Grupos guerrilleros y paramilitares han hecho vida en territorio
venezolano por el desinterés de las autoridades venezolanas / Foto: AP
La vinculación de los sobrinos de la primera
dama Cilia Flores con el narcotráfico de las FARC ha puesto sobre la
mesa la existencia de estos grupos en territorio venezolano. A pesar que
se ha discutido que el grueso de los grupos irregulares se encuentra
cerca de los límites con Colombia, se ha denunciado que muchos
disidentes se han esparcido por todo el país
12 de agosto 2016 - 04:50 pm
El
23 de julio de este año los medios de comunicación publicaron
información reveladora con respecto al juicio de Efraín Antonio Campo
Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, sobrinos de la primera
dama y diputada a la Asamblea Nacional de Venezuela, Cilia Flores.
Según
un documento filtrado, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York (EE
UU), encargada de llevar el caso, aseguró que uno de los implicados
confesó que el cargamento de más de 800 kilogramos de cocaína de alta
pureza —que tenía como destino final el territorio estadounidense— era proveniente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Aunque
la información fue desmentida por el acusado, el pronunciamiento del
Departamento de Justicia estadounidense dejó al aire un tema que se ha
mantenido bajo perfil. La polémica sobre la relación de personas
allegadas al Alto Gobierno con el tráfico de drogas; ha dejado en
segundo plano la fuerte y continua vinculación del grupo guerrillero
colombiano, que se encuentra asentado en Venezuela, a pesar de la
constante negativa de las autoridades.
Desde
hace varios años, actores políticos de oposición y especialistas en
seguridad ciudadana han denunciado la presencia de estos movimientos
armados, provenientes de Colombia o Brasil, que han incentivado a
delitos como el tráfico de drogas, el secuestro, la extorsión,
contrabando, lavado de dinero y la minería ilegal.
Las
indiferencias o concesiones de los diferentes organismos que conforman
la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, la presunta vinculación con
diferentes actores del gobierno nacional durante los últimos 17 años y
el su desplazamiento por parte del gobierno colombiano, al aplicar
medidas de seguridad como el Plan Colombia 2000 o de Seguridad
Democrática; han hecho que estos grupos guerrilleros se movilicen
permanentemente a Venezuela.
Larga vida en Venezuela
Diferentes
organizaciones de Derechos Humanos y dedicadas a la seguridad ciudadana
han denunciado en repetidas oportunidades la presencia de grupos
guerrilleros como las FARC o el Estado de Liberación Nacional de
Colombia (ELN), como los más conocidos y numerosos, que se remontan a
los años 80.
Para ese entonces, el
territorio venezolano era más un lugar de descanso o de asentamiento
temporal para estos grupos armados, después de que los enfrentamientos
con el Ejército de Colombia o la persecución de las autoridades
venezolanas los llevaban al límite.
Desde
hace algunos años, hasta la actualidad, se presume que estos grupos
armados hacen vida en Venezuela de una forma más permanente para cometer
actos vandálicos como el contrabando de alimentos y gasolina; y para
utilizar al país como puente para el tráfico internacional de droga.
“Anteriormente
la presencia de estos grupos guerrilleros se limitaba a estar en los
estados fronterizos con Colombia como el Táchira, Zulia y Apure, y era
más que todo algo temporal. Actualmente se ha denunciado la presencia de
la guerrilla en zonas de Barinas, Portuguesa, Trujillo, Amazonas,
Bolívar y hasta en el estado Guárico”, dijo la directora de la ONG
Control Ciudadano, Rocío San Miguel, en una consulta realizada por El Nacional Web.
Anteriormente
la manera de operar en la guerrilla era con establecimientos
improvisados, conocidos como “cambuches”, debido a que la modalidad de
escape era más fácil en caso de cualquier eventualidad. En la
actualidad, organizaciones como el Observatorio Venezolano de Delito
Organizado, han denunciado que en zonas fronterizas de Amazonas, Táchira
y Zulia hay establecimientos guerrilleros bien construidos a base de
concreto o acero y, hasta muchos de ellos, cuentan con luz eléctrica
fija.
“Hace unos años se encontró un
sembradío de amapolas y hojas de coca en la Sierra de Perijá, lo que
indica que Venezuela no sólo es un puente para el tráfico de drogas”,
resaltó San Miguel
En 2014, en un
procedimiento presidido por el ministro para la Defensa, Vladimir
Padrino López, se destruyó un campamento fronterizo en el que estaban
sembrados más de 20 toneladas de hectáreas de plantas de coca, amapola y
marihuana en la Sierra de Perijá. De haber atribuido la medida como un
logro contra la producción de estupefacientes y sustancias
psicotrópicas, las autoridades nunca atribuyeron el sembradío a un grupo
delictivo en particular.
A pesar de que
gobierno nacional ha negado en repetidas oportunidades de la presencia
de grupos guerrilleros en el país, San Miguel resaltó que que las
denuncias del incremento de la presencia de de los grupos armados en el
país tuvo su auge cuando llegó el modelo socialista al país.
“Simpatías” revolucionarias
La
simpatía del ex presidente Hugo Chávez con las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia fue evidente desde el comienzo de su
gobierno. "Si viene una columna guerrillera replegándose y llega a
Guasdualito, y entrega las armas, y pide asilo, se lo daremos. A lo
mejor yo converso con ellos para convencerlos de que el camino es la
paz", dijo el antiguo mandatario en febrero de 1999, en plenos diálogos
de paz entre el gobierno del ex presidente colombiano Andrés Pastrana
con la guerrilla.
Según resaltó el periódico El Tiempo
de Colombia en una publicación en marzo de 2013, el ex líder
guerrillero de las FARC, Luis Édgar Devia Silva,, alias “Raúl Reyes”, y
quien falleció en 2008, tenía una cercana relación con Hugo Chávez desde
comienzos de su gobierno en Venezuela.
Desde
su llegada al poder en 1998, Chávez tomó varias medidas que dieron pie
para que la guerrilla viera vía libre para operar en el país, a pesar de
que un año más tarde la Asamblea Nacional Constituyente publicó en
Gaceta varias recomendaciones para enfrentar a estos grupos debido a “su
constante presencia” en territorio nacional.
La
primera de estas “trabas” fue la de declarar la neutralidad por parte
de las fuerzas de seguridad de Venezuela al conflicto armado en la
frontera entre los guerrilleros y el Ejército colombiano. La segunda,
fue la de iniciar un conflicto diplomático con el entonces mandatario de
Colombia Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) lo que aumentó la simpatía de
la FARC y el ELN con el expresidente Chávez.
“Esa
ideología que tenía el gobierno y la Fuerza Armada Nacional en los años
80 y 90 de ser ‘antiguerrilla’ se perdió. La constante entrada y salida
FARC y el ELN en el territorio nacional no sólo trajo consigo el
aumento del contrabando sino un mal mayor: el ingreso de los
‘sanguinarios’ paramilitares”, resaltó San Miguel.
Incluso,
resaltó la director de la organización no gubernamental control
Ciudadano, el gobierno venezolano no sólo era condescendiente con la
guerrilla, sino que “hasta castigaba a las autoridades que arremetía
contra los integrantes de estos grupos”. “El caso más emblemático fue el
de Humberto Quintero”, dijo.
El
teniente-coronel Humberto Quintero cumplió más de tres años de cárcel en
Ramo Verde al ser acusado de “traición de patria” por detener en
Caracas al guerrillero de las FARC Rodrigo Granda en 2005.
División y control
Estos
grupos armados que hacen vida en territorio venezolano han establecido
controles territoriales en Venezuela, y en algunos casos alianzas, con
la intención de predominar en el lucrativo negocio del tráfico de
sustancias psicotrópicas y estupefacientes o el contrabando de dinero,
gasolina y alimentos.
“Cada uno tiene su
pedazo de tierra. Las FARC tienen mayor presencia en los poblados
fronterizos de los estados Amazonas y Zulia. Los Elenos se encuentran
principalmente en Apure, Barinas y algunas partes del Táchira. Por su
parte, los paramilitares, como las Águilas Negras, los Urabeños y los
Rastrojos; hacen vida principalmente en los límites tachirenses”,
declaró la periodista Sebastiana Barráez, quien ha sido una de las
principales figuras que ha denunciado la presencia de la guerrilla
colombiana en el país.
La especialista en
el tema fronterizo aseguró que la falta de presencia de las autoridades
de seguridad ha promovido que los apartados y abandonados poblados de
apureños o las zonas boscosas de la Sierra de Perijá sean controlados
por los grupos armados. “Todo siempre cerca de la frontera. Aún se
mantiene esa ‘identidad’ de ser ciudadanos colombianos”, resaltó.
Barráez
precisó que a pesar de las constantes denuncias de autoridades locales
y habitantes de estados como Bolívar, Trujillo, Portuguesa, Delta
Amacuro y Guárico de presunta presencia guerrillera, aseguró que no es
la guerrilla como tal la que se encuentra en esas zonas.
“Este
caso está relacionado a que las personas que son disidentes, o alguno
que otro integrante, de las FARC o el ELN operan junto con los
delincuentes locales y se hacen llamar ‘guerrilla”, aseguró.
Barráez
resaltó que la capacidad de armamento o entrenamiento militar de los
grupos guerrilleros y paramilitares ha hecho que bandas de minería
ilegal, secuestro y extorsión soliciten de sus servicios.
Los “Boliches”
La
presencia de grupos guerrilleros en el país no está estrictamente
relacionada a grupos armados que provienen del exterior. Organizaciones
nacionalistas como las Fuerzas Bolivarianas de Liberación Nacional
(FBLN), creadas con la ideología izquierdista que buscaba proteger al
país contra la posible presencia de paramilitares o el ataque de alguna
potencia imperialista, fueron creadas a comienzo de los años 90 y
lograron alcanzar un auge cívico-militar luego de la llegada de
socialismo del siglo XXI al país.
“Estos
grupos guerrilleros, conocidos como ‘Boliches’ han operado
principalmente en el estado Apure desde hace muchos años. Desde entonces
, se han dedicado a los mismos actos delictivos que las FARC y el ELN
en la disputa por el territorio”, resaltó el criminólogo, Fermín Mármol
García, en una entrevista al El Nacional Web.
El
especialista en seguridad ciudadana también destacó que las FBLN han
logrado extenderse a través de los movimientos armados y tener la
suficiente influencia para poder controlar sectores y hasta municipios
en Apure.
“Es evidente y notorio como
estos grupos han recalado en la sociedad. Tanto así, que se ha
determinado como un bloque criminal que no ha sido atendido por las
autoridades estadales y nacionales”, dijo Mármol García.
En
2013, el alcalde del Distrito del Alto Apure, Jorge Rodríguez Galvis,
padre del ex ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz; Miguel
Rodríguez Torres, denunció la vinculación de los “Boliches” con el
gobernador del estado Apure, el general de división Ramón Carrizales.
La
periodista Sebastiana Barráez explicó que luego de la división del
FBLN, y que conformó grupos como las Fuerzas Patrióticas de Liberación
Nacional, los “Boliches” incursionaron más en el mundo de política al
simpatizar con el ex presidente Chávez y actualmente con el gobierno de
Nicolás Maduro.
“Para tener mayor alcance
político y poder abarcar mayor territorio, los ‘boliches’ crearon un
brazo civil llamado Corriente Revolucionaria Bolívar Zamora (CRBZ), con
el que han logrado impartir su ideología a través de las Comunas”,
resaltó.
Actualmente,
el movimiento CRBZ ha logrado recalar en el mundo de la política, con
el apoyo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV),hasta el punto
de tener líderes comunales, figuras políticas municipales y hasta
representación en la actual Asamblea Nacional.
Casos negados
Desde
los inicios del mandato del ex presidente Chávez hasta la actualidad,
el gobierno nacional siempre ha negado que las FARC y ELN se encuentren
en territorio venezolano. También han hecho omiso a los “boliches” como
un bloque criminal de alta peligrosidad en el país. No obstante, sí han
admitido de la presencia de grupos paramilitares, hasta tal punto de
responsabilizarlo de todos los problemas de seguridad que existen en el
país.
“A pesar que las autoridades siempre
niegan la presencia de grupos guerrilleros, se han denunciado casos en
donde han secuestrado personas en Caracas y a pesar de mantenerlas en
cautiverio en la capital, han tenido que pagar el rescate a las FARC en
el exterior”, afirmó Fermín Mármol García.
El
especialista no sólo confirma de la presencia de estos grupos armados
en el país, sino que teme que pueda haber una “segunda oleada” de la
guerrilla si se aplican las medidas seguridad desde el gobierno de
colombiano.
“Cuando los planes como
seguridad como el Plan Colombia 2000 y el de Seguridad Democrática
promovieron el desplazamiento hacia Venezuela, hora el actual presidente
Juan Manuel Santos estaría a punto de aplicar medidas de seguridad
nacional que podrían promover la llegada de más guerrilleros y
paramilitares a suelo venezolano”, dijo.
El
criminólogo aseguró que las autoridades nacionales no han puesto
interés en combatir a los grupos armados internacionales, que él ha
catalogado como otro bloque delictivo en el país, ni siquiera a través
de las Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP), que han realizado
procedimientos en la frontera con la intención de detener el contrabando
de alimentos y gasolina.
De las pocas
“intervenciones” que tuvo el Alto Gobierno con respecto al tema
guerrillero, fue cuando en marzo de este año la Cancillería de la
República fue el intermediario en las mesas de negociaciones entre el
Estado de Liberación Nacional y el gobierno de Colombia, similar a lo
que hizo Cuba entre las FARC y la administración presidida por Juan
Manuel Santos, para decretar un cese al fuego unilateral.
Hasta
la fecha el gobierno nacional sigue sin admitir la presencia de grupos
guerrilleros en el país, a pesar de que ex funcionarios del gobierno
nacional y organismos como el Departamento de Estado de EE UU siguen
señalando la constante presencia de estas agrupaciones en el país,
incluso de sus presunta vinculación con personajes que integran el ala
militar del país y el Alto Gobierno.
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