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miércoles, 28 de enero de 2026

Delcy Rodríguez, del diálogo con EEUU a las advertencias: ¿un cambio real o un mensaje solo para audiencias chavistas?

 

Delcy Rodríguez (c); camina junto a Jorge Rodríguez (i); y Diosdado Cabello, este miércoles, en el Palacio de Miraflores en Caracas (Venezuela). EFE/ Miguel Gutiérrez

 

Al día siguiente del ataque estadounidense que sacudió a Venezuela, la hoy presidenta encargada, Delcy Rodríguez, habló de una relación “equilibrada y respetuosa” con Estados Unidos, al que invitó a trabajar en “una agenda de cooperación”. Tres semanas después y luego de ofrecer concesiones a lo largo de los días, la líder chavista ha endurecido su retórica hacia la Casa Blanca, especialmente cuando se dirige a su público interno, en un complicado equilibrismo político.

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Por cnnespanol.cnn.com




“Ya basta de las órdenes de Washington sobre los políticos en Venezuela”, dijo el domingo ante un grupo de trabajadores petroleros. El lunes, insistió en la no subordinación a EE.UU.: “No tenemos miedo a relaciones de respeto”.

El discurso no encaja con lo que se dice en la capital estadounidense ni con lo que pone en la práctica el chavismo. A mediados de enero, la portavoz de la Casa Blanca afirmó que el Gobierno de Venezuela ha cumplido con “todas las exigencias y solicitudes” de la administración de Donald Trump, quien luego elogió a la presidenta por mostrar “un liderazgo muy fuerte”. A su vez, Rodríguez anunció la propuesta de una reforma a la ley orgánica de hidrocarburos, una de las principales demandas de EE.UU.

Los públicos de Rodríguez

“Hemos observado un cambio en el tono del discurso. Hay que comprender en qué contexto se siguen diciendo las cosas y la audiencia que recibe ese mensaje”, dijo a CNN Oswaldo Ramírez, director de ORC Consultores, fundada en Venezuela.

El analista explicó que ante un público empresarial se muestra dispuesta a cambiar la legislación para permitir las inversiones petroleras, pero en los mítines chavistas “vemos un cambio hacia una retórica clásica antiimperialista, de confrontación” y de no aceptar un tutelaje de la Casa Blanca. “Hay que hacerse la pregunta de si está tratando de evitar un deslave, azuzar el descontento que puede existir en esas filas” de seguidores, remarcó.

El público nacional al que se dirige agregó Ramírez, puede dividirse en dos grandes audiencias: el núcleo duro chavista, que según sus últimos estudios está en un 15 % de la población, y en los cuarteles, aunque aclara que va más hacia la cúpula y no a los soldados sin poder de decisión.

“Delcy no lo tiene fácil”, dijo a CNN la analista venezolana Carmen Beatriz Fernández, CEO de la consultora DatastrategIA, quien afirma que la presidenta había bajado el tono de sus declaraciones cuando Trump amenazó con un segundo ataque. “Está en una posición de equilibrista, sumamente inestable. Tiene que satisfacer demandas de Trump y no quedar mal con las bases del chavismo que, aunque estén disminuidas, es lo único a lo que puede aferrarse”, explicó.

¿Por qué ahora?

Para Fernández, el viraje discursivo llega en un momento en que sobrevuelan las dudas sobre ella y su hermano, Jorge Rodríguez, titular de la Asamblea Nacional, por una presunta complicidad en el ataque militar estadounidense que llevó a la captura de Nicolás Maduro. “Sobre Delcy está la sombra de la traición, y en menor medida sobre Diosdado (Cabello, ministro del Interior) y (el ministro de Defensa, Vladimir) Padrino. Las bases chavistas han quedado descolocadas ante esta situación. Ahora (Rodríguez) está tratando de dar unos gritos altisonantes”, afirmó.

Ramírez también habla sobre las interrogantes que siguen abiertas sobre el operativo militar y cómo se reconfigura el escenario político. “Está todavía en proceso de recálculo sobre lo que pasó el 3 de enero. Qué facciones hay, cómo se reparte la participación del negocio petrolero. Tras estas acciones, no ha terminado de aclararse la ‘niebla de guerra’, no se ha asentado el polvo. Hay muchos grupos tratando de entender hacia dónde va efectivamente”, expresó.

La politóloga Carmen Arteaga, profesora asociada de la Universidad Simón Bolívar (Caracas), coincide en señalar una “situación delicada en términos políticos” de Rodríguez por los rumores de supuesta traición. Sobre el endurecimiento de su tono, explicó: “Para lograr una estabilización, debe generar una narrativa que la haga potable, legítima, ante audiencias domésticas que se la pueden poner difícil”.

Arteaga destacó que la revolución bolivariana siempre tuvo una fuerte narrativa antiimperialista, por lo que algunos mensajes posteriores al 3 de enero representaron “pudieran representar una ruptura demasiado radical con lo que ha sido su discurso”. Además, destacó la velocidad con la que viene avanzando la reforma a la ley de hidrocarburos. Si bien el chavismo controla la Asamblea Nacional, una ley de esa magnitud, en otras circunstancias, podría demorar varios años.

La investigadora también afirmó que Rodríguez se vio afectada por declaraciones de Trump y otros funcionarios estadounidenses que la colocaron en un lugar de subordinación. “Necesita buscar ese equilibrio con la línea ideológica y mostrar que es ella la que está en control”, expresó.

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