José Miguel Torres, presidente de la Sociedad Venezolana de Cardiología | Foto: Abel López
El presidente de la organización, José Miguel
Torres, considera que las instituciones públicas de la salud se vinieron
abajo para curar enfermedades. "Son recintos para acompañar al
paciente, oír sus quejas, pero no para resolver problemas", dijo
“En el área de la cardiología la
crisis ha afectado de manera tremenda, desastrosa y dramática”, expresó
José Miguel Torres, presidente de la Sociedad Venezolana de
Cardiología.
Indicó que la escasez de medicinas incluye tratamientos esenciales para tratar las enfermedades cardiovasculares.
Torres
tomó como ejemplo la hipertensión arterial, que tiene una incidencia
cercana a 30% de la población de acuerdo con una investigación reciente
de la Universidad de Los Andes realizada por un equipo de investigación a
cargo del doctor Tulio Núñez.
El
sondeo arrojó que de ese 30% de hipertensos, un 50% desconoce que padece
la enfermedad. Otro 50% que sí tiene conocimiento de la patología que
padece, no está siendo bien tratado.
“En
este momento aproximadamente entre 5% y 10% de los pacientes reciben el
tratamiento especifico, porque el resto no consigue medicinas”, calculó
el presidente de la Sociedad de Cardiólogos.
“Es una situación inaceptable”
Entre
las patologías que más demandan medicinas están: la hipertensión
arterial, insuficiencia cardiaca y diversos síndromes coronarios. Por
otra parte, también se mantiene la escasez en insumos médicos para
realizar diferentes procedimientos.
“Tenemos
una disminución de existencia rondando 80% . Es una situación
inaceptable”, dijo el cardiólogo. Añadió que conlleva gestiones enormes
obtener un dispositivo electrónico de estimulación cardiaca como el
marcapasos, el resincronizador cardiaco, el desfibrilador, entre otros.
Cuando
una persona es diagnosticada con alguna patología, “comienza una
especie de peregrinación para buscar los medicamentos”, contó el
especialista. Señaló que con el desabastecimiento y el incremento en los
costos de la comida, los pacientes asisten a consulta angustiados por
la pérdida inadvertida de peso.
“Esto
se debe a que han dejado literalmente de comer lo que generalmente
almorzaban, también porque se acabaron los antojos, las chucherías y los
refrescos”, explicó. A juicio del doctor, hay un efecto positivo en la
pérdida de peso, pero esto debería ser por decisión propia y no por
imposición.
Paciencia
“Las
instituciones públicas de la salud se vinieron abajo para la resolución
de enfermedades, son recintos para acompañar al paciente, oír sus
quejas, pero no para resolver problemas”, sentenció el presidente de la
Sociedad Venezolana de Cardiología.
Ante
la crisis en el sector, Torres dijo que lo primero que recomienda en
consulta es tener paciencia y tranquilidad. “Luego los pacientes
comienzan a establecer redes de soporte y solidaridad entre ellos, esto
ha ayudado a mantenerlos medicados a pesar de tantas dificultades”.
Reconoció
que lo único que puede ayudar a paliar en cierto modo la situación es
la solidaridad de la comunidad: “sucede todos los días y es admirable”. A
su juicio, los venezolanos comienzan a retomar lo mejor de lo que son
al comunicarse y ayudarse entre sí.
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