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sábado, 18 de junio de 2011

Editorial El Nacional

Para Japón También el lomito


En la loca carrera del Gobierno por endeudarse para tener recursos el año próximo y poder ofrecer una falsa imagen de prosperidad antes de las elecciones presidenciales, se ha recurrido a Petróleos de Venezuela y la venta a futuro de nuestro petróleo. El cliente paga todo ahora, por adelantado, y el crudo se entregará en los próximos años.

El Gobierno recauda los reales de inmediato y renuncia a los ingresos que genere la producción futura. Se compromete así el bienestar de las generaciones venideras y la eficiencia de los próximos gobiernos. Pero eso no importa: sólo se pretende conjurar el peligro de perder los comicios del año 2012.

Este esquema, que sus promotores juzgan maquiavélico, significa rebajas en los precios, porque nadie paga por adelantado si no le dan descuento. Es el que se ha utilizado con China en cantidades astronómicas para financiar proyectos que no avanzan.

Pero como la necesidad de gastar más crece en la misma medida en que Hugo Chávez desciende en las encuestas, ahora se ha extendido a otros países, de capitalismo avanzado, para ver si se pueden cuadrar las cuentas.

Según reveló el agregado comercial de la embajada de Japón (porque Pdvsa para nada quiere informar) el país del sol naciente le prestará a Venezuela 1.500 millones de dólares que se pagarán con el suministro, durante 5 años, de 8.200 barriles diarios de petróleo.

El anuncio pudiera considerarse de menor monta porque, debido a las grandes magnitudes de endeudamiento previstas y a la cantidad de petróleo vendida con pago adelantado, representaría solamente unas pocas gotas en el mar de hipotecas que afectan a nuestra principal fuente de ingresos. Pero tiene un ingrediente que implica un peligro novedoso.

Hasta ahora los barriles que se vendían a futuro y a descuento eran crudos pesados, los más baratos y difíciles de colocar en el mercado internacional.

Pero, según nos informa también el agregado comercial japonés, ahora se trata de petróleos livianos, los más codiciados en el mercado, porque estos son lo únicos que puede refinar aquella nación sofisticada.

De manera que ya no sólo se están rematando los crudos difíciles de colocar sino que se está vendiendo, a precio de gallina flaca, el lomito de nuestro principal recurso natural. Aquella parte que se puede vender de contado y a altos precios. La hipoteca que hasta ahora comprometía nuestras riquezas menos cotizadas ahora incluye las joyas más preciadas. Las que son la heredad de la familia y la garantía de no caer en la miseria.

De esta forma, la desesperación por endeudarse para financiar el mantenimiento en el poder rompe todos límites: económicos, políticos y geográficos. Por ahora con sólo "un millardito" y medio de dólares estadounidenses. Pero con la perspectiva de que, como en el caso de las reservas internacionales, el fraude pueda crecer hasta hacerse insoportables

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