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jueves, 28 de agosto de 2008

CUBA: Escritor búlgaro devuelve condecoración


WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald
El gobierno cubano no parece muy interesado en preservar sus antiguas alianzas con intelectuales que asumieron los valores democráticos en países del desaparecido bloque comunista del Este europeo como Bulgaria.
El prominente escritor, publicista y traductor búlgaro Nicola Indjov, quien fungió como diplomático en La Habana por casi una década, devolvió a comienzos de este año la Orden Estatal de la Amistad que Cuba le concediera en el 2001, inconforme con la negativa de visado a su hijo, el conocido periodista Momchil Indjov.
Nicola fue por mucho tiempo un ciudadano búlgaro de alta estimación en la isla. A raíz del triunfo revolucionario de Fidel Castro en 1959, escribió Cubamar, que muchos críticos califican como el mejor libro búlgaro sobre Cuba. Tradujo al búlgaro a José Martí, Nicolás Guillén y otros famosos poetas cubanos, y durante sus períodos de servicio diplomático allí (1963-1965 y 1970-1975) estrechó amistad con el propio Guillén, Roberto Fernández Retamar, René Portocarrero, Fayad Jamís y Carmelo González, entre otras figuras del mundo artístico e intelectual.
Por unos 30 años se desempeñó como vicepresidente y luego presidente de la Asociación de Amistad Bulgaria-Cuba.
Pero este año, el idilio cubano terminó para el escritor.
En una carta publicada a mediados de febrero por 24 Horas, un diario de circulación masiva con gran influencia en la opinión pública del país balcánico, Nicola Indjov explicó los motivos de su ruptura con la élite de poder en la isla.
''Ahora, afligido por este procedimiento, devuelvo esta orden cubana, porque me fue concedida formalmente por los mismos organismos que acaban de negarse a conceder visa a mi hijo'', escribió el ex diplomático búlgaro. ``Pero mis vínculos con Cuba permanecen, sólo que con otros cubanos. Con la burocracia de Cuba, ¡hasta aquí, se acabó!''
El pasado enero, Momchil Indjov, un reconocido reportero de 24 Horas especializado en temas latinoamericanos, había solicitado una visa profesional para cubrir la sesión del Parlamento cubano donde el entonces mandatario interino Raúl Castro fue designado al frente del Consejo de Estado, el 24 de febrero. Pero una semana antes del acontecimiento, la embajada de Cuba en Sofía le comunicó que no podría viajar.
El pretexto ofrecido por las autoridades cubanas fue que había una excesiva concurrencia de periodistas extranjeros en La Habana para la ocasión.
''Fue un absurdo, porque yo era el único periodista búlgaro que había pedido visa para la sesión parlamentaria en La Habana'', relató Momchil, de 42 años, en entrevista telefónica con El Nuevo Herald. ``Creo que es una clara evidencia de que el régimen cubano ya ni siquiera respeta a los amigos en este país''.
La embajada de Cuba en Sofía no respondió varios mensajes electrónicos enviados a su sede por El Nuevo Herald.
El periodista agregó que al conocer de la decisión, su padre se sintió muy ofendido y escribió a varios de sus antiguos amigos en Cuba, entre ellos el poeta Roberto Fernández Retamar, miembro del Consejo de Estado y presidente la Casa de las Américas. Sin embargo, sus apelaciones no han recibido respuesta desde la isla.
''Tal vez la gente en Cuba teme contactarnos, porque nuestra familia seguramente pasó a engrosar la lista de los enemigos'', comentó Momchil.
Según sus sospechas, la negación del visado fue influida por ``algunos búlgaros de mentalidad conservadora consultados por la embajada cubana''.
''En los últimos años, a la embajada en Sofía ha sido enviada gente que no entiende nada de diplomacia, no conoce a Bulgaria ni comprende que el mundo cambió'', manifestó Monchil. ``Es el irrespeto total, más bien parecen personas mandandas de vacaciones a un país exótico''.
Monchil menciona que en meses recientes las autoridades cubanas han concedido visados a una decena de periodistas búlgaros y que al menos dos de sus colegas de 24 Horas han entrado a la isla valiéndose de seudónimos.
El pasado mayo, el periodista publicó en 24 Horas una extensa entrevista con Alina Fernández Revuelta, la hija disidente de Fidel Castro y residente en Miami.
''No espero ya una visa, lo único a que aspiro es a una disculpa de las autoridades cubanas'', apuntó Momchil.
Este verano la Asociación de Amistad Bulgaria-Cuba invitó a la nación europea a un expedicionario del yate Granma, el comandante Arsenio García Dávila, así como a una delegación de pioneros, quienes hablaron en la prensa búlgara de la vida del Che Guevara, recordaron a Fidel Castro y reclamaron libertad para cinco espías cubanos presos en Estados Unidos.

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