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sábado, 14 de abril de 2007

PROPUESTA EMERGENTE de Julio César Arreaza

2001
En las elecciones presidenciales de 1998, la mayoría de los electores decidieron votar a favor de un cambio radical encarnado en ese momento por Hugo Chávez, quien prometió profundizar la democracia social, corregir las inveteradas prácticas de corrupción y la estructuración de unos poderes públicos autónomos que se controlarían entre sí, a fin de impulsar el desarrollo humano, una justicia imparcial y oportuna, la seguridad de las personas y los bienes, la fijación de reglas claras para el sector productivo y el respeto de los derechos de los ciudadanos. El haber compartido con venezolanos de excepción y apreciar sus ideas sobre el papel del Estado y el porvenir del país, me permitió percatarme desde el principio que el teniente coronel representaba un salto atrás, una rémora militarista de la variopinta gama de zafios decimonónicos, personalistas e inescrupulosos, que sumieron a Venezuela en un endémico atraso. Las expectativas de cambio se desvanecieron rápidamente y en lugar de la democracia participativa prometida, el régimen nos obliga a tragar, y muchos nos resistimos, el aceite de ricino extraído de un paquete autoritario comunistoide que incluye la destrucción del Estado de Derecho y la corrupción de las instituciones con miras a debilitarlas y doblegarlas a los designios del mandamás, al punto de poder satisfacer su objetivo principal cual es eternizarse en el mando a través de la inconstitucional reelección indefinida. A la sociedad democrática le ha tocado fuerte, enfrentando día a día la escalada autoritaria promotora del odio social y represiva contra la disidencia, los Derechos Humanos y presentar al mismo tiempo a la opinión pública programas alternativos al caos imperante de misiones efectistas e insostenibles en el tiempo y que no resuelven el flagelo de la pobreza. Propongo debatir la propuesta país del partido Visión Emergente sobre la democratización del petróleo, un cambio estructural. El ingreso petrolero durante los primeros 20 años de la nacionalización petrolera alcanzó unos 250 mil millones de dólares, mientras que en los últimos 10 años supera los 300 mil millones de dólares. En sus primeros 20 años Pdvsa fue una empresa eficiente y extremadamente auditada, que la llevó a ocupar el segundo sitial de las mejores empresas de su tipo en el mundo. Todo lo contrario de la venida a menos empresa roja rojita en sus balances contables, en su producción alicaída, en su índice de accidentes récord por falta de mantenimiento y pericia, y su feroz endeudamiento. El fisco nacional ha recibido desde la nacionalización a partir de1976 unos 600 mil millones de dólares. Visión Emergente señala el manejo más ineficiente de esos recursos por parte de los diferentes gobiernos con respecto a los 50 años anteriores de explotación petrolera, cuando el país experimentó un crecimiento sostenido, un tipo de cambio estable y baja inflación. Allí está la médula del asunto, el punto de inflexión, finales de los años 70, en el que el país comenzó a deteriorarse abruptamente, transformándose en pobreza la inmensa riqueza petrolera. La Pdvsa previa a Chávez fue una empresa bien administrada que cumplió con proveerle los recursos a los gobiernos de turno, siendo éstos los responsables de su mala administración. Chávez no sólo continuó mal administrando como los gobiernos anteriores, sino que convirtió a Pdvsa en caja negra y chica del régimen como nunca antes había ocurrido. Visión Emergente propone darle un giro constitucional a la nacionalización-estatificación del petróleo, dejando de ser una riqueza del Estado y pasando a ser propiedad de los venezolanos de carne y hueso, sus verdaderos dueños. El petróleo generaría desarrollo humano y crecimiento económico a través de esquemas modernos de participación en el capital accionario de Pdvsa y en fondos sociales financiados por ésta. Cesa el control político del Gobierno y la empresa funcionaría mediante incentivos que propicien el mayor rendimiento económico posible a sus verdaderos dueños. El “cesta ticket petrolero”, en manos del pueblo sólo pudiera ser gastado en servicios privados de educación, salud, adquisición de alimentos y vivienda.

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