
PEKIN (Reuters) - Argentina se convirtió el sábado en la campeona olímpica de fútbol de los Juegos de Pekín al vencer en la final a Nigeria 1-0, vengando una derrota de los africanos en la final de 1996 y llevando a casa la segunda medalla de oro consecutiva.
Argentina, campeona en Atenas 2004, no brilló con el mismo tipo de juego que había mostrado en sus partidos anteriores, pero encontró un momento de inspiración con el delantero del club portugués Benfica Angel Di María, quien marcó a los 58 minutos el gol que selló el destino de la medalla dorada.
Bajo un sol despiadado de mediodía que caldeaba al imponente estadio Nido de Pájaro a 32 grados centígrados, Argentina sacó a relucir su experiencia ante un combativo pero por momentos desconcentrado equipo nigeriano.
"El partido tuvo un ritmo lento, no fue lo mejor jugado en este torneo, era una final y sabíamos que el que hacía el gol tenía mucha chances de ganar," dijo el mediocampista Javier Mascherano a un canal de televisión argentino.
"También el rival cuenta, se nos hizo difícil, la final hay que ganarla y la ganamos," agregó el jugador, que fue el primer argentino que se colgó dos medallas de oro en dos Juegos Olímpicos consecutivos.
Además de volver a colgarse el oro en el pecho, Argentina se vengó de la derrota de Nigeria en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, cuando el equipo africano se quedó con el oro al ganar la final 3-2 con un gol de último momento que los sudamericanos aseguraron fue en posición adelantada.
"Le dimos la alegría a nuestro país y eso a mí no me lo paga nadie," dijo Juan Román Riquelme, el capitán del equipo argentino.
Como espectador de lujo el sábado estuvo el astro del fútbol Diego Maradona, campeón mundial con la selección en 1986, que luego de la victoria bajó al campo para saludar a los jugadores durante la ceremonia de premiación.
Argentina, campeona en Atenas 2004, no brilló con el mismo tipo de juego que había mostrado en sus partidos anteriores, pero encontró un momento de inspiración con el delantero del club portugués Benfica Angel Di María, quien marcó a los 58 minutos el gol que selló el destino de la medalla dorada.
Bajo un sol despiadado de mediodía que caldeaba al imponente estadio Nido de Pájaro a 32 grados centígrados, Argentina sacó a relucir su experiencia ante un combativo pero por momentos desconcentrado equipo nigeriano.
"El partido tuvo un ritmo lento, no fue lo mejor jugado en este torneo, era una final y sabíamos que el que hacía el gol tenía mucha chances de ganar," dijo el mediocampista Javier Mascherano a un canal de televisión argentino.
"También el rival cuenta, se nos hizo difícil, la final hay que ganarla y la ganamos," agregó el jugador, que fue el primer argentino que se colgó dos medallas de oro en dos Juegos Olímpicos consecutivos.
Además de volver a colgarse el oro en el pecho, Argentina se vengó de la derrota de Nigeria en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, cuando el equipo africano se quedó con el oro al ganar la final 3-2 con un gol de último momento que los sudamericanos aseguraron fue en posición adelantada.
"Le dimos la alegría a nuestro país y eso a mí no me lo paga nadie," dijo Juan Román Riquelme, el capitán del equipo argentino.
Como espectador de lujo el sábado estuvo el astro del fútbol Diego Maradona, campeón mundial con la selección en 1986, que luego de la victoria bajó al campo para saludar a los jugadores durante la ceremonia de premiación.
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