WASHINGTON (Reuters) - Los estadounidenses votarán el martes en una elección que podría arrebatar el poder a los demócratas en el Congreso y frenar la agenda legislativa del presidente Barack Obama, tras una larga y amarga campaña.
La ansiedad por la débil economía y el descontento con Obama y el Gobierno en Washington han llevado a los republicanos al borde de enormes avances que podrían darles una mayoría en la Cámara de Representantes y quizás incluso en el Senado.
"El plan económico de los demócratas no está funcionando", dijo el jubilado de Miami Peter Ruiz luego de salir de votar por los republicanos, a pesar de que apoyó a Obama hace dos años. "Tenemos que probar otra cosa", agregó.
Sondeos de opinión y analistas independientes proyectan que los republicanos ganarán al menos 50 escaños adicionales en la Cámara baja, mucho más de los 39 que necesitan para hacerse con el control y sacar a la presidenta Nancy Pelosi de su puesto.
Un estudio del no partidista Cook Polítical Report estima que más de 90 bancas que antes estaban seguras bajo el control demócrata en la Cámara baja ahora están en peligro.También se espera que los republicanos logren avances en el Senado, aunque parece más difícil -pero no imposible- que obtengan los 10 escaños que necesitan para alcanzar la mayoría.
Las buenas expectativas para los republicanos apuntalaban las acciones el martes, con la esperanza de que surgiera un Congreso más favorable hacia el mercado.
Los centros de votación cerrarán a las 18.00 hora del este (2200 GMT), pero pasarán horas antes de que se conozca el resultado de muchas carreras clave.
Los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 37 cupos del Senado y 37 gobernaciones estatales están en juego en la votación del martes.
Obama llegó al poder hace dos años apoyado por gente que esperaba que pudiese sacar a Estados Unidos de una profunda crisis económica, pero el persistente alto desempleo y el creciente déficit de presupuesto han hecho que muchos votantes se vuelvan en su contra.
"La gente está enojada con el Gobierno de Obama, con eso de 'la esperanza y el cambio'", dijo Nadine Leder, gerenta de ventas, en Milwaukee, Wisconsin, quien planeaba votar por los republicanos.
El ánimo del público permitió el ascenso del fenómeno político del Tea Party, un movimiento conservador que apoya un gobierno más pequeño, menos impuestos y un gasto público reducido que se opone a Obama.
En un impulso final a la campaña, Obama dio entrevistas a estaciones de radio en varios estados en los que se disputan los comicios.
"Las cosas han mejorado durante los últimos años", dijo a KPWR en Los Angeles.
"Sólo podremos mantenerlo si tengo algunos amigos y aliados en el Congreso y puestos legislativos", apuntó.
Si los republicanos controlan sólo una cámara del Congreso, probablemente se iniciaría un largo estancamiento político, debilitando a Obama en peleas sobre la extensión de recortes tributarios de la era de Bush y la aprobación de una ley detallada sobre cambio climático e inmigración.
ESTANCAMIENTO Y ANIMO EN LOS MERCADOS
"Podemos esperar que triunfos muy sustanciales de los republicanos conduzcan a un súper estancamiento en los próximos dos años", dijo Larry Sabato, profesor de ciencia política en la University of Virginia.
Las acciones han estado apuntaladas en los últimos meses por las expectativas de buenos resultados para la oposición, ya que los inversores tienden a ver las políticas republicanas como más favorables para el crecimiento de las empresas.
Esa tendencia continuó el martes, aunque algunas investigaciones sugieren que las acciones han languidecido en períodos de Gobierno dividido.
Los candidatos republicanos han favorecido una agenda de recorte en el gasto, reducción del déficit y de revocar al menos parte de la reforma al sistema de salud y de Wall Street, pero Obama tiene derecho a veto sobre las iniciativas republicanas.
Los republicanos, que fueron tildados por muchos votantes como los culpables de la devastadora crisis financiera que llevó a la recesión, han reconocido que necesitan recuperar la confianza del público.
"El pueblo estadounidense no está diciendo 'amamos a los republicanos'. El pueblo estadounidense está diciendo: 'Republicanos, les daremos otra oportunidad,'" dijo el gobernador de Misisipi Haley Barbour, quien encabeza la Asociación de Gobernadores Republicanos.
Decenas de carreras son consideras demasiado reñidas como para pronosticar un ganador.
La elección determinará cuál de los dos partidos tiene ventaja en el trazado de los distritos legislativos a nivel estatal luego del censo 2010.
Los votantes también decidirán iniciativas relacionados a temas variados: en California, por ejemplo, podrían aprobar una medida que legalizaría la posesión de marihuana.
HARRY REID, EN PROBLEMAS
La carrera más destacada del país es quizás la que disputan el líder demócrata del Senado Harry Reid, quien busca la reelección, y la republicana Sharron Angle, favorita del Tea Party, en Nevada.
Los republicanos necesitan una serie de victorias en siete de ocho competencias en California, Washington, Nevada, Wisconsin, Colorado, Pensilvania, Illinois y Virginia Occidental para lograr la mayoría en el Senado.
Los demócratas llevaron a cabo una enorme operación para convencer a sus seguidores de que vayan a votar, incentivados por la ventaja que lograron en las votaciones anticipadas en algunos estados clave.
Casi tres de cada diez votantes ya han emitido sus votos por adelantado, de acuerdo al politólogo Michael McDonald, de la George Mason University.

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