Decisiones e indecisiones
Cumbre fallida
La suspensión de la cumbre de jefes de Estado que debía celebrarse en Venezuela con motivo de la creación de la Comunidad Latinoamericana y del Caribe ha debido decidirse con anticipación y no dejarse para última hora, como lamentablemente ha sucedido. La reunión, por otra parte, se suspende por no resolver como era debido el asunto del reemplazo del Presidente de la República, como lo pauta la Constitución.
Era lo normal y lo legal, lo democrático y lo humano. Se le evitarían al Presidente enfermo las presiones y las tensiones a las que se le somete al dejar que un acto de tanta trascendencia como ese dependa de su recuperación.
Hubo temeridad, incluso, en esperar hasta última hora que el jefe del Estado se recuperara a medias para que asumiera la responsabilidad de presidir la cumbre como anfitrión. Los amigos que tanto lo reverencian deberían pensar que existen límites humanos que deben ser respetados.
Era lo normal y lo legal, lo democrático y lo humano. Se le evitarían al Presidente enfermo las presiones y las tensiones a las que se le somete al dejar que un acto de tanta trascendencia como ese dependa de su recuperación.
Hubo temeridad, incluso, en esperar hasta última hora que el jefe del Estado se recuperara a medias para que asumiera la responsabilidad de presidir la cumbre como anfitrión. Los amigos que tanto lo reverencian deberían pensar que existen límites humanos que deben ser respetados.
La suspensión de la cumbre incomodó a los presidentes que ya habían aceptado concurrir a la gran ceremonia, inscrita como uno de los eventos más importantes del Bicentenario de la Independencia. Su instalación se previó como un homenaje a la gesta venezolana de 1811.
Es obvio que podrá llevarse a cabo en otro momento aquí en Venezuela. La circunstancia de su suspensión, en todo caso, da pie para consideraciones adicionales. Hubo un hermetismo que podría tildarse de ridículo, no se sabe si por extremos celos o por incompetencia o desidia, sobre la cumbre y sobre el organismo que se iba a crear.
Nadie ha tenido acceso a las fuentes para conocer los papeles ni los documentos que debían suscribirse. No siendo un asunto personal de los jefes de Estado, lo lógico es que los pueblos sepan en qué y por qué van a ser comprometidos. Desde estas páginas reclamamos la información pertinente, a la cual los ciudadanos tenemos pleno derecho. Ojalá el lapso que se abre ahora sea ocasión para las rectificaciones del caso.
Conviene anotar que hubo improvisación, que no se sabía si la sede iba a ser Caracas o Margarita. Se decidieron finalmente por la isla, pero tuvieron que dar carreras de último minuto como fue apreciado allá. Esta es buena ocasión para consignar que el PSUV se ha apoderado de los grandes hoteles del propio Estado.
Han sido privatizados por el oficialismo para uso exclusivo del oficialismo. Y están en situación tan deplorable que son simplemente inadecuados, impresentables, para recibir huéspedes extranjeros de jerarquía oficial.
No nos extrañemos que, de pronto, se considere en el exterior que estamos inhabilitados para celebrar este tipo de eventos.
¿Quién se atreve a pensar en el Gobierno sobre aspectos como estos de la administración pública? Finalmente reiteramos el criterio de que la cumbre fue suspendida por la renuencia a considerar la ausencia del jefe del Estado como algo humanamente previsible y constitucionalmente previsto. Veremos el próximo capítulo.
Es obvio que podrá llevarse a cabo en otro momento aquí en Venezuela. La circunstancia de su suspensión, en todo caso, da pie para consideraciones adicionales. Hubo un hermetismo que podría tildarse de ridículo, no se sabe si por extremos celos o por incompetencia o desidia, sobre la cumbre y sobre el organismo que se iba a crear.
Nadie ha tenido acceso a las fuentes para conocer los papeles ni los documentos que debían suscribirse. No siendo un asunto personal de los jefes de Estado, lo lógico es que los pueblos sepan en qué y por qué van a ser comprometidos. Desde estas páginas reclamamos la información pertinente, a la cual los ciudadanos tenemos pleno derecho. Ojalá el lapso que se abre ahora sea ocasión para las rectificaciones del caso.
Conviene anotar que hubo improvisación, que no se sabía si la sede iba a ser Caracas o Margarita. Se decidieron finalmente por la isla, pero tuvieron que dar carreras de último minuto como fue apreciado allá. Esta es buena ocasión para consignar que el PSUV se ha apoderado de los grandes hoteles del propio Estado.
Han sido privatizados por el oficialismo para uso exclusivo del oficialismo. Y están en situación tan deplorable que son simplemente inadecuados, impresentables, para recibir huéspedes extranjeros de jerarquía oficial.
No nos extrañemos que, de pronto, se considere en el exterior que estamos inhabilitados para celebrar este tipo de eventos.
¿Quién se atreve a pensar en el Gobierno sobre aspectos como estos de la administración pública? Finalmente reiteramos el criterio de que la cumbre fue suspendida por la renuencia a considerar la ausencia del jefe del Estado como algo humanamente previsible y constitucionalmente previsto. Veremos el próximo capítulo.
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