2001Desde su experiencia de sociólogo, teólogo y sacerdote vinculado desde hace medio siglo al acompañamiento de comunidades populares, Luis Ugalde nos ofrece unas reflexiones sobre la Utopía, en momentos de angustiosa búsqueda de un futuro esperanzador para Venezuela. Una América Latina que lleva la libertad en su corazón, la opresión en su pobreza y la exclusión con recurrentes caudillos y dictaduras, lo motivó a estudiar el papel ambiguo de la utopía, que moviliza para los cambios humanizadores, y luego impide el realismo imprescindible para su construcción exitosa. Aspira contribuir con su ensayo a que se entienda la complejidad y los peligros de la utopía en política, y también las condiciones en las que ella pudiera ser un factor de construcción de cambios concretos y exitosos de mayor libertad, igualdad y justicia social.
Los movimientos políticos se dividen en dos tipos distintos y contrapuestos: unos afirman la posibilidad de alcanzar políticamente la plenitud de la utopía y con ello rechazan la realidad, sin detenerse a considerar los obstáculos y los medios disponibles, ni moderar sus metas; se trata más de afirmaciones emotivas que de planteamientos con cálculos racionales necesarios para el éxito de todo proyecto humano.
Otros, por el contrario, toman el ideal de la sociedad perfecta como luz, inalcanzable en el horizonte, pero guía y estímulo para lo alcanzable; y al mismo tiempo asumen la realidad existente como condicionante de las posibilidades políticas en determinado momento histórico. Parten de la base de que lo nuevo no se puede construir sin los materiales existentes.
En opinión del padre Ugalde, los fracasos se derivan de ver como negación humana lo existente y no como posibilidad limitada de lo nuevo. Lo real, por pobre que sea, es lo único que tiene el hombre y con lo real, fecundado por el deseo y la utopía, va avanzando gradualmente. Los que rechazan lo real como negativo se bloquean para construir lo efectivamente positivo, es decir lo humano, siempre limitado e imperfecto. Por el contrario, el empeño en instaurar lo imposible lleva a la derrota y a dejar de hacer lo posible, por carencia de realismo.
Cuando la utopía es asumida y afirmada conjuntamente con la realidad, por muy negativa que ésta sea, se establece en los sujetos una fecunda dialécticautopía-realidad. Cada polo sin el otro es inhumano; uno, porque no existe sino en sueños y deseos, y el otro, porque se resigna a sus limitaciones y negaciones humanas.
En América Latina, según Ugalde, necesitamos una cultura y práctica política que combine de manera inseparable la libertad y la justicia social ideales, con logros efectivos y graduales. La historia demuestra, de manera repetida, que la mentalidad utopista que quiere saltar de la deprimente realidad al ideal, sin poner los medios, ni dar los pasos realistas con proyectos de cambio y de avance, trae más muerte. La realidad no la cambian las utopías que bajan del cielo, ni las promesas encendidas del último mesías demagogo.
La solución no es renunciar a la utopía, sino tomarla como inspiración para hacer proyectos viables de transformación con efectivos logros de libertad y de justicia social. El pensamiento utópico que no acepta el hecho de que sin la realidad dada, por pobre y negativa que sea, nada tenemos, y que desprecia la gradualidad de un buen gobierno porque lo que hay que hacer no son reformas sino revolución, es la mejor manera de garantizar la permanente frustración y el círculo vicioso entre sueños de libertad y golpes de dictadura.
Si se logra conectar positivamente el absoluto de la utopía con logros parciales, con programas evaluables y medibles, con avances dentro de las actuales posibilidades abiertas a nuevas futuras metas de superación, la utopía, concluye Ugalde, se convierte entonces en un factor extraordinariamente constructivo de movilización, de renovación y de elevación humana. La ética de los hacedores es distinta y más necesaria que la ética de los soñadores, aunque ésta deslumbre más.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.