Para el presidente Lula la visita de Benedicto XVI es una bendición para todosSao Paulo, Brasil.- Benedicto XVI fue recibido en Brasil por miles de fieles que enfrentaron rezando y cantando una persistente lluvia y una de las tardes más frías del año, para recibir la bendición del Pontífice, que se fijó como meta reconquistar la fe de millones de católicos del país lusohablante.
En las calles y avenidas del trayecto que Benedicto XVI realizó a bordo de su "papamóvil" entre el aeropuerto, el Campo de Marte (donde recibió las llaves de la ciudad) y el monasterio que lo alberga se reunieron alrededor de 10.000 devotos que saludaron al líder de la Iglesia católica con pancartas, banderas y pañuelos blancos, indicó DPA.
El Pontífice fue recibido al pie del avión por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a quien saludó con un gesto caluroso, y por su esposa, Marisa Leticia.
En la ceremonia de bienvenida el mandatario brasileño se dijo "doblemente honrado, como cristiano y como Presidente" por la presencia de Benedicto XVI en Brasil, y deseó que esta visita esté seguida de otras.
En su discurso, el mandatario destacó que los valores de la Iglesia católica permean la sociedad brasileña y que el avance de ésta necesita una revitalización de los lazos familiares.
Según dijo, la visita pastoral de Joseph Ratzinger "es una bendición para todos" sus compatriotas y confió en que su estancia de cinco días sirva para afinar estrategias comunes en favor de la juventud y contra el hambre y la pobreza.
El Pontífice llamó a América Latina a darle "un nuevo vigor e impulso misionero" al continente y reiteró su mensaje contra el aborto y la eutanasia.
"Brasil ocupa un lugar muy especial en el corazón del Papa", dijo Benedicto XVI.
El Pontífice indicó que espera que la V Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), que inaugurará el domingo en Aparecida, pueda darle "un nuevo vigor e impulso misionero a este continente" latinoamericano, una región que ha registrado un fuerte avance de religiones evangélicas pentecostales.
Abogó también porque la conferencia reitere la defensa del "respeto a la vida, desde su concepción hasta su natural declive, como exigencia propia de la naturaleza humana", en un claro mensaje contra la eutanasia y el aborto, tras la reciente despenalización de esa práctica en Ciudad de México.
Ni el frío ni una persistente llovizna mitigaron la emoción de una multitud, que esperó que la bendijera desde el balcón del monasterio de Sao Bento.
En medio del repicar de las campanas, Benedicto XVI salió al balcón, desde donde saludó a los fieles en portugués y confesándose conmovido por la "calurosa acogida" reconoció que "es una Iglesia de fiesta".
En el momento en que el Pontífice hizo mención al primer santo brasileño, el fraile Galvao, cuya canonización oficializará mañana, la multitud aplaudió.
Durante su estadía, Benedicto XVI también celebrará dos misas al aire libre, se reunirá con obispos locales y con grupos de jóvenes y visitará una casa de recuperación de drogadictos.
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