2001 La primera baja en los sistemas personalistas es la verdad, pretenden reescribir la historia pero la terca realidad lo impide.
El 11 de abril de 2002 tuvo lugar una formidable rebelión popular, sin parangón en la historia de Venezuela y Latinoamérica, exigiéndole la renuncia a un mandatario devenido en mandamás de un régimen autoritario, como lo confirma su reiterada conducta de abuso de poder y su repudió a la búsqueda del consenso social cuando gobernar envuelve precisamente un permanente consenso. El Chávez de hoy lo ratifica: “Hay que olvidarse del chavismo light, de que la política es el arte de lo posible, de que todo es consenso. No hay que tenerle miedo a la palabra radicalización”.
Recordamos el lanzamiento del paquetazo de 48 decretos ley, contraviniendo la Constitución, saltándose la consulta de los sectores involucrados, como lo contempla el proceso de formación de las leyes. Cerrada la vía institucional para que los ciudadanos pudieran dirimir sus diferencias con el Estado, algo muy normal en una democracia y ante el clima de impunidad permanente por la violación de los derechos humanos, al trabajo y de propiedad, se produjo la rebelión de una impresionante marea humana contra el muro de contención de una neodictadura. Denominar la sucesión de acontecimientos “golpe de estado” es una falacia, cuando el TSJ la calificó de”vacío de poder”; impensable un golpe efectuado por más de un millón de personas en la calle. Fue tan evidente el vacío de poder que William Lara, entonces presidente de la Asamblea juramentó como presidente al vicepresidente Diosdado Cabello.
Lo que nunca quedará en el olvido es el golpe de estado fallido y furtivo del 4 F, en que cobardemente los sediciosos trasladaron bajo engaño a los soldados, diciéndoles que se trataba de una práctica militar, toda una deshonra al pundonor militar. En esa oportunidad si se atentó contra un gobierno democrático elegido limpiamente por el pueblo, dejando un lamentable saldo rojo de muertes. Esos golpistas tendrán de por vida las manos manchadas de sangre.
Es un hecho notorio y comunicacional que Chávez pretendió tapar la masacre con una cadena y los canales independientes partieron la pantalla, para no hacerse cómplices de la matanza.
El 11 de abril el país se conmovió cuando Tiburón 1, el propio Chávez, ordenó la ejecución del Plan Ávila, asustado ante la avalancha humana en la calle pidiéndole la renuncia. El Alto Mando militar lo desobedeció por no estar de acuerdo con masacrar al pueblo volcado al libre ejercicio de sus derechos.
En vista del asesinato a mansalva de19 ciudadanos y los cientos de heridos durante la marcha pacífica, el Alto Mando le solicitó la renuncia, la cual aceptó. El tipo renuncia al percatarse que los militares no cumplieron la orden criminal. Chávez no sale del poder por un golpe sino por su renuncia. Esto significa que reconoce su responsabilidad en los hechos. Lo vimos después implorando un avión para irse a Cuba, donde le esperaba su mentor político.
La justicia parcializada roja rojita dejó en libertad a los asesinos que dispararon a placer desde Puente Llaguno, contra compatriotas portadores de banderas, pitos y que hacían gala de su dignidad venezolana defendiendo a la democracia. La justicia revolucionaria se ha ensañado y tiene presos a los comisarios Vivas, Forero y Simonovis, quienes según varios testimonios hicieron todo lo posible para evitar pérdidas de vida, imaginemos el número de muertos si estos venezolanos celosos cumplidores de sus deberes no hubieran actuado en la forma prudente como lo hicieron. Asistimos al juicio más injusto y largo de nuestra historia
La madre de todas la cobas es la repetida por Chávez sobre la salida a la calle de seis millones de venezolanos para que volviera al poder, lo cierto es que las calles se mantuvieron tranquilas y los capitostes del régimen se esfumaron, agotaron las reservas de papel toilet y corrieron a refugiarse en distintas embajadas. A Chávez lo sacó el pueblo y la FA comandada por Vásquez Velasco y lo retornó al poder éste último.
Después de 8 años tenemos una Neodictadura limitando la libertad de expresión, con el inminente cierre de la pionera RCTV y dañando hasta los tuétanos a la Fuerza Armada, cuando obliga a los cadetes a corear el antidemocrático patria, socialismo y muerte.
El 11 de abril de 2002 tuvo lugar una formidable rebelión popular, sin parangón en la historia de Venezuela y Latinoamérica, exigiéndole la renuncia a un mandatario devenido en mandamás de un régimen autoritario, como lo confirma su reiterada conducta de abuso de poder y su repudió a la búsqueda del consenso social cuando gobernar envuelve precisamente un permanente consenso. El Chávez de hoy lo ratifica: “Hay que olvidarse del chavismo light, de que la política es el arte de lo posible, de que todo es consenso. No hay que tenerle miedo a la palabra radicalización”.
Recordamos el lanzamiento del paquetazo de 48 decretos ley, contraviniendo la Constitución, saltándose la consulta de los sectores involucrados, como lo contempla el proceso de formación de las leyes. Cerrada la vía institucional para que los ciudadanos pudieran dirimir sus diferencias con el Estado, algo muy normal en una democracia y ante el clima de impunidad permanente por la violación de los derechos humanos, al trabajo y de propiedad, se produjo la rebelión de una impresionante marea humana contra el muro de contención de una neodictadura. Denominar la sucesión de acontecimientos “golpe de estado” es una falacia, cuando el TSJ la calificó de”vacío de poder”; impensable un golpe efectuado por más de un millón de personas en la calle. Fue tan evidente el vacío de poder que William Lara, entonces presidente de la Asamblea juramentó como presidente al vicepresidente Diosdado Cabello.
Lo que nunca quedará en el olvido es el golpe de estado fallido y furtivo del 4 F, en que cobardemente los sediciosos trasladaron bajo engaño a los soldados, diciéndoles que se trataba de una práctica militar, toda una deshonra al pundonor militar. En esa oportunidad si se atentó contra un gobierno democrático elegido limpiamente por el pueblo, dejando un lamentable saldo rojo de muertes. Esos golpistas tendrán de por vida las manos manchadas de sangre.
Es un hecho notorio y comunicacional que Chávez pretendió tapar la masacre con una cadena y los canales independientes partieron la pantalla, para no hacerse cómplices de la matanza.
El 11 de abril el país se conmovió cuando Tiburón 1, el propio Chávez, ordenó la ejecución del Plan Ávila, asustado ante la avalancha humana en la calle pidiéndole la renuncia. El Alto Mando militar lo desobedeció por no estar de acuerdo con masacrar al pueblo volcado al libre ejercicio de sus derechos.
En vista del asesinato a mansalva de19 ciudadanos y los cientos de heridos durante la marcha pacífica, el Alto Mando le solicitó la renuncia, la cual aceptó. El tipo renuncia al percatarse que los militares no cumplieron la orden criminal. Chávez no sale del poder por un golpe sino por su renuncia. Esto significa que reconoce su responsabilidad en los hechos. Lo vimos después implorando un avión para irse a Cuba, donde le esperaba su mentor político.
La justicia parcializada roja rojita dejó en libertad a los asesinos que dispararon a placer desde Puente Llaguno, contra compatriotas portadores de banderas, pitos y que hacían gala de su dignidad venezolana defendiendo a la democracia. La justicia revolucionaria se ha ensañado y tiene presos a los comisarios Vivas, Forero y Simonovis, quienes según varios testimonios hicieron todo lo posible para evitar pérdidas de vida, imaginemos el número de muertos si estos venezolanos celosos cumplidores de sus deberes no hubieran actuado en la forma prudente como lo hicieron. Asistimos al juicio más injusto y largo de nuestra historia
La madre de todas la cobas es la repetida por Chávez sobre la salida a la calle de seis millones de venezolanos para que volviera al poder, lo cierto es que las calles se mantuvieron tranquilas y los capitostes del régimen se esfumaron, agotaron las reservas de papel toilet y corrieron a refugiarse en distintas embajadas. A Chávez lo sacó el pueblo y la FA comandada por Vásquez Velasco y lo retornó al poder éste último.
Después de 8 años tenemos una Neodictadura limitando la libertad de expresión, con el inminente cierre de la pionera RCTV y dañando hasta los tuétanos a la Fuerza Armada, cuando obliga a los cadetes a corear el antidemocrático patria, socialismo y muerte.
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