
OXFORD, EEUU (Reuters) - El escenario está listo, pero no estaba claro el viernes si el republicano John McCain enfrentaría al demócrata Barack Obama en el primero de tres debates que podrían ayudar a decidir una reñida carrera hacia la Casa Blanca.
El compromiso de McCain de no asistir al debate, a menos de que se llegue a un acuerdo sobre el rescate de 700.000 millones de dólares de la industria financiera, arrojó una sombra de duda sobre la campaña que se profundizó el jueves a última hora, cuando las charlas se estancaron en Washington.
Los partidarios del debate han dicho que la función debe continuar. Obama dijo que estará en Misisipi si McCain va o no. Pero se necesitan dos para discutir, y sin McCain no hay debate.
"Tengo la esperanza de que podremos hacerlo", dijo McCain el jueves en la noche a ABC News refiriéndose a la posibilidad de un debate. "Creo que es muy posible que podamos conseguir un acuerdo (...) a tiempo para que vuele a Misisipi", agregó.
McCain dijo el miércoles que estaba "suspendiendo" su campaña para regresar a Washington para las negociaciones. Pero el jueves dio un discurso en Nueva York, continuó la transmisión de sus anuncios y envió a su compañera de fórmula, la gobernadora de Alaska Sarah Palin, a hacer campaña.
Invitado por el presidente, George W. Bush, Obama se unió el jueves en la tarde a McCain, el mandatario y los líderes del Congreso en una reunión en la Casa Blanca, pero la campaña de McCain dijo que la cita acabó transformada en un "encuentro beligerante y a gritos".
Los demócratas de más alto rango dijeron que McCain parecía estar apoyando un nuevo plan completamente distinto al propuesto por el Gobierno y que ha sido discutido por días.
Los asesores de McCain dijeron que el republicano no apoyaba ningún plan y que los demócratas liderados por Obama "no buscaban elaborar una solución bipartidista".
Ambos candidatos pasaron la noche en Washington y planeaban llevar a cabo consultas con líderes del Congreso el viernes en la mañana cuando se reanuden las negociaciones.
EXPECTACION ANTE EL DEBATE
Obama dijo que la decisión de McCain de regresar a Washington y participar en las negociaciones del plan de rescate había inyectado una amarga dosis de política presidencial en las discusiones.
"No es necesariamente tan útil como debería ser", dijo a periodistas después de una reunión en la Casa Blanca. "Hubo muchas miradas, atención, existe el potencial de figurar o de sospechas", agregó.
La posible inasistencia de McCain incomodó a los organizadores de la Comisión Nacional de Debates, a los anfitriones de la Universidad de Misisipi, que gastó unos 5 millones de dólares en el evento, y a los 3.000 periodistas que viajaron a Oxford para cubrirlo.
"Este va a ser un gran debate mañana por la noche y estamos entusiasmados por él", dijo confiada la gobernadora de Misisipi, Haley Barbour, una republicana y partidaria de McCain, a periodistas en Oxford.
Se prevé que el primer debate sea observado por muchos más que los 40 millones de estadounidenses que vieron los discursos de aceptación de McCain y Obama en las convenciones republicana y demócrata, respectivamente, y que sea un factor crucial para los votantes indecisos antes del 4 de noviembre.
Los sondeos de opinión pública han mostrado que Obama ganó terreno durante la semana pasada, especialmente frente a la pregunta de quién sería mejor para liderar al país en temas económicos, la mayoría de los sondeos le dan una leve ventaja sobre McCain.
Está previsto que el debate se centre en política exterior y seguridad nacional, aunque los problemas de Wall Street han dominado la campaña por casi dos semanas y es casi seguro que serán abordados.
El segundo debate presidencial está programado para el 7 de octubre y el tercero para el 15 de octubre. Los dos candidatos a la vicepresidencia, Palin y el senador demócrata Joe Biden, debatirán el 2 de octubre.
El compromiso de McCain de no asistir al debate, a menos de que se llegue a un acuerdo sobre el rescate de 700.000 millones de dólares de la industria financiera, arrojó una sombra de duda sobre la campaña que se profundizó el jueves a última hora, cuando las charlas se estancaron en Washington.
Los partidarios del debate han dicho que la función debe continuar. Obama dijo que estará en Misisipi si McCain va o no. Pero se necesitan dos para discutir, y sin McCain no hay debate.
"Tengo la esperanza de que podremos hacerlo", dijo McCain el jueves en la noche a ABC News refiriéndose a la posibilidad de un debate. "Creo que es muy posible que podamos conseguir un acuerdo (...) a tiempo para que vuele a Misisipi", agregó.
McCain dijo el miércoles que estaba "suspendiendo" su campaña para regresar a Washington para las negociaciones. Pero el jueves dio un discurso en Nueva York, continuó la transmisión de sus anuncios y envió a su compañera de fórmula, la gobernadora de Alaska Sarah Palin, a hacer campaña.
Invitado por el presidente, George W. Bush, Obama se unió el jueves en la tarde a McCain, el mandatario y los líderes del Congreso en una reunión en la Casa Blanca, pero la campaña de McCain dijo que la cita acabó transformada en un "encuentro beligerante y a gritos".
Los demócratas de más alto rango dijeron que McCain parecía estar apoyando un nuevo plan completamente distinto al propuesto por el Gobierno y que ha sido discutido por días.
Los asesores de McCain dijeron que el republicano no apoyaba ningún plan y que los demócratas liderados por Obama "no buscaban elaborar una solución bipartidista".
Ambos candidatos pasaron la noche en Washington y planeaban llevar a cabo consultas con líderes del Congreso el viernes en la mañana cuando se reanuden las negociaciones.
EXPECTACION ANTE EL DEBATE
Obama dijo que la decisión de McCain de regresar a Washington y participar en las negociaciones del plan de rescate había inyectado una amarga dosis de política presidencial en las discusiones.
"No es necesariamente tan útil como debería ser", dijo a periodistas después de una reunión en la Casa Blanca. "Hubo muchas miradas, atención, existe el potencial de figurar o de sospechas", agregó.
La posible inasistencia de McCain incomodó a los organizadores de la Comisión Nacional de Debates, a los anfitriones de la Universidad de Misisipi, que gastó unos 5 millones de dólares en el evento, y a los 3.000 periodistas que viajaron a Oxford para cubrirlo.
"Este va a ser un gran debate mañana por la noche y estamos entusiasmados por él", dijo confiada la gobernadora de Misisipi, Haley Barbour, una republicana y partidaria de McCain, a periodistas en Oxford.
Se prevé que el primer debate sea observado por muchos más que los 40 millones de estadounidenses que vieron los discursos de aceptación de McCain y Obama en las convenciones republicana y demócrata, respectivamente, y que sea un factor crucial para los votantes indecisos antes del 4 de noviembre.
Los sondeos de opinión pública han mostrado que Obama ganó terreno durante la semana pasada, especialmente frente a la pregunta de quién sería mejor para liderar al país en temas económicos, la mayoría de los sondeos le dan una leve ventaja sobre McCain.
Está previsto que el debate se centre en política exterior y seguridad nacional, aunque los problemas de Wall Street han dominado la campaña por casi dos semanas y es casi seguro que serán abordados.
El segundo debate presidencial está programado para el 7 de octubre y el tercero para el 15 de octubre. Los dos candidatos a la vicepresidencia, Palin y el senador demócrata Joe Biden, debatirán el 2 de octubre.
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