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jueves, 4 de noviembre de 2010

Editorial El Nacional

Ataca de nuevo
El golpismo
" El que nace barrigón ni que lo fajen chiquito", dice el refrán, o de manera más castiza "árbol que nace torcido jamás su tronco endereza". Esta sabiduría popular se ha visto confirmada por las amenazas de golpe de Estado del Presidente de la República para el caso de que no logre la reelección en 2012, posibilidad que al parecer está sopesando seriamente.
La afirmación de que si no triunfa él en los comicios de ese año vendrá una revolución violenta porque "ellos (los triunfadores) tratarían de echar de la Fuerza Armada a todos los que apoyan a Chávez y se les alzarían los militares", no es otra cosa que una nueva apelación al uso de la violencia y de las armas de la república para imponer por la fuerza su voluntad personal, en desmedro de los sentimientos y la expresión de la mayoría de los venezolanos.

Aunque sorprendente en un jefe de Estado, tal exabrupto, proferido el domingo pasado en el programa Aló, Presidente, no debe extrañar porque concuerda perfectamente con la trayectoria de quien lo dice. Cabe recordar que el comandante presidente se inició en la vida pública con un intento fracasado y sangriento de golpe de Estado (con decenas de muertos y heridos) que lo llevó a la cárcel, y que sólo pudo recobrar la libertad gracias a la magnanimidad de un viejo estadista democrático.
Una vez en la calle pedía desconocer las elecciones por venir, hasta que uno de sus más cercanos consejeros (hoy férreo opositor), Luis Miquilena, lo convenció de que, a lo mejor, podía ganarlas. No por ello dejó de amenazar con todo tipo de violencias y explosiones en el caso de que la votación no le fuera favorable.
Y desde entonces ha seguido imponiendo decisiones arbitrarias con la colaboración de sus cada vez menos fieles seguidores de la Guardia Nacional y del Ejército. De manera que ahora, cuando ve más difícil evitar la derrota en las urnas, acude nuevamente a la amenaza del golpe de Estado como estratagema para intentar sobrevivir.
Siguiendo con refranes, pudiera decirse que "la cabra tira pa’l monte" y que quien no ha tenido otra ideología que la de la pólvora y las conspiraciones de "compañeros de armas" recurre a sus instintos primarios cuando se ve en peligro.
Lo curioso es que, "como cada ladrón juzga por su condición", al mismo tiempo que amenaza con un golpe de Estado o alzamiento militar acusa de golpistas a quienes no apuestan por su triunfo, entre los que incluye a la mayoría de los venezolanos, a los obreros, los políticos, los indiferentes, las oligarquías y los imperios. Afortunadamente, ante este escenario de locura y de muerte, las fuerzas de oposición permanecen impasibles y prosiguen la agenda democrática y pacífica que están seguros de que las conducirán al triunfo electoral, convencidas de que una vez que lo hayan obtenido contarán con el apoyo y la colaboración de las instituciones republicanas.

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