
El balance del terremoto que golpeó a Turquía y Siria era de 17.176 muertos el jueves, mientras el tiempo transcurrido y el frío desvanecen las esperanzas de encontrar supervivientes entre los escombros.
El presidente turco Recep Tayyip Erdogan dijo desde una de las ciudades más afectadas, Gaziantep, que el balance en su país era de 14.014 muertos y más de 60.000 heridos. En Siria el saldo provisional alcanza los 3.162 fallecidos
.

“Hay deficiencias”
Erdogan visitó dos de las zonas más castigadas, la ciudad de Kahramanmaras en el epicentro del sismo y la región de Hatay en la frontera con Siria.
“Por supuesto, hay deficiencias, es imposible estar preparado para una catástrofe así”, indicó.
Coincidiendo con su visita, la red social Twitter quedó inaccesible desde Turquía durante unas 12 horas, según periodistas de AFP y el grupo de vigilancia NetBlocks.
Además, la policía del país detuvo a 18 personas por publicaciones “provocativos” en redes sociales que criticaban la respuesta gubernamental.
El frío agrava la situación. Aunque con temperaturas de -5 ºC, miles de familias en Gaziantep pasaron la noche en coches o tiendas de campaña al no poder volver a sus casas o tener demasiado miedo de hacerlo.
Los padres paseaban por las calles de esta ciudad del sureste de Turquía cargando a sus hijos, envueltos en mantas, porque pasaban menos frío que en las tiendas.
“Cuando nos sentamos, duele. Me da miedo por la gente atrapada bajo los escombros”, dijo Melek Halici, con su hija de dos años cubierta por una manta.
En Bruselas, la Unión Europea prepara una conferencia de donantes en marzo para movilizar ayuda internacional para Siria y Turquía.
“Estamos corriendo contra el reloj para juntos salvar vidas”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. “Nadie debe quedarse solo cuando una tragedia como esta golpea a un pueblo”, agregó.

“Dejen de lado la política”
La cuestión de la ayuda es espinosa en Siria, castigada por la guerra civil, con zonas del país bajo control rebelde y un gobierno enemistado con Occidente.
Los Cascos Blancos, que lideran los esfuerzos de rescate en las zonas rebeldes, imploraron por ayuda.
“Pedimos a la comunidad internacional que asuma su responsabilidad hacia las víctimas civiles”, dijo a la AFP su portavoz Mohammad al Chebli.
“Es una verdadera carrera contrarreloj, la gente muere a cada segundo bajo los escombros”, añadió.
El coordinador de la ONU en Siria pidió también que se facilite el ingreso de asistencia humanitaria a las zonas rebeldes y advirtió que las reservas de urgencia pronto se agotarán pronto.
“Dejen de lado la política y permitan que realicemos nuestra tarea humanitaria”, afirmó El Mostafa Benlamlih a la AFP.
De su parte, el régimen sirio de Bashar al Asad también solicitó formalmente ayuda a la Unión Europea, indicó el comisario comunitario de Gestión de Emergencias, Janez Lenarcic.
Una década de guerra civil y bombardeos aéreos de Siria y Rusia han destruido hospitales, hundido la economía y provocado continua escasez de electricidad, combustible y suministro de agua.
La Comisión Europea instó a los países miembros a “responder favorablemente” a los pedidos de Damasco de comida y suministros médicos, aunque vigilando que la ayuda “no sea desviada”, dijo Lenarcic.
La Unión Europea envió rápidamente equipos de rescate a Turquía, que también recibió ayuda de Estados Unidos, China o los países del Golfo, pero inicialmente ofreció una asistencia mínima a Siria por las sanciones contra el régimen de Al Asad. AFP
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