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sábado, 31 de mayo de 2008

Pasión desmedida por el fútbol devino en tragedia

San Cristóbal.- Llegó el día que todos esperaban, el día para alcanzar la gloria, pero el definitivo partido Deportivo Táchira-Caracas se produce en medio de circunstancias radicalmente distintas a las deseadas.
El equipo de la capital visita a un Pueblo Nuevo que prometía una fiesta espectacular: 40 mil personas ofreciendo el ambiente perfecto, otro llenazo en el "Templo Sagrado". Sin embargo, la muerte de un aficionado en disturbios registrados ayer mientras el público hacía las colas para la compra de entradas deja marcado por el luto el partido del año.
Comenzará el choque con un minuto de silencio y los jugadores rendirán homenaje con brazaletes negros en los brazos. La barra del Caracas finalmente no viajó. San Cristóbal había esperado ocho largos años para ver a su amado club pelear por una sexta estrella y, justo cuando se cumple el sueño, el luto se hace presente. Es un trago amargo para una fanaticada que había sido ejemplo, ratificando ser la más fiel del fútbol nacional.
El show, no obstante, debe continuar.
Los 35 mil boletos puestos en venta se agotaron en tiempo récord, tres horas, y, después de todo, las tribunas volverán a estar repletas. El quinto lleno consecutivo será un hecho.
La tropa de Carlos Maldonado se presenta frente a su gente luego de haber dado un paso importante con el empate 1-1 sentenciado por un tiro libre de Javier Villafraz el miércoles en el estadio Olímpico de la UCV, gol que vale doble en caso de igualdad. Un 0-0 en el duelo de esta tarde sería suficiente para conseguir el objetivo.
La ventaja, eso sí, está lejos de ser definitiva, tal como avisó el propio Maldonado al señalar que sus futbolistas se "jugarán la vida", pues el Táchira tiene enfrente a un equipo que ha ganado cuatro de los últimos cinco campeonatos a las órdenes de Noel "Chita" Sanvicente y que cuenta en sus filas con piezas capaces de dar vuelta a la situación, por adversa que sea.
Y es que si bien los tachirenses ganaron cada uno de sus encuentros como anfitriones durante el Torneo Clausura, consiguiendo el título de esa competición hace 15 días con un triunfo 3-0 sobre el Aragua, el Caracas fue el mejor equipo jugando fuera de casa.
"No se sorprendan si ganamos en Pueblo Nuevo", dijo Sanvicente, dejando claro que su plantel no baja los brazos.
Los capitalinos llegaron a dominar en casa a su máximo rival, pero les hizo falta sangre fría para aprovechar sus oportunidades, incluyendo un penal fallado por Rafael Castellín. Juan David Valencia capitalizó cuando faltaban 10 minutos, pero Villafraz niveló al borde del final y dejó la mesa servida para un desenlace de infarto.
El resultado en el Olímpico obliga al Caracas a ir a la ofensiva, el gol es obligatorio y el tiempo estará a favor del Táchira. Cada minuto que pase con la portería aurinegra en cero disminuirá las opciones de los Rojos del Ávila, que necesitan ganar o pactar a más de dos goles para sumar la décima estrella.
Ese es el panorama dentro del campo. Fuera de los límites de la raya de cal estará el factor Pueblo Nuevo, donde se tratará de pasar la página de la tragedia para empujar al aurinegro. Ojalá el final sea feliz. Gane quien gane, la idea es ver tribunas colmadas, pero dispuestas a aceptar lo que suceda con deportividad.
El caos de la venta de entradas hace recordar tristes episodios como la famosa quema de un autobús del Caracas hace ocho años y olvidar, a la vez, que hay gente dispuesta a dormir en las puertas del estadio para acompañar a sus ídolos y que la celebración del título del Clausura estuvo llena de emoción. Ese Pueblo Nuevo es el que todos quieren ver, no el de ayer.

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