Desde el viernes 30 de marzo hasta la mañana del 8 de abril las autoridades policiales habían contabilizado en Caracas 118 asesinatos en el marco del operativo de seguridad Semana Santa 2007.La mayoría de los crímenes se registraron en barriadas donde los agraviados compartían en fiestas, a pesar de las medidas que prohibían la venta de bebidas alcohólicas. El más reciente hecho de sangre se produjo en el callejón El Porvenir de la carretera vieja Caracas-La Guaira, donde dos jóvenes fueron asesinados por pistoleros de la zona.
Los cadáveres de Carlos Eduardo Díaz Tartaglia (18) y de su primo Amílcar Barrios, de 22 años, cayeron tendidos sobre la sala de la humilde vivienda. Carlos Díaz, padre del más joven dijo que su hijo realizaba pasantías en el Ministerio de Educación luego de haberse graduado de bachiller en el Liceo Nicanor Bolet Peraza, del sector Ruperto Lugo.
"Estábamos en una fiesta, aquí en la calle, y ellos decidieron acostarse a eso de las cuatro de la madrugada. Aqu´í había otras personas bebiendo licor y, de pronto, cuando ellos se iban a dormir, saltaron dos sujetos echando tiros".
Carlos Díaz contó que el joven Amílcar Barrios, de 22 años, también fue asesinado. El agraviado hab´ía quedado ciego desde el mes de octubre del año 2004 cuando unos delincuentes de la zona le dispararon en la cabeza y perdió la visión.
"Ustedes pueden ver que en Plan de Manzano se sobrevive como se puede. Le hemos pedido a las autoridades que pongan más policías para evitar los robos que a cada rato se producen en la carretera. Ahora cada barrio cuenta con su propia banda. Los delincuentes se dedican a robar a las personas que usan la carretera vieja para huir del caos que se genera en la trocha. Todos los días roban a turistas y personas que viajan hacia el aeropuerto", señaló la señora María del Carmen Díaz, t´ia de los jóvenes asesinados.
Una hora después de haberse retirado las comisiones de la policía científica se reportó otro crimen en un sector adyacente al barrio El Porvenir. Los vecinos atribuyen el tercer asesinato a conflictos entre bandas.
Los criminales que ultimaron a los dos jóvenes portaban pistolas calibre 9 milímetros y cubrían sus rostros con capuchas.
"Ustedes pueden ver cómo los venezolanos disfrutamos del socialismo. Aquí no hay policías para nada. Vienen cada vez que matan a un vecino, pero sí hay dinero para repartirlo en distintos países", dijo la señora Carmen Flores cuando se apoyaba en una pancarta del partido PPT, la cual se encuentra frente a la residencia donde se registró el doble homicidio.
Los lugareños no saben a quién responsabilizar por el doble asesinato. "Es muy difícil porque ahora cada barrio cuenta con su propia banda para asaltar a las personas que transitan por esta carretera", contó Carlos Coronel.
En la carretera vieja Caracas-La Guaira las autoridades de la Policía Metropolitana dan cuenta de las bandas que operan en el sector El Plan, en Pedrera; Ojo de Agua, El Paují, La Vereda y Blandín. Los delincuentes suelen secuestrar unidades de transporte, pero prefieren a los tripulantes de vehículos modernos.
"Ahí tienen su ley seca. Deberían controlar el consumo de caña en los barrios. Ya ven lo que pasó", señaló la señora Ana Prieto, vecina de la barriada.
El Universal
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