escapa que el jefe lustra desconsideradamente la propiedad monopólica de los votos... Sólo Chávez tiene su porvenir asegurado. La situación para los actores de reparto es diferente. Con revolución o sin ella, el futuro se les ha vuelto huraño. Sin duda, un buen momento para actuar: ése el verdadero motivo de las tribulaciones de la comandanta Ron.
Argelia.rios@gmail.com
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.