BRASILIA (Reuters) - El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, pidió el viernes a una renuente Sudamérica que considere como terroristas a los grupos armados en la región, mientras que abrió una puerta al diálogo con su par venezolano, Hugo Chávez, a quien acusó recientemente de apoyar a las FARC.En el marco de una cumbre en Brasilia para la fundación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), el mandatario dijo además que su país fue el único de los 12 en el encuentro que rechazó una propuesta para crear un consejo de seguridad en la región, dividida entre el amor y el odio a Estados Unidos.
"Quiero hacer una invitación: es que el continente debe atreverse a calificar como terrorista a todo grupo violento que atenta contra la democracia," indicó aludiendo a las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Sudamérica ha sido renuente hasta ahora en poner calificativos a cualquier grupo rebelde, pese a que Colombia ha solicitado que siga los pasos de Estados Unidos y la Unión Europea y considere a las FARC y a otros grupos armados en su país como terroristas.
Chávez, el mayor crítico de Washington en la región, lanzó un desafió a Colombia al otorgarle al grupo marxista el estatus de beligerante, con lo que agudizó una disputa diplomática con su vecino que hasta incluyó movilización de tropas hace algunos meses.
En la última escalada de la crisis, Uribe, el mayor aliado de Estados Unidos en la región, afirmó recientemente que Venezuela y Ecuador apoyan el accionar de las FARC, lo que sus Gobierno desmintieron.
"El tema no es de personas. Algo nos tiene que enseñar el debate es el respeto a las personas. Yo hoy saludé al presidente chávez y a su hija, y le di un beso a la niña," dijo Uribe en una señal de acercamiento entre dos líderes no cesan en sus ataques.
Por otro lado, Uribe justificó la decisión de no apoyar la creación de un consejo de seguridad sudamericano porque "nosotros tenemos un problema de terrorismo muy grave que ha generado dificultades políticas con algunos Gobiernos de pueblos hermanos, que ojalá se superen."
Además de sus diferencias con Caracas, Bogotá entró en colisión con Quito luego de que tropas colombianas atacaron en marzo a miembros de las FARC en territorio ecuatoriano, matando a uno de sus líderes.
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dijo el viernes que las relaciones de su país con el Gobierno colombiano "están en una situación muy deplorable."
Sin embargo, Uribe, aunque lamentó esas declaraciones, confió en que con el diálogo se puedan superar las diferencias.
"Creo que con un buen dialogo, un diálogo sincero, podemos desde el punto de vista político pensar en dejar atrás páginas y pensar solamente en el presente y en el futuro," declaró.
Pero también lamentó las declaraciones de Correa, indicando que era necesario hablar abiertamente en las reuniones y no "quedarse en silencio y después decir lo que se cree a la prensa."
Uribe dijo que esperaba que la UNASUR sirva para que en el subcontinente, "a semejanza de Europa, no se admitan grupos violentos, menos como los terroristas que tiene Colombia financiados por el narcotráfico que atentan contra la democracia."
Para subrayar su afirmación, el mandatario mencionó la colaboración de Francia con España en el combate al grupo separatista vasco ETA.
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