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sábado, 31 de mayo de 2008

MIDAS al revés de Julio César Arreaza B.

2001
La leyenda dice que el rey Midas convertía en oro todo lo que tocaba, y así tocó cantidad de cosas, logrando proveer continuo bienestar a su pueblo. A contrapelo, el teniente coronel, quien ha manejado un dineral, sin precedentes, durante 10 largos años, todo lo que toca lo ha convertido en miseria, muerte y destrucción.

A nuestro país se le presentó la coyuntura de una década prometedora de fortalecimiento democrático de las instituciones y crecimiento económico sostenido y sustentable, no sólo por los extraordinarios ingresos petroleros jamás soñados, sino por la conciencia ciudadana acerca de nuestros errores históricos, muchos de ellos generados a pesar de responder a las mejores intenciones, pero carentes de la mínima planificación y visión país, que se convirtieron en meros proyectos de ensayo y error. Ya para finales de 1998 sabíamos cuales caminos equivocados conducían a realidades indeseables, que no debíamos transitar más nunca, verbigracia el perverso capitalismo de Estado que convirtió a empresas rentables en manos del sector privado, en las entelequias más ineficientes y costosas.

El Estado debe dedicarse a sus fines esenciales e indelegables y la sociedad a los suyos, sin perder el primero su rol regulador con miras a velar por el bien común. La economía comunista que se empeña en instaurar Chávez es totalmente dependiente de la renta petrolera y resulta en la gran contradicción de una población consumista pero improductiva. Bajo el ala del Estado socialista se cobija una nueva clase de contratistas, a quienes se les otorgan contratos a dedo. Sin las dádivas del Gobierno estos empresarios, en el fondo unos parásitos, no paran cabeza.

Las llamadas empresas de producción social se han constituido en una mascarada, arrojando enormes pérdidas, su misión es meter la coba de que gozamos de una economía socialista. El expediente de los decretos de emergencia para evitar los sanos procesos licitatorios, en lugar de ser una excepción, se han convertido en moneda de libre circulación del régimen.

Estamos en presencia de un pavoroso desmantelamiento del aparato productivo nacional y de una economía importadora, una economía de puertos.
El petróleo llegó a USD 115, pero la Pdvsa roja rojita venida a menos, con una bajísima capacidad de gestión, administra muy mal los recursos y está inmersa en una corrupción espantosa. Botaron a 20.000 personas formados y aumentaron la nómina en 60.000 personas, descuidando lo nuclear: exploración, producción, refinación y comercialización del petróleo, para favorecer a cuestiones ajenas al negocio, como la compra y venta de alimentos. En el país no hay creación de riquezas y empleos permanentes.

Nuestros yacimientos guardan en sus entrañas crudos pesados. El régimen descartó a Estados Unidos y Canadá que poseen tecnología de punta para desarrollar y mejorar estos crudos. En su lugar ha llamado a participar a empresas de maletín y maletas que no disponen de tecnología. Favorecen a Bielorrusia, Repsol, Petrobras y los chinos. El régimen no mira el negocio sino quiere contar con aliados políticos para la hora de las chiquiticas.

Los brasileños de 40% redujeron por propia voluntad a 10% su participación en proyectos de la faja, un duro golpe a la inversión. Venezuela como miembro importante de la OPEP, siempre se abstuvo de involucrarse en las tensiones políticas del medio oriente. Ahora se ha aliado con el grupo de forajidos, mientras los otros miembros fundamentales nos miran con recelo.

Actitud digna la del nuevo Alcalde de Londres, Boris Johnson, al expresar que no renovará el acuerdo suscrito con Venezuela, por su antecesor Ken Livingstone, para suministrar combustible barato a la red de transporte de esa ciudad, a cambio de algo tan brumoso, como aportar asesoraría para la planificación urbana de Caracas. Nunca se había visto que un país pobre subsidiara a un país desarrollado. Los británicos consideran que una de las ciudades más ricas del mundo se estaba aprovechando de un país en vías de desarrollo y estaban haciéndole propaganda a “un dictador sudamericano de poca calidad”.

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