
BOGOTA (Reuters) - El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, liderará a partir del lunes una misión que presionará ante el Congreso de Estados Unidos la aprobación este mismo año de un Tratado de Libre Comercio (TLC), una de las últimas oportunidades para lograr el esquivo objetivo.
Representantes del Gobierno, empresarios, académicos y sindicalistas, intensificarán el cabildeo entre el regreso de las vacaciones del Congreso y el receso previo a las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos para promover la inclusión del acuerdo comercial en la agenda legislativa antes de la llegada de un nuevo presidente.
El ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Luis Guillermo Plata, admitió que es el inicio de una nueva cruzada en los esfuerzos para que el TLC quede aprobado este año.
"Seguimos trabajando fuertemente con todo y con todos, y haremos el esfuerzo necesario para lograr nuestra meta de tener el TLC al final de este año," dijo Plata.
"No es una posición triunfalista, sino de fe, y producto de la seguridad de que el tratado es un buen negocio para ambos países," explicó.
Colombia firmó con Estados Unidos un tratado comercial que se encuentra pendiente de ratificación en el Congreso de ese país por la oposición de los demócratas, que exigen más garantías y ponen reparos por la violencia contra líderes sindicales y defensores de los derechos humanos.
Uribe participará en Atlanta, entre el lunes y el martes, en el foro sobre competitividad en las Américas que lidera el secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutierrez.
INICIO DE OFENSIVA
Al viaje de Uribe y otros funcionarios en Atlanta se sumarán los que realizarán representantes de su Gobierno a la convención demócrata, en Denver el 25 de agosto, y a la republicana, del 1 a 5 de septiembre en Mineápolis, en los que buscarán posicionar el tema en la agenda política y abrir camino a la prórroga de las preferencias arancelarias.
Entre el 10 y el 11 de septiembre Plata encabezará una delegación que visitará el Congreso estadounidense, mientras que Uribe impulsará el tema del TLC paralelamente a la asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se realizará en Nueva York, entre el 22 y el 23 de septiembre.
Fuentes del Gobierno sostienen que Colombia podría tener actualmente los votos necesarios para que el Congreso de Estados Unidos apruebe el acuerdo comercial en caso de que la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, le de luz verde a la votación.
Pelosi dijo en el pasado que el Congreso podría votar el acuerdo con Colombia, pero sólo después de que se enfrenten los problemas económicos de Estados Unidos.
Uribe sostiene que su Gobierno ha logrado reducir los asesinatos, las masacres, los secuestros e incluso la violencia contra los sindicalistas.
El mandatario extraditó en mayo a ese país a 14 antiguos jefes de los desmovilizados escuadrones paramilitares de ultraderecha acusados de narcotráfico, mientras que en julio el Ejercito rescató a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y 11 efectivos de las Fuerzas Armadas que permanecían secuestrados por las FARC.
DIFICIL META
Pero pese a estos hechos, que podrían interpretarse como gestos de Colombia hacia Estados Unidos en busca de la aprobación del acuerdo comercial, analistas ven difícil que se logre el objetivo este año.
El analista Michael Shifter, del centro de pensamiento Diálogo Interamericano, dijo que prácticamente no hay probabilidades de que el TLC con Colombia sea sometido a votación en el Congreso antes de las elecciones de noviembre, pese a que cuenta con el apoyo del presidente George W. Bush.
"La mejor esperanza es cuando haya un nuevo Gobierno," opinó Shifter, quien aseguró que la política interna y la solución a los problemas económicos de Estados Unidos dominarán la agenda en el Congreso de Estados Unidos.
Congresistas demócratas y republicanos reconocen los esfuerzos y los logros del Gobierno de Colombia para reducir la violencia y proteger a los sindicalistas, pero admiten que faltan cosas por hacer.
"Hay un amplio apoyo en el Congreso para el pueblo de Colombia y los progresos realizados por el presidente Uribe. Lo pone de manifiesto los importantes fondos aprobados para el Plan Colombia," dijo un vocero del senador demócrata Harry Reid refiriéndose a los más 5.000 millones de dólares que Washington ha entregado a Bogotá desde el año 2000 para combatir el narcotráfico y los grupos armados ilegales.
"Al mismo tiempo, aún existen importantes preocupaciones sobre el TLC que se centró en la necesidad de mejorar el respeto de base, reconocido internacionalmente, a los derechos de los trabajadores en Colombia," agregó.
Los sindicalistas colombianos, que también planean una visita al Congreso de Estados Unidos en septiembre para ratificar su oposición al acuerdo, ven poco probable que el TLC sea aprobado este año.
"Posiblemente quedará para el otro año, yo no creo que haya el mejor ambiente, creo que los demócratas y muchos republicanos están muy preocupados con lo que pasa en Colombia," dijo el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, Tarcisio Mora.
El Gobierno colombiano considera que el TLC es vital para impulsar el crecimiento de su economía y generar empleo que contribuya a combatir la pobreza, pero la izquierda y los sindicatos sostienen que eso sólo contribuirá a empobrecer sectores como el agrícola.
Representantes del Gobierno, empresarios, académicos y sindicalistas, intensificarán el cabildeo entre el regreso de las vacaciones del Congreso y el receso previo a las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos para promover la inclusión del acuerdo comercial en la agenda legislativa antes de la llegada de un nuevo presidente.
El ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Luis Guillermo Plata, admitió que es el inicio de una nueva cruzada en los esfuerzos para que el TLC quede aprobado este año.
"Seguimos trabajando fuertemente con todo y con todos, y haremos el esfuerzo necesario para lograr nuestra meta de tener el TLC al final de este año," dijo Plata.
"No es una posición triunfalista, sino de fe, y producto de la seguridad de que el tratado es un buen negocio para ambos países," explicó.
Colombia firmó con Estados Unidos un tratado comercial que se encuentra pendiente de ratificación en el Congreso de ese país por la oposición de los demócratas, que exigen más garantías y ponen reparos por la violencia contra líderes sindicales y defensores de los derechos humanos.
Uribe participará en Atlanta, entre el lunes y el martes, en el foro sobre competitividad en las Américas que lidera el secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutierrez.
INICIO DE OFENSIVA
Al viaje de Uribe y otros funcionarios en Atlanta se sumarán los que realizarán representantes de su Gobierno a la convención demócrata, en Denver el 25 de agosto, y a la republicana, del 1 a 5 de septiembre en Mineápolis, en los que buscarán posicionar el tema en la agenda política y abrir camino a la prórroga de las preferencias arancelarias.
Entre el 10 y el 11 de septiembre Plata encabezará una delegación que visitará el Congreso estadounidense, mientras que Uribe impulsará el tema del TLC paralelamente a la asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se realizará en Nueva York, entre el 22 y el 23 de septiembre.
Fuentes del Gobierno sostienen que Colombia podría tener actualmente los votos necesarios para que el Congreso de Estados Unidos apruebe el acuerdo comercial en caso de que la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, le de luz verde a la votación.
Pelosi dijo en el pasado que el Congreso podría votar el acuerdo con Colombia, pero sólo después de que se enfrenten los problemas económicos de Estados Unidos.
Uribe sostiene que su Gobierno ha logrado reducir los asesinatos, las masacres, los secuestros e incluso la violencia contra los sindicalistas.
El mandatario extraditó en mayo a ese país a 14 antiguos jefes de los desmovilizados escuadrones paramilitares de ultraderecha acusados de narcotráfico, mientras que en julio el Ejercito rescató a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y 11 efectivos de las Fuerzas Armadas que permanecían secuestrados por las FARC.
DIFICIL META
Pero pese a estos hechos, que podrían interpretarse como gestos de Colombia hacia Estados Unidos en busca de la aprobación del acuerdo comercial, analistas ven difícil que se logre el objetivo este año.
El analista Michael Shifter, del centro de pensamiento Diálogo Interamericano, dijo que prácticamente no hay probabilidades de que el TLC con Colombia sea sometido a votación en el Congreso antes de las elecciones de noviembre, pese a que cuenta con el apoyo del presidente George W. Bush.
"La mejor esperanza es cuando haya un nuevo Gobierno," opinó Shifter, quien aseguró que la política interna y la solución a los problemas económicos de Estados Unidos dominarán la agenda en el Congreso de Estados Unidos.
Congresistas demócratas y republicanos reconocen los esfuerzos y los logros del Gobierno de Colombia para reducir la violencia y proteger a los sindicalistas, pero admiten que faltan cosas por hacer.
"Hay un amplio apoyo en el Congreso para el pueblo de Colombia y los progresos realizados por el presidente Uribe. Lo pone de manifiesto los importantes fondos aprobados para el Plan Colombia," dijo un vocero del senador demócrata Harry Reid refiriéndose a los más 5.000 millones de dólares que Washington ha entregado a Bogotá desde el año 2000 para combatir el narcotráfico y los grupos armados ilegales.
"Al mismo tiempo, aún existen importantes preocupaciones sobre el TLC que se centró en la necesidad de mejorar el respeto de base, reconocido internacionalmente, a los derechos de los trabajadores en Colombia," agregó.
Los sindicalistas colombianos, que también planean una visita al Congreso de Estados Unidos en septiembre para ratificar su oposición al acuerdo, ven poco probable que el TLC sea aprobado este año.
"Posiblemente quedará para el otro año, yo no creo que haya el mejor ambiente, creo que los demócratas y muchos republicanos están muy preocupados con lo que pasa en Colombia," dijo el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, Tarcisio Mora.
El Gobierno colombiano considera que el TLC es vital para impulsar el crecimiento de su economía y generar empleo que contribuya a combatir la pobreza, pero la izquierda y los sindicatos sostienen que eso sólo contribuirá a empobrecer sectores como el agrícola.
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