Vida y memoria
El gran escritor español Jorge Semprún murió en París la noche del martes 7 de junio, a la edad de 87 años. La noticia no pasó inadvertida en los círculos democráticos del mundo, no sólo por el número de lectores de sus libros, sino porque fue uno de los intelectuales del siglo XX que combatió a riesgo de su vida tiranías y totalitarismos.
De modo que se admiraba en él al novelista, al político y al humanista de calidad comparable a la de Albert Camus. Semprún combatió contra la dictadura del generalísimo Francisco Franco, y de ahí su prolongada residencia en Francia; y combatió a las fuerzas de ocupación de Adolfo Hitler. Fue un sobreviviente del campo de concentración de Buchenwald, a donde fue enviado a los 20 años de edad por haberse enrolado en la resistencia. La terrible experiencia lo marcó para toda la vida.
Durante sus años de prisionero tuvo el coraje necesario para refugiarse en la literatura, en medio del oprobio en que habían convertido su vida. Una manera de tomar conciencia del destino que le había tocado. Así lo dejó escrito en su obra El largo viaje (1963). Estas páginas constituyen la memoria de un hombre que se enfrenta al infortunio y hace del infortunio la piedra de toque de su vocación de escritor. Otras obras suyas sobre estas experiencias de la guerra son La escritura o la vida, y Moriré con su nombre, vivirá con el mío.
De España, al estallar la Guerra Civil, los padres de Semprún, republicanos, viajaron al exilio en Holanda y luego en Francia, por su rechazo a la dictadura del generalísimo. A Jorge lo sorprendió en París la presencia de la Gestapo y no dudó en alistarse en la resistencia. De ahí sus vínculos profundos con Francia y su cultura. Militó en las filas del Partido Comunista, e ingresó clandestinamente a España a organizar la lucha contra Franco.
Entonces usó el seudónimo de Federico Sánchez que hizo famoso en su autobiografía. Del PC se separó años después por sus discrepancias con el estalinismo, como lo relata en estas páginas de confesiones y testimonios.
Entre los libros más conocidos de Semprún en América Latina figura la novela La segunda muerte de Ramón Mercader.
Una recreación con el nombre del asesino que acabó con la vida del gran dirigente León Trostky, en México, mandado a matar por José Stalin. Es una novela de intrigas políticas y duelos ideológicos. Es como una reflexión sobre el destino de las revoluciones.
No es extraño, por consiguiente, que los lectores lo hayan trajinado con predilección. En un esfuerzo por atraerlo a España, el presidente del Gobierno español, Felipe González, lo designó ministro de Cultura en 1988, y lo ejerció hasta 1991. Entonces publicó, al renunciar, el libro Federico Sánchez se despide de ustedes, publicado en 1993.
Escritor polémico, hombre de vida intelectual y humanamente intensa, Jorge Semprún acaba de rendir su vida en la ciudad que lo acogió de joven y por cuya liberación combatió.
De modo que se admiraba en él al novelista, al político y al humanista de calidad comparable a la de Albert Camus. Semprún combatió contra la dictadura del generalísimo Francisco Franco, y de ahí su prolongada residencia en Francia; y combatió a las fuerzas de ocupación de Adolfo Hitler. Fue un sobreviviente del campo de concentración de Buchenwald, a donde fue enviado a los 20 años de edad por haberse enrolado en la resistencia. La terrible experiencia lo marcó para toda la vida.
Durante sus años de prisionero tuvo el coraje necesario para refugiarse en la literatura, en medio del oprobio en que habían convertido su vida. Una manera de tomar conciencia del destino que le había tocado. Así lo dejó escrito en su obra El largo viaje (1963). Estas páginas constituyen la memoria de un hombre que se enfrenta al infortunio y hace del infortunio la piedra de toque de su vocación de escritor. Otras obras suyas sobre estas experiencias de la guerra son La escritura o la vida, y Moriré con su nombre, vivirá con el mío.
De España, al estallar la Guerra Civil, los padres de Semprún, republicanos, viajaron al exilio en Holanda y luego en Francia, por su rechazo a la dictadura del generalísimo. A Jorge lo sorprendió en París la presencia de la Gestapo y no dudó en alistarse en la resistencia. De ahí sus vínculos profundos con Francia y su cultura. Militó en las filas del Partido Comunista, e ingresó clandestinamente a España a organizar la lucha contra Franco.
Entonces usó el seudónimo de Federico Sánchez que hizo famoso en su autobiografía. Del PC se separó años después por sus discrepancias con el estalinismo, como lo relata en estas páginas de confesiones y testimonios.
Entre los libros más conocidos de Semprún en América Latina figura la novela La segunda muerte de Ramón Mercader.
Una recreación con el nombre del asesino que acabó con la vida del gran dirigente León Trostky, en México, mandado a matar por José Stalin. Es una novela de intrigas políticas y duelos ideológicos. Es como una reflexión sobre el destino de las revoluciones.
No es extraño, por consiguiente, que los lectores lo hayan trajinado con predilección. En un esfuerzo por atraerlo a España, el presidente del Gobierno español, Felipe González, lo designó ministro de Cultura en 1988, y lo ejerció hasta 1991. Entonces publicó, al renunciar, el libro Federico Sánchez se despide de ustedes, publicado en 1993.
Escritor polémico, hombre de vida intelectual y humanamente intensa, Jorge Semprún acaba de rendir su vida en la ciudad que lo acogió de joven y por cuya liberación combatió.

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