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lunes, 30 de abril de 2007

SOBRE MALAGRADECIDOS de Carolina Jaimes Branger

El Universal
Chávez dice ahora que Didalco ganó gracias a él, pero fue exactamente lo contrario
Séneca decía que la gratitud es la mayor de las virtudes. Pero hay personas que aparentemente les resulta difícil sentir gratitud. ¿O será que tienen la memoria corta? El debate entre Chávez y sus aliados sobre si van o no van al partido único ha evidenciado, entre muchas otras cosas, una tremenda ingratitud por parte del Presidente. No puedo opinar en el caso del gobernador de Sucre, pero sí puedo hacerlo en el de Aragua, Didalco Bolívar. El haber vivido en Maracay me convierte en testigo de primera línea.
El presidente Chávez ha tenido en Didalco Bolívar una ficha indispensable para su causa. No es como dice Chávez ahora, que Didalco ganó gracias a él, sino al revés: Chávez ganó en Aragua gracias a ese apoyo. Y el didalquismo es una fuerza real, reconocida hasta por quienes jamás hemos votado por él y somos considerados opositores. Memoria corta.
Ya desde el año 2000, los partidarios del MVR querían sacudirse a Didalco, pues a Chávez la autonomía de sus seguidores pareciera darle rabia. Didalco Bolívar nunca demostró ser tan incondicional como el líder máximo lo requería. Entonces decidieron lanzar otro candidato a gobernador. En la campaña sacaron en hombros por la avenida Bolívar de Maracay una urna con un letrero que decía "Didalco Bolívar, que en paz descanse". Un mes más tarde, y ante el triunfo inminente de Didalco que pronosticaban todas las encuestas, tuvieron que guardar su urna y darle sus votos. Rabias largas.
Durante los sucesos de abril de 2002, uno de los funcionarios más leales a Chávez fue Didalco Bolívar. Se encerró en el palacio de gobierno: "de aquí me sacan muerto" y aseguró que apoyaría a Chávez "hasta el fin de su mandato". Su conducta contrasta de manera estrepitosa con la de los "incondicionales" que salieron corriendo, se escondieron y estuvieron tan solícitamente dispuestos a juramentar a Carmona. A los ojos de cualquier observador normal, debería empeñar la gratitud del Presidente.
Grace Murray Hopper decía que "el liderazgo era una calle de dos vías: lealtad hacia arriba y lealtad hacia abajo. Respeto por nuestros superiores y cuidado por nuestro equipo". Pero para ser leal hace falta la memoria, y si la falta de memoria se adereza con rabia, se termina como el perro, mordiendo la mano de quien lo alimenta¿ hasta que el mordido reacciona.
cjaimesbranger@gmail.com

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