Ciudadanos hacen fila para validar firma en El Junquito | Foto: Archivo
A las 7:45 am arribaron los primeros
firmantes. Ninguno estaba aburrido a simple vista, y menos obstinado.
Una hora después, diputados y dirigentes llegaron a apoyar a los
presentes en su incursión hacia las montañas, la cual duró poco con lo
ameno que fue
La
convivencia y la colaboración es lo que percibe quien se asoma al
centro de validación que está localizado en el sector Luis Hurtado de El
Junquito. Un ejemplo de ello fue este miércoles.
Desde
las 7:45 am, los firmantes hacían su fila sin quejas. Las risas y las
ganas de salir lo más pronto de allí para ir a su cotidianidad era lo
resaltante, dos aspectos evidentes aunados a la fluidez del proceso.
Aunque
este sector está aproximadamente a 10 kilómetros de la capital,
personas de Vista Alegre, Montalban, Propatria y otros lugares se
acercaron, ya fuese por su cuenta o en los siete autobuses que habilitó
la MUD, los cuales parten desde Plaza Venezuela hasta allá.
Entusiasmo
es el adjetivo para describir la atmósfera del momento. Esta vez, no
parecían sentir que jugaban con el azar. Muchos, al ser preguntados
acerca del porqué estaban allí, con su mirada daban a entender que era
una interrogante casi estúpida y evidente. La inseguridad, la escasez y
la inestabilidad en sus vidas es lo que más les preocupa.

Marjorie
Cáceres fue una de estas personas. Ella pidió permiso en su trabajo
para tomar la camioneta desde Plaza Venezuela hasta esa estrecha calle
en la que se encontraba, donde aseveró que ese esfuerzo y tiempo lo
invertía por el futuro del país: “Las personas han tomado conciencia de
lo que ha pasado y tenemos que decidir”.
A
su lado, a un par de metros antes de pasar por el captahuellas, estaba
Gladys Hernández Ramírez, residente de El Junquito. Ella coincidió en
que era necesario estar allí, a pesar de que dejó de hacer sus oficios
en la casa y el trabajo. “Esto lo hacemos por nuestros hijos y nietos”,
aseveró.
Liliana
Hernández, dirigente de la MUD, estuvo en el transcurso de la mañana
en este punto junto los diputados Stalin González y Marialbert Barrios.
Al ser preguntada si el rendimiento de los opositores, en esta carrera
de una semana, demostraba madurez de su parte, ella contestó que todo se
debía a la actitud de la población.
“Ha
habido mucha motivación de la gente, un compromiso. Ellos ven que todo
lo que ha hecho el gobierno; no ha ayudado a superar una crisis que se
presenta desde hace tres años en el interior del país y hace año y medio
en Caracas”, destacó.
“Recuerdan
que les garantizaron su alimentación con mercales y mercados a cielo
abierto. Ahora les salen con los CLAP, que solo han generado
confrontación y divisiones en las comunidades”, agregó.
Mientras
declaraban, los vehículos no paraban de arribar con caraqueños y llevar
a los que habían terminado de validar de regreso a la capital. Las
llegadas eran dignas de celebrarse y esto lo exteriorizaron con aplausos
y consignas.
Paso a paso
Al
llegar al lugar, la persona debe pasar por la mesa de identificación.
Allí deberá mostrar su cédula de identidad y los voluntarios la buscarán
en las laptops del registro electoral para verificar si su rúbrica fue
habilitada. Mientras espera el trámite, le dan un papel en el que
tendrá que anotar su nombre, número de cédula y número de teléfono. Este
último lo llevará consigo hasta el final.
Diagonal
al toldo de identificación está el Registro Civil de El Junquito, una
pequeña casa en la que se hallan las captahuellas. Antes de ingresar
hace fila nuevamente. Cuando llegan al interior le piden su cédula de
nuevo y colocan su dedo en la máquina para que coincidir y ratificar su
huella con la planilla que firmó días atrás.
Al
salir del centro, los voluntarios de la Mesa de la Unidad le pedirán el
papel con sus datos, los cuales le dieron hace unos momentos. Éste será
depositado en una caja. Terminada la jornada los contarán uno por uno
para llevar un control de los validados.
“Amo a mi país y por eso siempre he colaborado”
Aide
Agudelo es una mujer de la tercera edad que vive en Luis Hurtado.
Asiste a los que fueron a validar y al personal que participa. Sea al
dar agua o simplemente a acompañar, ella concibe esta acción como una
respuesta ante los obstáculos del CNE.
“Llevo
65 años y pico votando y no me habían hecho esto. Siempre colaboro y sé
que se necesita a alguien aquí. Además, yo amo a mi país y por eso no
me voy aunque tenga mis hijos en el exterior. La verdad he conocido
situaciones muy feas, pero la que vivimos es lamentable. Lo que quiero
es una Venezuela sana y prospera”, concluyó.
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