
PEKIN (Reuters) - El nadador más exitoso de Asia, el japonés Kosuke Kitajima, le robó el jueves algo de protagonismo al superastro Michael Phelps al imponer su autoridad en la especialidad de pecho en los Juegos Olímpicos de Pekín, donde repitió el doble oro de hace cuatro años.
El francés Alain Bernard ganó entretanto la prueba reina de la natación, los 100 metros libres masculinos.
El nadador galo venció por un suspiro al australiano Eamon Sullivan en una carrera emocionante, pese a que lo escoltaba al promediar la competencia.
Ambos habían conseguido sendos records mundiales en esta especialidad durante las semifinales, y en la definición de la instancia decisiva se los veía a la par brazada por brazada.
El tercer puesto fue compartido por el brasileño Cesar Cielo Filho y el estadounidense Jason Lezak, que marcaron igual crono.
El brasileño, que alcanzó la final con el último registro de la clasificación de ocho, compartió con Lezak el registro de 47,67 segundos.
Mejor suerte que su ex novio Sullivan corrió Stephanie Rice, la glamorosa estrella de la natación australiana que el jueves se alzó con su tercer oro en estos Juegos.
Rice triunfó con su equipo en los relevos 4x200 estilo libre.
La escuadra australiana gritó y se abrazó con júbilo tras recortar en casi seis segundos el récord mundial, superando una fuerte competencia del cuarteto chino.
El romance entre Sullivan y Rice dominó las tapas de las revistas de la farándula en su país durante un tiempo, pero los atletas se separaron poco antes del inicio de los Juegos de Pekín, para concentrarse en sus carreras.
"Obviamente Eamon y yo somos grandes amigos, y yo lo apoyo igual que él a mí," dijo Rice esta semana.
China tuvo más suerte en la prueba femenina de 200 metros mariposa, en donde obtuvo inesperadamente los primeros dos lugares del podio.
Liu Zige se impuso con una nueva plusmarca mundial, seguida por su compatriota Jiao Liuyang.
La australiana campeona mundial Jessica Schipper, quien lideró la carrera hasta la mitad, debió conformarse con el tercer puesto.
"Simplemente me lo tomé con calma," afirmó Liu, de 19 años, en declaraciones a la televisión estatal.
La nadadora atribuyó su notoria mejora desde abril pasado a "ajustes."
En la prueba de 200 metros pecho, Kitajima lideró toda la competencia para ganar su segundo oro en esta edición olímpica, tras imponerse el lunes en los 100 metros.
El nadador nipón había conseguido similares resultados en Atenas 2004.
Kitajima levantó el pulgar en señal de triunfo cuando se iba de la piscina.
"No estaba pensando en ganar dos oros en dos Olímpicos consecutivos," dijo Kitajima, por lejos el nadador asiático más exitoso.
"Ese nunca fue mi objetivo. Yo sólo estaba enfocado en dar lo mejor de mí en Pekín," aseguró.
En los 100 metros libres femeninos, la recordista mundial Libby Trickett necesitó un toque de suerte para clasificarse para la final.
La australiana entró a la final sólo después de que la china Pang Jiaying, quien llegó primera en la segunda semifinal, fuera descalificada por salida falsa.
Mientras tanto, tras convertirse el miércoles en el atleta olímpico más exitoso de todos los tiempos con una cosecha de 11 medallas doradas, el fenómeno estadounidense Phelps tiene el jueves una jornada relativamente tranquila.
El astro de 23 años ganó su semifinal individual en 200 metros combinados por la mañana y tiene pendiente la clasificación de los 100 metros mariposa por la noche.
El deportista más joven de los Olímpicos, el nadador de 13 años de Seychelles Dwayne Didon, competirá en las carreras clasificatorias de 50 metros estilo libre.
Didon comenzó a nadar hace apenas cuatro años.
Pese a provenir de un archipiélago de 115 islas situado en el Océano Indico, Didon creció en una localidad de montaña y se volcó tardíamente al deporte acuático.
"Cuando mis amigos de la escuela escucharon la noticia (de que iría a los Juegos de Pekín) pensaron que les estaba haciendo una broma," relató el joven.
CHINA: MEDALLERO SUBRAYA CAMBIO DE MANDO
En tierra firme, o mejor dicho por los aires, el gimnasta chino Yang Wei, imbatible en la competencia internacional desde 2006, aportó el jueves un nuevo oro para los anfitriones, en la final de combinado individual.
A pesar de las hazañas de Phelps, China supera a su archirrival deportivo Estados Unidos en el medallero por 19 oros contra 10.
Esta relación, sin embargo, podría modificarse cuando se disputen las pruebas de atletismo la semana próxima.
Encabezar el medallero es una señal tangible del nuevo estatus global de China.
En este sentido, Pekín ha invertido mucho dinero en un sistema deportivo al estilo soviético, diseñado para detectar potenciales campeones a muy corta edad.
El rotativo chino People's Daily, periódico oficial del gobernante Partido Comunista, sostuvo que la creciente fortaleza de Asia se ve reflejada en el medallero.
También advirtió a las potencias de Occidente acerca de nuevos desafíos futuros.
Casi la mitad de las preseas doradas fueron hasta el momento para atletas asiáticos.
"La creciente redistribución del oro olímpico se debe a que se están revirtiendo las antiguas disparidades entre los distintos niveles de la competición deportiva, generadas por cuestiones históricas y económicas," sostuvo el diario en su edición internacional.
"Esto también significa que las potencias deportivas tradicionales enfrentan adversarios cada vez más duros," agregó.
Los aficionados chinos han aclamado cada una de las victorias de su país en estos Juegos, aunque algunos le restan importancia al significado de ser primeros.
"Lo importante es mostrar China y Pekín al mundo entero," opinó el comerciante local Sun Weiming, de 46 años.
"Hace varios meses todos hablaban de Tíbet, pero los extranjeros deben conocer la verdad sobre China, y nosotros creemos que a través de los Olímpicos lo harán," agregó.
De hecho, una ceremonia de apertura deslumbrante seguida de cinco magníficas jornadas deportivas han desplazado el foco de los medios occidentales, que en las instancias preolímpicas hablaban mucho más de cuestiones como los derechos humanos en China y la política de Pekín en Tíbet.
Gran cantidad de ciudadanos chinos se sintieron ofendidos por la atención que la prensa brindó a esos temas y a otros como el esmog en un momento de orgullo nacional para ellos.
No obstante, siguen mostrándose escrupulosamente amables y hospitalarios ante los visitantes olímpicos.
Los críticos aseguran que Pekín está utilizando los Juegos para encubrir la represión de disidentes.
Pero algunos habitantes de la capital china están empezando a verle el lado gracioso a este evento.
Ante la frustración por las estrictas medidas de seguridad que impiden el normal desarrollo de su vida cotidiana, un mordaz mensaje de texto ha empezado a circular por los celulares pekineses.
"Noticia de último momento: el presidente del COI, Jacques Rogge, anuncia que a raíz del entusiasmo y la consideración de China, los próximos Olímpicos volverán a celebrarse en Pekín. Según los rumores, funcionarios estatales se desmayaron y la policía china encabezó los vítores desenfrenados. ¡Maldito seas, viejo Rogge!" reza el chascarrillo.
El francés Alain Bernard ganó entretanto la prueba reina de la natación, los 100 metros libres masculinos.
El nadador galo venció por un suspiro al australiano Eamon Sullivan en una carrera emocionante, pese a que lo escoltaba al promediar la competencia.
Ambos habían conseguido sendos records mundiales en esta especialidad durante las semifinales, y en la definición de la instancia decisiva se los veía a la par brazada por brazada.
El tercer puesto fue compartido por el brasileño Cesar Cielo Filho y el estadounidense Jason Lezak, que marcaron igual crono.
El brasileño, que alcanzó la final con el último registro de la clasificación de ocho, compartió con Lezak el registro de 47,67 segundos.
Mejor suerte que su ex novio Sullivan corrió Stephanie Rice, la glamorosa estrella de la natación australiana que el jueves se alzó con su tercer oro en estos Juegos.
Rice triunfó con su equipo en los relevos 4x200 estilo libre.
La escuadra australiana gritó y se abrazó con júbilo tras recortar en casi seis segundos el récord mundial, superando una fuerte competencia del cuarteto chino.
El romance entre Sullivan y Rice dominó las tapas de las revistas de la farándula en su país durante un tiempo, pero los atletas se separaron poco antes del inicio de los Juegos de Pekín, para concentrarse en sus carreras.
"Obviamente Eamon y yo somos grandes amigos, y yo lo apoyo igual que él a mí," dijo Rice esta semana.
China tuvo más suerte en la prueba femenina de 200 metros mariposa, en donde obtuvo inesperadamente los primeros dos lugares del podio.
Liu Zige se impuso con una nueva plusmarca mundial, seguida por su compatriota Jiao Liuyang.
La australiana campeona mundial Jessica Schipper, quien lideró la carrera hasta la mitad, debió conformarse con el tercer puesto.
"Simplemente me lo tomé con calma," afirmó Liu, de 19 años, en declaraciones a la televisión estatal.
La nadadora atribuyó su notoria mejora desde abril pasado a "ajustes."
En la prueba de 200 metros pecho, Kitajima lideró toda la competencia para ganar su segundo oro en esta edición olímpica, tras imponerse el lunes en los 100 metros.
El nadador nipón había conseguido similares resultados en Atenas 2004.
Kitajima levantó el pulgar en señal de triunfo cuando se iba de la piscina.
"No estaba pensando en ganar dos oros en dos Olímpicos consecutivos," dijo Kitajima, por lejos el nadador asiático más exitoso.
"Ese nunca fue mi objetivo. Yo sólo estaba enfocado en dar lo mejor de mí en Pekín," aseguró.
En los 100 metros libres femeninos, la recordista mundial Libby Trickett necesitó un toque de suerte para clasificarse para la final.
La australiana entró a la final sólo después de que la china Pang Jiaying, quien llegó primera en la segunda semifinal, fuera descalificada por salida falsa.
Mientras tanto, tras convertirse el miércoles en el atleta olímpico más exitoso de todos los tiempos con una cosecha de 11 medallas doradas, el fenómeno estadounidense Phelps tiene el jueves una jornada relativamente tranquila.
El astro de 23 años ganó su semifinal individual en 200 metros combinados por la mañana y tiene pendiente la clasificación de los 100 metros mariposa por la noche.
El deportista más joven de los Olímpicos, el nadador de 13 años de Seychelles Dwayne Didon, competirá en las carreras clasificatorias de 50 metros estilo libre.
Didon comenzó a nadar hace apenas cuatro años.
Pese a provenir de un archipiélago de 115 islas situado en el Océano Indico, Didon creció en una localidad de montaña y se volcó tardíamente al deporte acuático.
"Cuando mis amigos de la escuela escucharon la noticia (de que iría a los Juegos de Pekín) pensaron que les estaba haciendo una broma," relató el joven.
CHINA: MEDALLERO SUBRAYA CAMBIO DE MANDO
En tierra firme, o mejor dicho por los aires, el gimnasta chino Yang Wei, imbatible en la competencia internacional desde 2006, aportó el jueves un nuevo oro para los anfitriones, en la final de combinado individual.
A pesar de las hazañas de Phelps, China supera a su archirrival deportivo Estados Unidos en el medallero por 19 oros contra 10.
Esta relación, sin embargo, podría modificarse cuando se disputen las pruebas de atletismo la semana próxima.
Encabezar el medallero es una señal tangible del nuevo estatus global de China.
En este sentido, Pekín ha invertido mucho dinero en un sistema deportivo al estilo soviético, diseñado para detectar potenciales campeones a muy corta edad.
El rotativo chino People's Daily, periódico oficial del gobernante Partido Comunista, sostuvo que la creciente fortaleza de Asia se ve reflejada en el medallero.
También advirtió a las potencias de Occidente acerca de nuevos desafíos futuros.
Casi la mitad de las preseas doradas fueron hasta el momento para atletas asiáticos.
"La creciente redistribución del oro olímpico se debe a que se están revirtiendo las antiguas disparidades entre los distintos niveles de la competición deportiva, generadas por cuestiones históricas y económicas," sostuvo el diario en su edición internacional.
"Esto también significa que las potencias deportivas tradicionales enfrentan adversarios cada vez más duros," agregó.
Los aficionados chinos han aclamado cada una de las victorias de su país en estos Juegos, aunque algunos le restan importancia al significado de ser primeros.
"Lo importante es mostrar China y Pekín al mundo entero," opinó el comerciante local Sun Weiming, de 46 años.
"Hace varios meses todos hablaban de Tíbet, pero los extranjeros deben conocer la verdad sobre China, y nosotros creemos que a través de los Olímpicos lo harán," agregó.
De hecho, una ceremonia de apertura deslumbrante seguida de cinco magníficas jornadas deportivas han desplazado el foco de los medios occidentales, que en las instancias preolímpicas hablaban mucho más de cuestiones como los derechos humanos en China y la política de Pekín en Tíbet.
Gran cantidad de ciudadanos chinos se sintieron ofendidos por la atención que la prensa brindó a esos temas y a otros como el esmog en un momento de orgullo nacional para ellos.
No obstante, siguen mostrándose escrupulosamente amables y hospitalarios ante los visitantes olímpicos.
Los críticos aseguran que Pekín está utilizando los Juegos para encubrir la represión de disidentes.
Pero algunos habitantes de la capital china están empezando a verle el lado gracioso a este evento.
Ante la frustración por las estrictas medidas de seguridad que impiden el normal desarrollo de su vida cotidiana, un mordaz mensaje de texto ha empezado a circular por los celulares pekineses.
"Noticia de último momento: el presidente del COI, Jacques Rogge, anuncia que a raíz del entusiasmo y la consideración de China, los próximos Olímpicos volverán a celebrarse en Pekín. Según los rumores, funcionarios estatales se desmayaron y la policía china encabezó los vítores desenfrenados. ¡Maldito seas, viejo Rogge!" reza el chascarrillo.
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