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jueves, 12 de abril de 2007

AL DESPEÑADERO JUNTO A IRÁN de Cipriano Heredia

Hay políticas buenas y malas a nivel de las relaciones internacionales, pero hay unas que definitivamente son simplemente increíbles, y en esta última categoría cabe la política de este gobierno respecto a Irán, un país que hoy en día representa la máxima amenaza a la paz mundial y que es objeto de críticas y sanciones hasta por parte de dos de sus socios comerciales más cercanos, como lo son Rusia y China.
No le ha bastado al gobierno con traer al desquiciado presidente iraní a Venezuela y firmar con él una larga lista de tratados de todo tipo, para no hablar de las visitas que ha hecho nuestro propio mandamás a ese país, sino que la posición oficial del gobierno respecto al tema del programa nuclear de Irán es absolutamente irracional, llegando al punto en que se pone casi al mismo nivel de peligrosidad que representa aquél en cuanto a su capacidad de desafío a la comunidad internacional.
De hecho, Irán es un país que ocultó a la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) sus programas nucleares durante 18 años, y en los últimos meses ha mantenido una actitud hostil en el Medio Oriente, no escatimando amenazas contra Israel y Europa. Esta postura retadora lo ha convertido en un serio reto para la diplomacia mundial, la cual le ha venido haciendo advertencias muy serias e imponiendo cada vez mayores restricciones y sanciones, como las contendidas en la reciente Resolución 1747 del Consejo de Seguridad de la ONU, en la que también se fija un plazo perentorio de pocas semanas para abandonar su polémico programa nuclear.
Frente a esta situación, sería conveniente que el gobierno venezolano deje claro que está del lado de la paz mundial y el buen manejo de la energía atómica, y aproveche la coyuntura de la mencionada resolución para tomar distancia de Irán y condenar su programa de enriquecimiento de uranio, el cual a todas luces tiene intenciones bélicas y no civiles, por cuanto apunta a la creación de armas nucleares en contra de toda la normativa vigente.
Pero muy por el contrario, como era de esperarse, el gobierno no sólo acaba de inaugurar ruidosamente la ruta área Caracas-Teherán, sino que las recientes declaraciones del vicecanciller Chaves Samudio apuntan una vez más a darle un respaldo incondicional a Irán, tanto en su programa atómico como ante una eventual "agresión unilateral de Estados Unidos" a ese país, evadiendo pronunciarse en forma expresa sobre el contenido y alcance de una Resolución que compromete a toda la ONU. A esto hay que añadirle que si el problema con Irán se convierte en una confrontación bélica internacional, Venezuela podría verse afectada si su respaldo a ese país va más allá de lo discursivo.
Amanecerá y veremos reza el dicho, pero por ahora lo que se vislumbra son puros nubarrones negros.
visionemergente@gmail.com* Coordinador General de Visión Emergente y del Directorio Popular Alternativo.
El Universal

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