Washington se ha convertido nuevamente en el epicentro de las decisiones que marcarán el futuro inmediato de Venezuela. Así lo explicó el periodista y corresponsal en la Casa Blanca David Alandete, durante una extensa conversación en la que analizó las recientes declaraciones del senador Marco Rubio ante el Congreso estadounidense y el significado político de este nuevo momento histórico para Venezuela.
Según Alandete, la comparecencia de Rubio ante el Capitolio el pasado 28 de enero representa uno de los hitos más relevantes desde la captura de Nicolás Maduro. “Por primera vez, la administración de Donald Trump ha expuesto con claridad los detalles del llamado ‘Plan Venezuela’”, afirmó. No se trata solo de declaraciones políticas, sino de una estructura de planificación avanzada que contempla inversión, licencias, mecanismos financieros y un diseño integral para la reconstrucción institucional del país.
Uno de los elementos más relevantes destacados por Alandete es el consenso bipartidista en EEUU en torno a la necesidad de una transición democrática en Venezuela. Tanto republicanos como demócratas coincidieron en que la salida de Maduro fue una decisión correcta. Incluso sectores tradicionalmente críticos de la política exterior de Trump evitaron cuestionar el fondo de la operación, limitándose a observaciones de forma sobre los procedimientos legislativos.
“Escuchamos la palabra ‘transición’ repetirse más de 25 veces durante la sesión”. Rubio utilizó ejemplos históricos como la transición española y el caso paraguayo para ilustrar procesos en los que los regímenes colapsan internamente sin derivar en guerras civiles prolongadas. Para Alandete, este énfasis no es casual: “Rubio conoce bien la historia de España y entiende que una transición exitosa requiere estabilidad, tiempo y control de los factores de violencia”.
En ese contexto, cobra especial relevancia el papel de María Corina Machado. Alandete aseguró haber presenciado un giro histórico en Washington: figuras influyentes del Partido Demócrata, como el senador Tim Kaine, han defendido abiertamente su inclusión en el proceso de transición. “Hace unos años era impensable que María Corina fuera vista como una figura de consenso en el Senado estadounidense”, subrayó.
La relación entre Marco Rubio y Delcy Rodríguez fue otro de los puntos abordados. Aunque públicamente se habla de una comunicación “transaccional”, Alandete fue enfático: Rubio conoce profundamente a la cúpula del régimen y los desprecia políticamente. Sin embargo, explicó que en esta fase de estabilización, Washington considera necesario mantener a Delcy Rodríguez contenida para evitar fracturas internas que puedan derivar en violencia o golpes de Estado.
“Estados Unidos no puede pedir a empresas petroleras o fondos de inversión que entren en un país sumido en el caos”, explicó Alandete. Por ello, el objetivo inmediato sería estabilizar un régimen que, en palabras del periodista, “está políticamente muerto”, mientras se prepara el terreno para elecciones creíbles.
Uno de los aspectos más sensibles revelados durante la entrevista fue el interés profundo de la administración estadounidense en el sistema electoral venezolano. Alandete confirmó que existe preocupación por la posible destrucción de pruebas, la necesidad de una auditoría integral y el análisis del rol histórico de empresas como Smartmatic. “En Washington hay un convencimiento claro de que no existen hoy condiciones para unas elecciones sin una revisión completa de la infraestructura electoral”, aseguró.
Rubio fue categórico al afirmar que Maduro no ganó las elecciones, por lo tanto, no es un presidente legítimo. Esta afirmación redefine el horizonte político: las elecciones solo podrán celebrarse después de una fase de estabilización cuidadosamente supervisada.
La dimensión geopolítica también ocupó un lugar central en la conversación. Irán, China y Rusia aparecen como actores clave en el entramado del régimen venezolano. Según Alandete, Rubio y la administración Trump consideran que Venezuela se convirtió en un “títere estratégico” de estas potencias, algo que refuerza la urgencia de desmontar ese eje de influencia en el hemisferio occidental.
En paralelo, el periodista destacó el incremento significativo en el número de presos políticos identificados por Estados Unidos, que ya se acercan a los dos mil casos documentados. Para Washington, este tema representa una línea roja. “Trump ha sido claro: no permitirá más violaciones sistemáticas de derechos humanos”, afirmó.
Alandete también subrayó la importancia de la creación de una comisión de la verdad. “Será indispensable para desmontar la maquinaria de propaganda del régimen y documentar los abusos cometidos durante años”, sostuvo.
Finalmente, el periodista reflexionó sobre la rapidez con la que se están produciendo los acontecimientos. “Después de años de estancamiento, ahora hablamos de cambios en semanas”, dijo, reconociendo que incluso para quienes han seguido el tema de cerca, el ritmo actual resulta sorprendente.
Para Alandete, no hay dudas sobre el desenlace: “Este proceso va a culminar en una transición democrática tutelada desde Estados Unidos. Lo complejo no es el destino, sino el camino para llegar sin que Venezuela vuelva a pagar el costo de la violencia”.

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