Sedes de Mercal y Pdval se convirtieron en centros de acopio para entregar las bolsas de comida / Archivo
Yuly
Sosa, residente del sector La Estrella en Los Teques, dijo que pese a
que el consejo comunal de su zona tiene los datos socioeconómicos de los
vecinos desde hace más de un mes, aún no han entregado las primeras
bolsas de comida que prometió el gobierno. Afirmó que juegan con la
necesidad de la gente. “Nos llegaron a decir que no había suficiente
comida para el sector y que por eso iban hacer un sorteo. No lo
hicieron, escogieron a 56 vecinos y todavía estamos esperando para poder
comprar. Piensan que es un favor lo que nos están haciendo cuando no es
así, esa comida no es regalada”.
La
queja de Sosa es compartida por vecinos de la urbanización Pariapan, en
San Juan de los Morros, Guárico. Afirmaron que llenaron las planillas
con sus datos y siguen a la espera de la bolsa. “No nos han traído nada,
nos mantienen a la espera. Y lo peor es que no sabemos con qué
frecuencia la van a entregar”, añadió María Rodríguez.
El
3 del abril el presidente Nicolás Maduro anunció la creación de otro
mecanismo para frenar el bachaqueo. En un acto en el estado Vargas
presentó los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, que se
encargarían de comercializar y distribuir alimentos, medicinas y
artículos de higiene personal casa por casa.
Para
el proyecto, a cargo del dirigente del PSUV Freddy Bernal, se han
creado dos fondos especiales, que suman 18,5 millardos de bolívares. Y
hasta la fecha se han constituido más de 9.294 CLAP en todo el país,
según el presidente. Algunas de las sedes de Mercal y Pdval se
convirtieron en centros de acopio para entregar las bolsas.
A
mes y medio de su creación, la tarea principal de los comités de
abastecimiento ha sido cuestionada no solo por vecinos de distintas
partes del país, sino también por especialistas. Susana Raffalli,
nutricionista experta en seguridad alimentaria en situaciones de
emergencia y desastre, aseveró que con la venta de las bolsas el
gobierno está quebrantando la capacidad del ciudadano de elegir lo que
quiere comer. Esta forma de distribución funciona para países en guerra o
que viven una catástrofe natural, que les impide trabajar y adquirir
los bienes que desean y necesitan, apuntó.
“Con
estas bolsas de comida el venezolano perdió su dignidad,
autodeterminación y empoderamiento. Esto implica un retroceso, se
vulneran los derechos de la población y se fomenta una relación
asistencialista o paternalista entre el Estado y el ciudadano. Además,
se utiliza como un instrumento para estimular el clientelismo político”,
añadió.
Los
residentes de las zonas censadas para entregar las bolsas también
rechazan la discrecionalidad que hay en los despachos. Advirtieron que
los conocidos o familiares de los representantes de Unamujer, de las
Unidades de Batalla Bolívar Chávez, del Frente Francisco de Miranda y de
los consejos comunales, que integran los CLAP, tienen privilegios al
momento de las ventas.
“El
sábado nos vendieron una bolsa que solo tenía harina de maíz, arroz y
pasta. Pero a los que viven en la misma torre que los del consejo
comunal les incluyeron hasta carne y pollo. Probablemente lo que nos
quitan es para revenderlo después”, expresó Dagnys Hernández, vecina de
Hornos de Cal, en Caracas.
Según
Rafalli, se está vulnerando el derecho a la no discriminación y se
fomenta la falta de transparencia: “El contenido de las bolsas no se
definió de forma participativa. El poder popular no fue consultado en
cuanto a lo que debería tener”. De acuerdo con organismos
internacionales, al beneficiario de un programa social se le tiene que
decir qué va a recibir y en qué cantidad, para que realice auditoria
social del proceso.
Tomás
Socías, economista y asesor en abastecimiento, refirió que la mejor
manera de garantizar que los alimentos lleguen a las comunidades es con
más producción. “Si no hay suficientes alimentos, de nada vale tener
estos programas de distribución. Se corre el riesgo de que los CLAP
fracasen porque las comunidades no tienen la experiencia para
distribuir los productos, les falta logística y una buena gerencia que
garantice la contraloría. Así se evita que se desvíen los bolívares y la
mercancía”.
Menos puntos
Con
la creación de los comités de abastecimiento también se han visto
afectados los consumidores que acudían al mercado Guaicaipuro, en
Caracas, para comprar productos regulados, pero que no pertenece al
consejo comunal de la zona. En la entrada principal hay un aviso en el
que se lee “Se notifica a la ciudadanía que los productos regulados
(Polar) van a ser vendidos a través de los comité de alimentación en los
consejos comunales a partir del 12-05-2016”.
El
jueves en la entrada Nº 5 del mercado estaban repartiendo una bolsa con
dos paquetes de pañales, dos de toallas sanitarias y dos harinas de
maíz. Pero los consumidores debían presentar un ticket que les asignó el
consejo comunal. Una fuente vinculada a la administración del mercado
informó que las personas que no pertenezcan a un consejo comunal y
deseen obtener una bolsa deben crear el suyo y designar a un vocero que
junto al CLAP coordine la entrega de la comida a la comunidad. “Si no
pertenece a un consejo comunal no tendrá la bolsa”, advirtió.
Marlene
Marrero, adulto mayor, salió desilusionada del establecimiento. “Con
los pañales y las toallas no como. Me lo llevo para cambiarlo por comida
en el barrio”, indicó.
Un
comerciante dijo que se siente aliviado con la medida. “Nos quitamos
ese peso de encima. Cuando llegaban los productos regulados la gente
enloquecía y cuando se terminaban nos insultaban y amenazaban para que
sacáramos lo que teníamos escondido”.
“Aberración nutricional”
Susana
Raffalli, especialista en seguridad alimentaría, aseveró que la bolsa
de comida es una aberración desde el punto de vista nutricional. Aseguró
que es una opción de ayuda muy deficiente. “Una familia de 6 miembros
requiere de al menos 30 kilos de comida por mes y están distribuyen 15
kilos, lo que los deja en déficit nutricional”.
Más
allá de la cantidad de energía que dan 15 kilos esta la calidad de los
alimentos. Señaló que la bolsa tiene un contenido nutricional pobre
basado en almidones y grasas. “La bolsa tiene harina, pasta, azúcar y
aceite en el mejor de los casos. Sin embargo, la mayoría no incluye
proteínas de alto valor como la carne, pollo y huevo”.
Según
la nutricionista, Venezuela es el pais de América Latina que presenta
mayor índice de doble carga de malnutrición caracterizada por obesos que
esconden anemia.
Raffalli
expresó que se desconoce el origen de los alimentos que distribuyen y
si han pasado el control de calidad de la vigilancia de fortificación de
alimentos y los permisos sanitarios.
Gobierno falló con cuatro
mecanismos de distribución
mecanismos de distribución
Desde
2003 el gobierno decidió participar directamente en la venta y
distribución de productos de primera necesidad. En septiembre de ese año
creó una red de Mercado de Alimentos, o Mercal, en la parroquia
Caricuao, para “garantizar la distribución justa y oportuna de
alimentos al pueblo venezolano”.
En
sus primeros años la red tuvo muchos clientes en las zonas menos
favorecidas económicamente, pero con el tiempo fue perdiendo
protagonismo. Según la Encuesta de Seguimiento al Consumo de
Alimentos del Instituto Nacional de Estadística, en el primer semestre
de 2006 al menos 4 millones de familias dijeron haber comprado por lo
menos una vez en Mercal, pero en igual período de 2014 el número de
hogares se redujo a la mitad.
Tres
años después de la creación de Mercal, el gobierno a través de
Petróleos de Venezuela, inauguró la red Pdval, que también iba a vender a
precios más bajos que las redes privadas. Mercal y Pdval
distribuyeron productos con mercados a cielo abierto y en operativos
que hacían periódicamente en organismos del Estado.
Luego
de Pdval, en 2010, se creó la red de Abastos Bicentenario, que
funciona en las sedes donde anteriormente estaban los mercados
expropiados Cada y Éxito.
Además,
el año pasado, previo a las elecciones, se anunció la creación de las
llamadas bodegas patriotas, como otro mecanismo para acabar con el
acaparamiento y especulación, pero el proyecto no trascendió.
En
enero de este año, el presidente Nicolás Maduro reconoció que en
Mercal, Pdval y Abastos Bicentenario había corrupción. Dijo que se
habían podrido y que era necesario hacer una “restructuración
profunda”.
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