BUENOS AIRES (Reuters) - El Senado argentino continuaba el jueves a la madrugada la difícil misión de ratificar o rechazar un plan para elevar los impuestos a las exportaciones agrícolas, medida que enfureció al sector rural y tumbó la popularidad de la presidenta, Cristina Fernández.La sesión llevaba más de 14 horas de debate a las 0400 GMT y aún era incierto si el Gobierno, que es mayoría en la Cámara Alta, podrá conseguir los votos necesarios para que se apruebe el proyecto.
La medida ya fue aprobada en la Cámara de Diputados por una mínima ventaja tras cuatro meses de una fuerte disputa que dañó la economía.
Si el Senado aprueba el proyecto, se convierte en ley, pero si tuviera alguna modificación, debe regresar a los diputados, donde el Gobierno necesita dos tercios de los votos para ratificar su cuestionado plan.
Se cuenta voto a voto de acuerdo a cada exposición de los legisladores. Las especulaciones seguían sobre la decisión que tomarán un par de senadores indecisos.
En caso de igualdad de votos, la decisión final la tiene el vicepresidente argentino Julio Cobos, titular natural del Senado.
Los legisladores se sentaron en sus bancas el miércoles por la mañana, un día después de que cientos de miles de personas asistieron a dos masivos actos en Buenos Aires, uno en apoyo del Gobierno y otro del sector agropecuario, en los que se buscó influenciar a los senadores.
La incertidumbre y la tensión iban en aumento a medida que se acercaba el momento de la votación, que se espera se concrete durante la madrugada del jueves.
Cientos de seguidores del Gobierno se reunieron frente al Congreso para presionar a los legisladores, mientras que numerosos representantes del sector agrario seguían el debate del Senado a través de una pantalla gigante instalada en un parque.
DUDAS
Si el Senado aprueba el proyecto sin cambios, se abre una etapa en la que el sector rural promete mantener la protesta, pero el Gobierno tendrá más argumentos para defender su línea.
"Si el Congreso termina sancionando esta ley (...) nosotros encararemos de inmediato demandas masivas en todos los tribunales del país," afirmó a periodistas Hugo Biolcati, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina.
La medida sube los impuestos a las exportaciones de soja y derivados -el mayor complejo exportador del país- y busca redistribuir entre toda la población la renta adicional que goza el sector rural por los altos precios internacionales.
Pero los productores vieron en la medida un intento del Gobierno de exprimir su rentabilidad para sostener un creciente gasto público y desde marzo sostienen un plan de huelgas y cortes de carreteras que generaron desabastecimiento de alimentos en las grandes ciudades.
La economía argentina lleva cinco años de fuerte expansión gracias a un fuerte rebote del consumo doméstico tras el colapso financiero del 2001, mientras que los altos precios de las materias primas también motorizaron la reactivación del país, uno de los mayores proveedores globales de alimentos.
La disputa comenzó siendo por dinero, pero se transformó en una batalla política en la que el Gobierno aseguró que los productores responden a un plan para dar un golpe de Estado y destituir a la presidenta, lo que despertó el rechazo de las clases medias altas que decidieron apoyar al agro.
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