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jueves, 7 de julio de 2011

Editorial El Nacional

Las voces verdaderas
Bicentenario civil

Muy diferente al acto militarista, excluyente y sectario del Gobierno en Los Próceres este 5 de julio con motivo del bicentenario, fue lo ocurrido en el interior del país y, especialmente, en los estados y alcaldías en manos de la oposición, donde privó la participación civil, se formularon llamados a la paz y la conciliación, así como a la unidad de los venezolanos para enfrentar la grave crisis de la nación.
Son dos visiones de Venezuela: la primera basada en la discriminación política y social, en la corrupción y el militarismo, en el odio como etiqueta ideológica y la destrucción de los venezolanos que piensan diferente. La segunda, bandera de la oposición, postula el nacimiento de nueva nación en la cual el odio esté desterrado, la justicia social reine sin tomar en cuenta la militancia política y que la sociedad vuelva a un equilibrio entre lo civil y lo militar.
 Se trata de dos mundos rotundamente diferentes pero el primero, el oficialista, ya está instalado entre nosotros con sus funestas consecuencias: un cruel apartheid conducido por militares bolivarianos que, además, consideran el presupuesto nacional como un botín de guerra al cual se puede y se debe entrar a saco como si fuese un país conquistado.
A esta mentalidad castrense de juzgar a la mayoría del país civil como un sector subalterno de la sociedad, hay que enfrentar un pensamiento democrático, amplio y fresco, que anuncie una nueva y sincera confianza entre los venezolanos, como todos quieren y desean.
Es un imperativo político y social desmontar el lenguaje militar que etiqueta las acciones políticas y sociales desde Miraflores.
Palabras como batalla, patrullas, misiones, etcétera, deben desaparecer porque además de ser ridículas y carecer de base en la realidad, nada tienen que ver con la naturaleza pacífica de la gran mayoría de los venezolanos.
Los discursos pronunciados tanto por el gobernador de Carabobo como los de Miranda, Táchira, Nueva Esparta y Zulia con ocasión del 5 de Julio en nada se refirieron a dos clases de venezolanos. Fueron llamados muy específicos a la unión de los ciudadanos sin importar su militancia política.
El Nacional, como medio independiente, también colaboró con entusiasmo en esta búsqueda de una nueva Venezuela posible. Miguel Henrique Otero, nuestro presidente editor, protagonizó como orador de orden el 5 de Julio en Puerto Ayacucho en la sesión solemne del Consejo Legislativo. En su discurso señaló rotundamente "que la independencia del país se logró con unidad y pluralismo".
Los hombres que firmaron el Acta de Independencia, dijo Miguel Henrique Otero, basados en el principio de la justicia, "nunca pensaron que 200 años más tarde de esa firma hubiese un sistema judicial erosionado por la corrupción, politizado a favor del partido del Gobierno, sistemático violador de los derechos humanos, asociado él mismo a las diversas formas de la criminalidad". ¿Alguien tiene dudas de esas afirmaciones?

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