
Cuando Maduro asumió el poder en 2013 tras la muerte de Hugo Chávez, recordó el medio argentino Infobae, el país ya mostraba signos de deterioro. Sin embargo, lo que ocurrió después superó las peores proyecciones, dejando un país que, en términos de bienestar y estabilidad, se encuentra lejos de lo que fue durante sus años de mayor prosperidad.
En gran parte debido a la falta de transparencia en la gestión de datos oficiales: las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y organizaciones como Foro Penal y Provea documentaron la realidad del país.


Violencia y represión
La violencia, tanto en las calles como en las cárceles, fue una constante durante el mandato de Maduro. Más de 300 personas perdieron la vida en protestas antigubernamentales, según cifras documentadas por organizaciones de derechos humanos citadas por Infobae.
Las manifestaciones de 2017, el año más sangriento, dejaron entre 127 y 157 muertos debido a la represión del régimen, mientras que 67 personas fueron asesinadas en las protestas de 2019, cuando la comunidad internacional reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de la República.
El régimen de Maduro usó la fuerza para eliminar cualquier tipo de oposición, desde estudiantes hasta líderes políticos, lo que llevó a la condena internacional por la violación de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.
A lo largo de estos años, las fuerzas de seguridad del Estado, junto con colectivos armados, se encargaron de reprimir con brutalidad a una población que solo exigía un cambio político y mejores condiciones de vida.
Miles de presos políticos
Con más de 18.000 personas detenidas desde 2014, el gobierno de Maduro utilizó las cárceles para silenciar a opositores, activistas y ciudadanos que ejercían su derecho a la libertad de expresión.
En 2025, al menos 863 personas seguían detenidas bajo cargos políticos, y 17 de ellas habían muerto bajo custodia estatal, muchas veces por la falta de atención médica adecuada o circunstancias no esclarecidas.
Además, más de 9.000 personas vivían con medidas restrictivas de libertad arbitrarias, un estado de incertidumbre legal que afectó a miles de ciudadanos.
Crisis migratoria
Uno de los efectos más devastadores de la era Maduro ha sido el éxodo masivo de venezolanos. Alrededor de 7.9 millones de personas, casi 30% de la población que había en 2013, abandonaron Venezuela en busca de una vida mejor.
Esta migración, la segunda mayor crisis migratoria del mundo después de Siria, afectó especialmente a América Latina, con Colombia, Perú y Chile recibiendo millones de migrantes.
Este éxodo masivo no solo incluye a trabajadores informales o personas con empleos precarios, enfatiza Infobae. Muchos profesionales calificados, como médicos, ingenieros y abogados, abandonaron el país debido a la falta de oportunidades y la crisis generalizada.
La diáspora venezolana es una de las más grandes de América Latina.
Censura y control de la información
En la Clasificación Mundial de Libertad de Prensa de 2025, Venezuela ocupó el puesto 160 de 180, un reflejo de los esfuerzos del régimen por silenciar la crítica.
Más de 100 periódicos impresos, entre ellos El Nacional, desaparecieron bajo su régimen, y cerca de 300 emisoras de radio fueron clausuradas. El cierre de medios, la censura en internet y el hostigamiento a periodistas, incluyendo detenciones arbitrarias y amenazas, fueron prácticas comunes durante estos años.
Colapso económico
La economía venezolana, que en 2013 representaba una de las más grandes de la región, se redujo a tan solo 28% de su tamaño original.
La hiperinflación, que alcanzó un pico de 130.060% en 2018, destrozó el valor de la moneda nacional. Los venezolanos perdieron sus ahorros, las pensiones se redujeron a centavos y los precios de los alimentos y bienes básicos se dispararon a niveles imposibles de cubrir para la mayoría de la población.
La dolarización de facto de la economía, que desplazó al bolívar como medio de intercambio, refleja la magnitud del desastre económico que el país vivió bajo el mandato de Maduro.
Debacle petrolera
A pesar de contar con las mayores reservas de petróleo del mundo, Venezuela vio cómo su producción se desplomaba durante los años de Maduro.
Los ingresos por exportaciones cayeron drásticamente y la producción de crudo, que en los años 90 llegó a ser de 3,5 millones de barriles diarios, cerró en 2025 con una media de 1,14 millones.
Las sanciones internacionales, la corrupción y la falta de inversión técnica llevaron a la desmantelación de Petróleos de Venezuela y al estancamiento de la industria petrolera.
Un país en pobreza extrema
El 86.9% de la población vive en condiciones de pobreza, según las cifras más recientes citadas por el medio argentino, y la desnutrición infantil y las enfermedades prevenibles, como el sarampión y la malaria, han vuelto a cobrar fuerza.
En el ámbito educativo, las universidades enfrentan una crisis de financiamiento y calidad, con salarios docentes que ni siquiera alcanzan para cubrir las necesidades básicas. Además, a esto se le añade el desmantelamiento de las instituciones del país, el control de la justicia y los fraudes electorales como el de las presidenciales del 28 de julio, ganadas por el opositor Edmundo González Urrutia.
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