Algunos de los principales ganadores iniciales de los esfuerzos del gobierno de Donald Trump por ejercer un mayor control sobre la industria energética de Venezuela no son las empresas que producen petróleo, sino las que lo transforman en gasolina, diesel y otros productos.
Por Rebecca F. Elliott | The New York Times
Las refinerías estadounidenses como Valero Energy y Marathon Petroleum están preparadas para obtener ganancias si empieza a fluir más petróleo venezolano hacia Estados Unidos. Esto se debe a que estas empresas equiparon sus instalaciones hace décadas pensando en el petróleo de ese país.
De la misma manera que hay distintos tipos de manzanas, no todo el petróleo es igual. El principal tipo de crudo de Venezuela es especialmente difícil de manejar —es viscoso y con aspecto de alquitrán— y por eso suele ser más barato que las variedades que se encuentran en suelo estadounidense. Eso lo hace atractivo para las refinerías, como las de la región estadounidense de la Costa del Golfo, que tienen equipos para procesarlo.
Y a diferencia de productores de petróleo como Exxon Mobil o ConocoPhillips, que tienen que valorar si los riesgos de operar en Venezuela valen la pena, estas refinerías tienen poco que perder porque no tienen que asumir compromisos a largo plazo ni enviar empleados al país.
Los inversionistas han tomado nota. Las acciones de PBF Energy, una empresa mediana de refinación, han subido un 15 por ciento desde que las fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, superando ampliamente al mercado en general. Valero y Marathon, que son mucho más grandes, tuvieron un incremento del precio de sus acciones entre un 10 y un 6 por ciento.
“Disponer de más crudo venezolano no es más que una ventaja para las refinerías estadounidenses”, dijo Rick Weyen, un ejecutivo jubilado que solía coordinar el envío de petróleo a una refinería de Texas.
Este impulso ampliaría lo que ha sido una racha de ganancias para las refinerías. Estas empresas suelen beneficiarse de los precios más bajos del petróleo, siempre que continúe una demanda saludable de los productos que fabrican. También ganaron mucho dinero durante y poco después de la pandemia de la covid, cuando se recuperó la demanda de combustible.
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