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sábado, 4 de enero de 2020

A la fuerza y con incertidumbre el oficialismo impuso el uso del petro en 2019



A más de dos años de la creación del petro, la criptomoneda de Nicolás Maduro sigue dando de qué hablar a través de dádivas otorgadas por el Estado y financiamiento de proyectos que hacen de su uso una obligación

A pesar de que el proyecto nacido en diciembre de 2017 parecía un fracaso total que no llegaría a ningún lado tras su polémico desarrollo en 2018, a lo largo de 2019 el petro dio de qué hablar. Eso sí, dejando total incertidumbre a su paso.
El petro inició 2019 con el pie izquierdo, una tendencia que coincidió con el cierre de un año caracterizado por el anclaje del salario mínimo y el precio de algunos trámites al controversial criptoactivo.


En este orden transcurrieron los primeros meses. Dos incrementos del valor del petro por decreto de Nicolás Maduro, primero de 3.600 bolívares a 18.000 en enero y luego de esta cantidad a 40.000 en abril, se tradujeron en dos incrementos de salario.
El "medio petro" se transformó en el salario venezolano mientras dejaba polémicas, debido a que el valor real del petro en los mercados financieros distaba mucho de la prima ofrecida a los trabajadores. Esto se debe a que el gobierno había establecido dos valores para su criptoactivo: el de las transacciones financieras, que dependía de las fluctuaciones del mercado; y el de unidad de cuenta, que era determinado por decisión del Ejecutivo.
Mientras la disconformidad en torno al petro y al salario crecía en la población general, junto con un desapego y desconfianza generalizada sobre las criptomonedas, otros movimientos ocurrían bajo la mesa que le daban una dirección distinta a la economía venezolana.

Dolarización disimulada

Desde finales de 2018, la cadena de bloques del petro empezó a registrar un flujo importante de transacciones. Las alarmas de los expertos se activaron, pues fue inesperado que una criptomoneda sancionada por Estados Unidos, aislada del sistema financiero internacional y con escasa usabilidad en el territorio nacional fuese comprada y vendida con moderada regularidad.
Lejos de tener un uso directo en la economía venezolana, el petro adquirió importancia para los empresarios del país. Este instrumento se convirtió en una vía legal para deshacerse de los bolívares, que perdían su valor a diario gracias a la hiperinflación, y resguardarse en un "activo refugio" que mantenía el patrimonio del inversionista.
Los empresarios encontraron un mecanismo ideal en las casas de cambio autorizadas por el gobierno desde el año pasado. Si necesitaban divisas, iban con sus petros a intercambiarlos por bitcoin, ethereum, litecoin o dash y luego vendían estas criptomonedas, libres de sanciones, por dólares o euros en el mercado internacional.
"Clientes me preguntan qué hacer con el petro, si recibirlo o no. Mi recomendación era recibir lo que sea, porque se convierte en bitcoin. Tengo clientes que tienen alto flujos de bolívares y ante la devaluación se han refugiado en las criptos", declaraba para TalCual el asesor en inversiones de criptomonedas, Juan Blanco.
En este contexto, el gobierno sí hizo avances para crear un ecosistema en el que las criptomonedas tengan tranzabilidad. Las casas de cambio fueron el primer paso, pero también hicieron los procedimientos para incentivar a los comercios a aceptar criptoactivos y adaptaron sus plataformas digitales para generar compatibilidad entre otras monedas y el petro. Maduro preparaba el terreno para darle un espacio protagónico en la segunda mitad del año.

Petro multiusos

No fue sino hasta junio que Maduro dio rienda suelta a su promoción del petro. Después de meses de tímidos comentarios, el mandatario comenzó a incluir este proyecto en casi todas sus alocuciones.
El petro sería el eje central de cualquier anuncio presupuestario de ahora en más, pues Maduro decidió aprobar recursos y financiar proyectos a través de la criptomoneda. Cualquier cantidad aprobada en euros, dólares o bolívares, era también acompañada por la frase "o su equivalente en petros".
El primer anuncio se dio en el marco del Plan Chamba Juvenil. Maduro informó que utilizaría este proyecto para potenciar el petro mediante el "plan especial de Petrojoven", que buscaba "financiar proyectos para la juventud venezolana". Medio año ha transcurrido y poco se sabe sobre este concepto, y mucho menos sobre la creación del "Banco Digital de la Juventud".
El vendaval de anuncios que ahora incluían a la criptomoneda como método de financiamiento fue un preludio de su gran anuncio: la posibilidad de convertir los petros ahorrados en el monedero Patria a divisas convertibles, y una apertura oficial a la dolarización y el desuso del bolívar.
"Procederé a convertir todos los petros ahorrados en bolívares en petros convertibles en divisas, para que puedan comprar en divisas en cualquier empresa o comercio que acepte divisas", indicaba el mandatario en septiembre.
Hasta ese momento, el monedero patria permitía el ahorro en bolívares y la conversión del dinero ahorrado a su equivalente en petros con el 'Plan de Ahorros'. Con el anuncio de Maduro, esos petros ahorrados podían ser utilizados como un equivalente de las divisas o intercambiados libremente.

Anclaje incierto

Con un petro cada vez más promocionado y en vísperas de un supuesto aumento salarial, sindicalistas de distintas áreas empezaron a exigir que se eliminara el anclaje de los salarios mínimos al petro como unidad de cuenta. En su lugar, querían que se pagara medio petro según su valor del mercado, equivalente a 30 dólares. Incluso algunos exigían que se incrementara a uno o incluso dos unidades de la criptomoneda. Sus esperanzas fueron en vano, pues el aumento se hizo esperar y no incluyó ninguna mención al petro.
"El nuevo ingreso mínimo para todos los trabajadores en la República de Venezuela ha sido establecido en 300.000 bolívares soberanos, de los cuales 150.000 corresponden a salario mínimo y 150.000 a cesta ticket socialista", decía el diputado Francisco Torrealba sin aclarar si hubo un ajuste en el petro como unidad de cuenta.
La incertidumbre se hizo más profunda un mes después, cuando el costo para tramitar el pasaporte también se desligó del anclaje al petro establecido a finales de 2018. La prórroga dejó de costar 80.000 bolívares (1 petro) y se fijó en 2.945.486 bolívares, equivalente a unos 100 dólares para el momento; mientras que el pasaporte nuevo se estableció en 5.890.270 bolívares, aproximadamente unos 200 dólares al cambio oficial del 19 de noviembre.

Petro por imposición

Después de esta serie de cambios repentinos y de dejar de lado la unidad de cuenta del petro, el Gobierno decidió hacer todo lo posible para que el ciudadano común se viese en la obligación de utilizar el criptoactivo, colocándolo como método de pago de diversos trámites y ordenó a llevar la contabilidad en petros.
Un decreto firmado en noviembre obliga a personas naturales y jurídicas a emitir información sobre operaciones económicas expresada contablemente tanto en bolívares como en petros. "La criptomoneda pasa a ser un registro contable legal", dijo Maduro.
Por si fuera poco, dio indicaciones a las oficinas del Servicio Autónomo de Registros y Notarías (Saren) y al Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) para actualizar sus sistemas en aras de aprobar trámites con petros. Maduro asegura que la compra y venta de cualquier tipo de bien o servicio puede realizarse en petros.
Para acompañar este proceso, Maduro empujó a los ciudadanos a utilizar petros regalando media unidad de la criptomoneda a los trabajadores de la administración pública y a los pensionados. El "petroaguinaldo" sería aceptado por un sector de la población golpeado por la crisis económica y la hiperinflación en la época decembrina.

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