Denuncian ante CIDH maltratos a comisarios presosMenos de dos por dos. Eso es lo que miden las improvisadas jaulas donde están, desde la noche del martes 10 de abril, los comisarios Iván Simonovis, Lázaro Forero y Henry Vivas en la sede de la Disip de Aragua, y que han provocado que los tres, como protesta por lo que consideran son unas infrahumanas condiciones de reclusión, se encuentren en huelga de hambre y que sus abogados hayan presentado, ayer en la mañana, una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos solicitando el establecimiento de medidas cautelares de protección para ellos.
Otro elemento que agrava la situación, al decir de María del Pilar Pertínez de Simonovis, esposa y abogada defensora de Iván Simonovis, es la orden y contraorden emanada por el tribunal que estudia la causa, a cargo de la juez Marjorie Calderón, quien ayer "se comprometió con la defensa a ordenar su traslado a Caracas", tal como hizo la primera vez que se utilizaron tales jaulas, el 28 de marzo de este año. Sin embargo, ayer en la mañana cambió la decisión. Explica Pertínez de Simonovis que, "después de reunirse con funcionarios de la Disip, la juez manifestó que permanecerían hasta mañana (hoy) 12 de abril en esas celdas supuestamente por su seguridad". En su opinión, es una medida injustificada, pues "en Caracas no hay disturbios y, si así fuera, en la Disip los policías están armados y podrían protegerlos en caso de ser necesario". Añadió, como agravante, que tal reclusión se realiza "con el conocimiento de la presidencia del Circuito Judicial del estado Aragua".
De los once procesados por los hechos acontecidos en la avenida Baralt y el Puente Llaguno, de Caracas, el 11 de abril de 2002, sólo los tres comisarios se encuentran enjaulados. El resto, los ocho agentes de la Policía Metropolitana, es recluido en calabozos formales en el mismo estado Aragua.
Estas celdas se utilizaron por primera vez en la noche del 28 de marzo, en medio de dos días de audiencias. Son jaulas construidas improvisadamente, identificadas con el nombre de cada uno, colocadas en la parte posterior de la casa que funciona como sede de la Disip, colindando con los motores de los aparatos de aire acondicionado, lo que genera vapores y ruido permanentes y sin ningún tipo de privacidad, según la descripción realizada por Pertínez de Simonovis.
Usualmente, los once procesados son trasladados para cada audiencia entre Caracas y Maracay, y viceversa. Sin embargo, en dos oportunidades los comisarios han sido recluidos en tales jaulas. Simonovis, Forero y Vivas han reiterado a sus abogados la decisión de mantenerse en huelga de hambre mientras no sean trasladados a la sede de la Disip en Caracas.
El Unversal
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