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viernes, 5 de noviembre de 2010

Editorial El Nacional


Blanco del odio

Empresas Polar

Nadie sabe cuál es el motivo del odio profundo que siente el Presidente de la República contra Empresas Polar. Hasta ahora el mandatario nacional no ha dado explicaciones convincentes que puedan hacer dudar de la honestidad y rectitud de las actividades que este grupo empresarial desarrolla en Venezuela. Si existiera alguna queja relevante o un expediente concreto, pues que se haga saber y que la gente tenga acceso a esos argumentos oficiales, los sopese y los examine civilizadamente para formarse una opinión seria y bien meditada.

Sin embargo, eso no ha ocurrido y lo más probable es que no ocurra, a menos que se arme un expediente lleno de supercherías y falsedades, lo cual no asombraría a nadie dada la escasa formación ética de la claque que nos gobierna. Pero aún así, obviando esas alcantarillas, no estaría de más que se hicieran público otros argumentos contra la Polar que no sean las del bravucón que, amparado en el uso de la fuerza, llama a pelear a Lorenzo Mendoza como si se tratara de una contienda en un bar de carretera.


En verdad, los venezolanos honrados, que son la mayoría y que no andan armados sino con la razón y el respeto por el otro, cada día admiran más la decencia, la educación y la paciencia con que la familia Mendoza se ha desenvuelto ante estos ataques arteros que vienen desde la Presidencia y que no tiene causa ni motivo de parte de las empresas Polar, cuyo comportamiento en los negocios está abierto a la supervisión permanente del Estado.

Si hubiera algo que corregir, de seguro lo corregirán porque un grupo empresarial de más de 50 años de vida en Venezuela no va a poner en riesgo su estabilidad, su buen nombre y su prestigio cometiendo marramuncias que enloden su trayectoria. Pero pongamos por caso que, por alguna causa o descuido, se hayan salido del comportamiento debido, pues lo más lógico es que el Gobierno proceda a tomar todas las medidas del caso de acuerdo con las leyes y a la Constitución.

Pero los insultos, las amenazas y el "quítame aquí esta paja" como desafío para castigar a una empresa no están contemplados como procedimientos legales sino como intimidaciones de carácter delictivo. Es evidente que con este tipo de prácticas el Gobierno no sólo trata de destruir la imagen pública de una familia que es apreciada y querida no solo en este momento tan duro que atraviesan, sino desde que comenzaron a fabricar productos alimenticios que hicieron más criolla y más fácil la dieta de los venezolanos.

El aporte de las empresas Polar, en especial con su Harina Pan, cambió radical y exitosamente la vida de los venezolanos y venezolanas, no sólo porque convirtió el lento y laborioso procedimiento de hacer arepas en algo rápido y barato, sino porque liberó a las mujeres de una esclavitud mañanera que en las ciudades se estaba volviendo intolerable e inaceptable si querían incorporarse al mercado de trabajo. Todo eso quieren borrarlo.

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