
Tras la captura de Nicolás Maduro y los llamados del presidente Donald Trump a reinvertir en Venezuela, ConocoPhillips ha evitado entusiasmarse. La petrolera, por ahora, evalúa con cautela el potencial de futuras actividades comerciales o inversiones en el país y prioriza la recuperación de unos 12.000 millones dólares que reclama al Estado venezolano por la expropiación de sus activos.
En una reunión en la Casa Blanca a principios de mes, Donald Trump fue claro al afirmar que no priorizará las pérdidas del pasado. Ante esto, la empresa aseguró que continúa monitoreando la situación venezolana, pero subrayó que cuenta con una sólida cartera de proyectos energéticos en Estados Unidos, Qatar y otras regiones.
Para antiguos ejecutivos, el interés principal sigue siendo la recuperación de la deuda pendiente. Si la industria estadounidense de petróleo y gas atendiera el llamado de Trump y revitalizara la producción de crudo en el país, podría ayudar a la compañía en sus esfuerzos de cobro, ya que el efectivo fluiría a las arcas venezolanas.
Un secuestro que marcó una era


A comienzos de 2002, el entonces presidente de Conoco Venezuela, Roger Ramshaw, vivió uno de los episodios más traumáticos de su carrera. Apenas minutos después de aterrizar en el aeropuerto de Caracas junto a su esposa, un hombre armado y encapuchado apuntó a la cabeza de su conductor y ejecutó un secuestro exprés que culminó con la entrega de dinero, joyas y cajas de whisky a cambio de la liberación de la pareja.
“Es una de esas experiencias traumáticas. Cuesta un poco superarlo”, relató Ramshaw años después en una entrevista con The Wall Street Journal. El hecho, nunca reportado públicamente en su momento, sacudió a la compañía y evidenció los riesgos crecientes de operar en Venezuela.
ConocoPhillips fue una de las primeras petroleras occidentales en regresar a Venezuela a mediados de la década de 1990, tras años de exclusión luego de la nacionalización. Ramshaw asumió la presidencia de Conoco Venezuela en 1999, el mismo año en que Hugo Chávez llegó al poder.
Entre sus responsabilidades figuraba la supervisión de Petrozuata, un ambicioso proyecto de 2.400 millones de dólares desarrollado junto a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en la Faja Petrolífera del Orinoco. El plan contemplaba una vida útil de varias décadas y una producción sostenida de crudo pesado, procesado posteriormente para su exportación.
“Conoco buscaba proyectos históricos, con una vida útil de 35 a 40 años”, recordó Ramshaw.
El quiebre de ConocoPhillips con el Estado venezolano
La relación comenzó a deteriorarse a medida que el gobierno de Chávez impulsaba una política de socialismo petrolero más agresiva. Aunque Ramshaw mantuvo un trato cordial con el mandatario, la administración chavista consideraba que los recursos del país habían sido cedidos a precios injustos, lo que paralizó planes de expansión clave.
En 2007, el Ejecutivo anunció la nacionalización de los proyectos petroleros extranjeros. ConocoPhillips se negó a aceptar una compensación inferior al valor de mercado y una participación minoritaria, por lo que optó por retirarse del país. La salida implicó la pérdida inmediata de unos 130.000 barriles diarios de producción y activos valorados en más de 10.000 millones de dólares.
Tras su salida, ConocoPhillips acudió a tribunales internacionales y obtuvo laudos arbitrales contra Venezuela y Pdvsa que hoy suman cerca de 12.000 millones de dólares. Sin embargo, hasta la fecha solo ha logrado recuperar 793 millones.
Para cobrar parte de la deuda, la empresa recurrió a acciones legales en el extranjero. En 2018 incautó cargamentos de crudo venezolano almacenados en instalaciones del Caribe neerlandés, lo que le permitió recaudar 288 millones de dólares. Además, mantiene la expectativa de obtener 1.400 millones de dólares adicionales mediante la venta forzosa de Citgo, filial de Pdvsa en Estados Unidos.
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