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lunes, 25 de junio de 2012
Fallas en insumos han limitado reactivación del agro este año
El balance de la actividad agrícola durante el primer semestre de 2012 es positivo, en comparación con años anteriores.
El hecho de que el Ejecutivo nacional estableciera el diálogo y fijara políticas en función de las necesidades del sector rindió frutos que se verán materializados en un incremento en las áreas de siembra, fundamentalmente en maíz, arroz y hortalizas.
La decisión de anunciar el ajuste en los precios regulados de las materias primas antes de la cosecha impulsó la reactivación del cultivo de cereales. La intención de siembra en maíz, por parte de los productores afiliados a Fedeagro, es de 365 mil hectáreas en invierno, entre 80 y 100 mil hectáreas más que el mismo ciclo en 2011.
Pedro Rivas, presidente de Fedeagro, es optimista y considera que se puede llegar hasta 400 mil hectáreas, pero habrá que esperar hasta el 15 de julio cuando concluye la etapa de siembra.
En hortalizas Fedeagro reporta alza en la superficie de siembra en casi todos los rubros, principalmente en tomate, cebolla y pimentón. Aunque aún es pronto para tener los números de todo el país, Rivas señala que la baja en los precios de estos productos en el mercado de consumo fresco refleja que hay producción suficiente.
Fevearroz por su parte reportó una intención de siembra de 90 mil hectáreas en el ciclo invierno, que sumadas a las 73 mil hectáreas de verano dan un total de 163.000 hectáreas en la siembra correspondiente a 2012.
Fuaz Kassen, presidente del gremio, indicó que hay un incremento de 10% en la superficie de siembra, que al compararlo con la demanda interna sigue quedando corto porque se produce poco menos del 50% del consumo.
El Gobierno también dio un respiro a los agricultores con la Ley de Atención al Sector Agrario, a través de la cual se beneficiarán con la reestructuración o condonación de las deudas con los bancos.
La reactivación del sector se ha visto limitada por la insuficiencia de insumos, semillas y algunos fertilizantes que han sido suministrados con retraso a los agricultores, generando que se atrasen en las labores del campo.
"Hay más hectáreas sembradas. Esa es un realidad. Ahora que eso se materialice (en mayor rendimiento de la producción) dependerá del clima y la disponibilidad de insumos", dijo Rivas.
El Gobierno, a través de Agropatria, maneja 70% de los insumos para el sector agrícola, y el manejo de los insumos para este ciclo no fue el más eficiente.
Rivas indicó que las "limitaciones" que hubo en el abastecimiento de insumos y agroquímicos fueron suplidas por las casas comerciales privadas, opción que resulta mucho más costosa y que tuvo impacto en los costos de producción del sector agrícola.
La falta de urea se tradujo en menos siembra, sobre todo en el área de cereales y hortalizas, donde se concentra el mayor estímulo del Estado hacia el sector primario.
"Al principio el acopio temprano de fertilizantes y agroquímicos fluyó, pero luego aparecieron las limitaciones. Si no hubiese habido descontrol, habríamos avanzado más. Es importante que ese déficit que tuvo Agropatria se abastezca", señaló Rivas.
La disponibilidad de semillas para papas, hortalizas y maíz también fue un obstáculo. De hecho, las importaciones de las dos últimos rubros todavía están en tránsito.
En el sector café el incentivo ha sido nulo, no sólo por la escasez de insumos para el mantenimiento de las plantaciones sino también porque cuando faltan menos de tres meses para la cosecha los recursos aprobados desde el Estado no han llegado a los caficultores.
El Gobierno está proyectando en materia agrícola para los próximos seis años un crecimiento de 42% en la producción nacional de alimentos. En el área de cereales la meta es 70%.
En ese sentido, Rivas considera que las condiciones para que el sector agrícola crezca están dadas, pero las políticas públicas serán determinantes en ese proceso.
Estima que la seguridad jurídica y personal en el campo es fundamental, así como la garantía de la propiedad privada. Del mismo modo, estima que debe haber estímulo con una política de precios acorde con la realidad del mercado. Los rescates de tierras serían una limitante para el desarrollo del sector
