Escrutado el 100% de los votos en el Perú, Ollanta Humala gana por una pequeña ventaja, que su rival Keiko Fujimori al conocer los resultados definitivos reconoció el triunfo del nuevo Presidente de los peruanos. El resultado final arroja una gran lección para América Hispana: cuando todavía los resultados indicaban un estrecho margen, los candidatos del Perú y la sociedad peruana dieron una extraordinaria demostración de lucha pacífica por el poder, que de preservarse como clima definitivo para disputarse
Y aunque se han expresado reservas acerca de cómo gobernará Ollanta Humala y qué rumbo le imprimirá al desempeño de su política, después de haber expresado que no seguirá la política de Hugo Chávez y que prefiere el modelo brasileño impuesto por el ex –Presidente Lula como forma de gobierno de la izquierda democrática en su país, después de conocer los resultados de una y otra administración pública.
El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y el ex –presidente Peruano Alejandro Toledo han tenido posiblemente una importante influencia en el electorado de su país, para contribuir a elevar a la Presidencia a Ollanta Humala, después de combatirlo en diferentes oportunidades, confiados en que el ya experimentado militar, cumpla su palabra y ejecute una política económica que mantenga el mayor crecimiento de la economía de Iberoamérica, y ayude a millones de peruanos a salir de la pobreza, en un régimen de libertades.
A la posición política de ambas notables personalidades del Perú, conocedores de la realidad de su país, hay que agregar el rol que Brasil, consolidado como una verdadera potencia mundial, comienza a desempeñar en el destino político y económico de América Latina, sobre todo después que Lula al continuar las políticas de su antecesor Enrique Cardozo, logra sacar de la pobreza a 30 millones de brasileños, preservando la alternabilidad democrática y el respeto al Estado de Derecho en general.
Ollanta Humala sólo requiere un poco de sensatez, de sentido común, para comparar el progreso del Brasil con el atraso de la Venezuela gobernada por Hugo Chávez, y sacar sus propias conclusiones. Y aunque hay que esperar sus primeras y fundamentales ejecutorias políticas, los hispanoamericanos podemos comenzar a confiar en el peso que ejercen los organismos multilaterales, que han aprobado la democracia como forma cardinal de gobierno. Incluso El Presidente Funes de El Salvador ha planteado la necesidad y conveniencia de revisar y reformar la Carta Democrática Interamericana, para que deje de ser un escudo para la defensa de gobernantes, que una vez que conquistan el poder por la vía electoral, liquidan el estado de derecho y mediante manipulaciones y fraudes tratan de perpetuarse en la jefatura del Estado.
Si Perú se constituye en verdadero ejemplo de lo que debe ser la democracia, tanto por la utilización del voto para alcanzar el poder, como por el desempeño de los gobernantes, para lograr el reconocimiento de los pueblos y de la comunidad internacional, Iberoamérica podrá evitarse los sangrientos sucesos de algunos países árabes y del norte de África, para liberarse de algunos sátrapas que se consideran los únicos que pueden gobernar a sus naciones. Tiranos que se convierten en reyes sin corona, déspotas que pretenden que sus hijos hereden el poder y la riqueza que han saqueado del Tesoro Público de esas naciones.
Si la actual Presidenta Dilma Rousseff, continúa la política de Lula con relación al apoyo y presión a Ollanta Humala para que se mantenga en un contexto democrático, preserve el crecimiento de la economía peruana y desarrolle programas sociales que contribuyan a sacar de la pobreza a millones de peruanos, que incluyen la población indígena, apoyado por la autoridad intelectual y moral de Vargas Llosa, y política democrática y progresista de Alejandro Toledo, América Latina podría presenciar en los próximos años un proceso realista hacia el progreso y bienestar en libertad, de sus pobladores.
Y aunque la mayor influencia la tendrá Brasil en cuanto a apoyo económico mediante importantes inversiones y un comercio que comprenda importaciones y exportaciones masivas entre ambos países, la sociedad civil peruana puede también jugar un rol fundamental al darle apoyo condicionado a Ollanta Humala, al mutuo respeto a la propiedad privada y a la constitucionalidad del gobierno. Es decir, ni expropiaciones ilegales de la propiedad privada, ni conspiraciones golpistas contra el gobierno electo por el voto universal, directo y secreto de la mayoría de los peruanos.
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