Aquí
no hay seriedad para exhibir balances, ni mucho menos para establecer un
registro consecutivo de las cuentas nacionales. Será parte de la reconstrucción
de esta nación hacerle una auditoria y establecer responsabilidades,
devolviéndole al Banco Central de Venezuela sus auténticas atribuciones como
siempre las tuvo autónomamente, y no al servicio particular de nadie ¡Pásame un
millardito! Y allí comenzó la debacle financiera sin que alguno se
responsabilizara de ello, en este país sin moral y con muchos acreedores y
timadores.
Las memorias de nuestro Presidente
son como sus cotidianas chácharas y hasta pueriles, con ofertas incoloras tras
trece años mandando y auto exculpándose de todo sus yerros, que en su mayoría
pertenecen a los infortunios ocurridos en una Venezuela ni democrática ni
soberana. El mismo cuento, y las “chuscas” expresiones de quien carece de un
léxico acorde a su investidura. No todo lo que brilla es oro, el venezolano
pareciera estar advirtiendo que andamos desde hace mucho tiempo sin timonel, y
que más son las palabras que las concreciones con memorias y cuentas
inexistentes; iguales de imaginarias a las cifras que ofrece la “revolución”
lejos de la verdad. Muestran a los buhoneros como trabajadores formales y en
similares condiciones a quienes son piezas de una misión o indigentes; queriendo
borrarle al pueblo el alto costo de la vida y escasez. Cuando la indiscutible
misión decretada por esta tragedia “socialista” se llama hambre. Esas
estadísticas son fáciles de corroborar, el venezolano está pasando hambre como
nunca antes ocurrió, aunque todos los días anuncien una ficticia misión. Los
reales no alcanzan porque el bolívar no vale ni medio, y cotidianamente se
devalúa al igual que transcurren las horas, es un bolívar deleznable sin valor
alguno y que nos impusieron como “bolívar fuerte”. Repóngannos nuestros viejos
bolívares con la efigie del Libertador y con su otrora valor y volverá la
prosperidad a este país. Devuelvan los puestos de trabajos y las industrias
productivas que cerraron y resérvense para su uso personal sus parapetos
comunales “socialistas”. En las cadenas de mercados oficialistas lo que se halla
es comida pasada y de segunda, nociva para el colesterol y para el conjunto de
funciones vegetativas de los seres.
En esta última “rendición de
cuentas” hubo su parte sensitiva, cuando María Corina Machado aseveró ante el
jefe de Estado lo que otros no se hubieran atrevido hacerlo, y lo expuesto
posiblemente pasará a nuestros anales históricos como fue la expresión de Fermín
Toro en los tiempos de José Tadeo Monagas en 1848, donde si cotejamos nos
toparemos con muchos símiles al presente. Así fue esta “Memoria y Cuenta” puesta
en evidencia, en su verdadero desorden y caricatura. Volverán los tiempos en que
Venezuela recobrará su juicio y libertad, retornaremos a nuestras legítimas
cuentas nacionales, y nos olvidaremos de tantos bochornos con visos burlescos,
aunque actualmente la crueldad y desasosiegos nos estén envenenando el alma
@falar04
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