.

.

Translate

jueves, 26 de abril de 2007

¿OTRA VEZ PETKOFF?

“¿Esta es la oposición venezolana? – se oye que alguien murmura en el pasillo con acento sureño. La Bachelet camina rauda y veloz, cabeza baja. Quiere desaparecer. Que se la trague la tierra. Seguramente convencida de que Chávez tiene para mucho, mucho rato.” Este miércoles “El Nuevo País” reveló datos de la reunión entre Bachelet y representantes de la oposición venezolana. Esto da pié al artículo de hoy de Pedro Lastra.
Este es el artículo de Pedro Lastra:
¿Cómo olvidar esa maravillosa película italiana, dirigida por Mario Monicelli, con la genial actuación de Toto, Marcello Mastroiani y Vittorio Gassman? Una banda de maleantes de pacotilla, llenos de humor absurdo, decide realizar un asalto y después de los más insólitos y cómicos esfuerzos en lugar de dar con la caja de caudales terminan entrando a una modesta cocina. Como ya amanece y la película está por terminar, por no irse con las manos vacías comienzan a cucharear en los potes de comida vieja que se amontonan en la nevera. Alguien se roba un despertador, que comienza a sonar en el momento menos oportuno. Un fiasco.
Son tan fracasados, que decididos a asaltar una casa de empeño mandan a Toto para que se presente ante el cajero con una pistola en la mano. Se la arrebata el comerciante y después de echarle una mirada despreciativa le tira algunos centavos. No vale ni para empeñarla.
He pensado en Los Desconocidos de Siempre al leer la crónica del malhadado encuentro de la “oposición venezolana” con la Sra. Bachelet. El Toto del patio, nuestro inefable Teodoro, se larga una disquisición sobre el ejemplar comportamiento democrático del teniente coronel y vuelve a jurar por enésima vez que el fraude del 3D fue un ejemplo de transparencia electoral que ni en un cantón suizo. No se le arruga la cara de vergüenza. Me recuerda al asaltante con una pistola chimba en las manos. A eso vino a dar el Catire de escapes y naufragios: a una triste y derrengada propaganda del teniente coronel para fines turístico-políticos.
Salta indignado Víctor Bolívar y entonces recuerdo al siciliano celoso que no permite que Mastroianni le robe a su bella hermana. ¿Claudia Cardinale? ¡Qué vergüenza para el enviado de Henry Ramos tener que compartir semejante entreguismo! A esas alturas, luego del speech de Petkoff elevándole un altar de civilidad digna de Catón al inquilino de Miraflores, ya uno no sabe en qué película se encuentra. ¿Qué hace una presidenta como esa en semejante compañía?
Los diplomáticos que la acompañan carraspean, se miran avergonzados y están a punto de soltar el grito cuando la reunión, para descanso de todos, llega a su fin. Pero en el final de esta película no hay caraotas frías ni pizzas agusanadas que satisfagan el hambre libertaria de alguno de los contertulios. Puras manos vacías.
¿Esta es la oposición venezolana? – se oye que alguien murmura en el pasillo con acento sureño. La Bachelet camina rauda y veloz, cabeza baja. Quiere desaparecer. Que se la trague la tierra. Seguramente convencida de que Chávez tiene para mucho, mucho rato.
Cabe la pregunta: ¿hasta cuándo Teodoro, hasta cuándo Timoteo Zambrano, hasta cuándo Julio Borges? ¿Quiénes les dieron el salvoconducto para representar a un país que los desprecia?
Pobre Venezuela. Y pensar que un día fue gobernada por Rómulo Betancourt.
TEODORO Y LOS DESCONOCIDOS DE SIEMPREPedro LastraNoticias24

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.