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viernes, 10 de junio de 2011

Editorial El Nacional

Mientras el petróleo fluya
Importaciones

Los países petroleros como Venezuela pueden gobernarse o desgobernarse con una facilidad que los otros no cuentan. Por eso, en estos últimos gobernar es una prueba cotidiana de sensatez y de inteligencia. En cambio, el ingreso diario de petrodólares le permite al presidente Chávez Frías acabar con la producción agrícola en Venezuela, mientras al tiempo garantiza el suministro de alimentos a través de las importaciones masivas, no pocas veces indiscriminadas.
 Estas políticas, si pudieran llamarse así, dañan de manera muy grave a los venezolanos, conspiran contra la independencia y contra la seguridad alimentaria, y simultáneamente privilegian a los sectores económicos de otros países dentro y fuera, incluso, de la región, porque importaciones de leche, por ejemplo, vienen de Bielorrusia. Un gobierno que pregona el nacionalismo, se alía con factores externos que debilitan a nuestro país y nos colocan en un grado de dependencia nunca conocido antes.
El gobierno bolivariano juega a la ruleta todos los días. Apuesta a los ingresos petroleros y apuesta a los precios altos que le permiten quemar divisas con gran irresponsabilidad. Innumerables ciudadanos y muchas industrias carecen de dólares; algunas compañías, entre estas las farmacéuticas, están condenadas a la crisis o al cierre por la carencia de divisas indispensables para su producción.
Al gobierno de la revolución, en cambio, le sobran en abundancia. Ahora el Ministerio de la Alimentación solicita 3,9 millardos de dólares para financiar las importaciones durante este año. Muchos de los rubros que estudian importar eran producidos en Venezuela hasta hace relativamente pocos años. Esta es una "conquista" de la revolución bolivariana. Aquí se producía café, y el país se abasteció durante varios siglos. Aquí se producía azúcar, maíz, y carnes. Ahora tenemos una agricultura de puertos.
Estas son las consecuencias de la liquidación del sector privado venezolano. Con la excusa de la lucha "contra el latifundismo", el Gobierno ha confiscado miles de hectáreas, fincas en plena producción, agroindustrias condenadas a la ruina. Al mismo tiempo que anuncian la Gran Misión Agroindustria, y lo hacen con tanta bullaranga que más parece la Gran Misión Agrodemagogia, entonces anuncian 4 millardos de importaciones. Descubren la desconfianza que tienen en sus propios planes.
El Presidente de la República dispuso la confiscación de miles y miles de hectáreas en plena producción en el Sur del Lago. Un golpe mortal a la producción de carne, plátanos, quesos y leche.
¿Para qué? El comandante Presidente anunció en Quito que le entregaría a una compañía de ecuatorianos varios miles de hectáreas para la producción de plátanos en esa zona. Una hazaña de la revolución. Golpear al venezolano y privilegiar al extranjero.
Otras miles de hectáreas se le entregarán a un empresario ruso.
Importamos alimentos e importamos empresarios. Puro patriotismo bolivariano.

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