BELO HORIZONTE, Brasil (Reuters) - Los candidatos presidenciales de Brasil se concentraron en el estado clave de Minas Gerais, en un intento de último momento de ganarse a los votantes indecisos antes de la segunda vuelta electoral del domingo.
Dilma Rousseff, la candidata oficialista que tiene una ventaja de dos dígitos en las encuestas de opinión frente a su competidor, José Serra, mostró el sábado un aire de confianza que no había desplegado desde que quedó cerca de la victoria en la primera ronda el 3 de octubre.
"Gobernaré para todos los brasileños. No habrá discriminación de partidos. No gobernaré sólo para mi coalición", dijo a periodistas una radiante Rousseff en la capital del estado, Belo Horizonte, en algo que sonaba como un anticipado discurso de victoria.
En tanto, cuatro encuestas publicadas en la tarde del sábado mostraron a Rousseff con una ventaja de entre 10 y 13 puntos porcentuales sobre Serra.Rousseff, mantenía su ventaja sobre el opositor José Serra con un 51 por ciento de intención de voto para el balotaje, mostró un sondeo de Datafolha. En tanto, el ex gobernador del estado de Sao Paulo alcanzó un 41 por ciento.
La última encuesta de Datafolha, que había sido publicada el viernes, mostró a Rousseff con una ventaja de 10 puntos porcentuales, 50 contra 40, sobre su rival.
En tanto, una encuesta de Ibope publicada casi al mismo momento el sábado, mostró a Rousseff con un 52 por ciento de la intención de voto contra un 40 por ciento de Serra.
Rousseff, ex jefa de gabinete del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, parecía haber despejado el último obstáculo para la victoria ya que navegó a través de un debate político sin incidentes en el canal brasileño más visto de la televisión brasileña el viernes por la noche.
Sus asesores estaban llenos de optimismo el sábado.
"Debemos ganar con una ventaja mínima de 10 puntos porcentuales y una máxima de 15", dijo Andre Vargas, secretario de comunicaciones del Partido de los Trabajadores (PT).
SERRA PRESIONA
Serra encabezó su propia caravana, saludando a sus partidarios al final de una campaña de cuatro meses en que su plataforma de gobierno limpio no pudo atrapar a la mayoría de los brasileños, felices con los años de auge de Lula.
Los dos candidatos terminaron sus campañas en Minas Gerais. Desde que la democracia retornó al país en 1985 tras dos décadas de gobiernos militares, todos los presidentes electos han ganado en el estado, que tiene el segundo mayor electorado de Brasil.
Miembros del centrista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Serra han pregonado que Minas Gerais tiene el mayor grupo de votantes indecisos.
"La votación no se ha terminado, hay una parte del electorado que no está convencida de su voto", dijo Aecio Neves, gobernador saliente del estado y senador electo del
PSDB.
Pero el número de votantes indecisos en toda la nación cayó al 4 por ciento en una encuesta de opinión el viernes desde cerca del 10 por ciento a principios de la semana.
Aún si todos los votantes indecisos de Minas Gerais votan por Serra, Rousseff ganaría el domingo, dijo Marcos Coimbra, jefe de la firma de encuestas Vox Populi.
Las últimas encuestas de opinión muestran a Rousseff con entre 11 y 15 puntos porcentuales de ventaja sobre Serra, un fuerte repunte desde lo que se veía hace algunas semanas, cuando su campaña había caído por acusaciones de corrupción y dudas por sus creencias religiosas.
Su recuperación se produjo cuando dirigió la discusión de nuevo a los ocho años de fuerte crecimiento económico bajo el mandato de Lula, cuyo apoyo la transformó desde una burócrata poco conocida a favorita presidencial.

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