
Las juntas ejecutivas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial celebraron la semana pasada sesiones extraordinarias no programadas para evaluar la situación económica y financiera de Venezuela, ante la expectativa de que el país requerirá asistencia económica significativa para su recuperación, según un reporte de Bloomberg basado en fuentes familiarizadas con las discusiones.
Estas reuniones ocurrieron al margen de la agenda regular y no habían sido anunciadas públicamente con antelación. Asimismo, la junta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) también sostuvo un encuentro similar para abordar la situación venezolana, indicaron las mismas fuentes.
FMI y Banco Mundial se reunirán con funcionarios de EE UU
Los encuentros de estas instituciones precedieron a una serie de reuniones previstas esta semana entre el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y los directores del FMI y el Banco Mundial. El objetivo principal de esos encuentros oficiales es discutir el restablecimiento de relaciones formales de los prestamistas internacionales con Venezuela, un paso clave para desbloquear financiamiento externo y potencial asistencia económica.

Bessent también ha señalado que EE UU podría levantar sanciones adicionales a Venezuela la próxima semana para facilitar la venta de petróleo y que planea reunirse con los líderes del FMI y el Banco Mundial para tratar el reenganche de estos organismos financieros con Caracas.
Escasez de datos oficiales y desafíos técnicos
Durante los encuentros informales, los directivos de las instituciones multilaterales centraron su atención en dos temas principales: la evolución económica real de Venezuela y la escasez de estadísticas oficiales confiables necesarias para realizar un análisis económico técnico robusto.
Venezuela no ha completado la revisión anual habitual del Artículo IV del FMI desde 2004, y en 2018 el organismo emitió una declaración de censura contra el país por no proporcionar información periódica, lo que complica aún más el diagnóstico económico actual de la nación.
Dentro del marco de un potencial plan de recuperación económica, se ha evaluado la posibilidad de que Venezuela acceda a cerca de 5.000 millones de dólares en activos de reserva conocidos como Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI. Aunque estos activos están técnicamente a disposición de Venezuela, su acceso se encuentra suspendido debido al estatus internacional de reconocimiento de las autoridades de Caracas, cuestión que las conversaciones con EE UU y los organismos multilaterales buscan resolver.
Los DEG son una forma de activo internacional asignada a los países miembros del FMI según su posición en la economía global, y su liberación podría proveer un impulso inicial de liquidez para enfrentar la crisis económica del país suramericano.
Las relaciones entre Venezuela y estas instituciones se deterioraron progresivamente desde la década de 2000, cuando el fallecido presidente Hugo Chávez criticó públicamente al FMI y al Banco Mundial y ordenó la cancelación de las deudas con ambos. Bajo la administración de Nicolás Maduro, el aislamiento se profundizó, y Venezuela quedó efectivamente fuera de la participación funcional en muchos de los mecanismos financieros internacionales, limitando el acceso a recursos de emergencia durante crisis como la pandemia de 2020.
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