Nicolás Maduro Guerra, alias «Nicolasito», armó una rabieta mediática sobre el proceso judicial que enfrenta su padre en la ciudad de Nueva York, intentando vender al mundo la insólita coartada de que sus arcas están vacías y no tienen cómo pagar la defensa.
El heredero de la cúpula oficialista intentó aplicar tácticas de persuasión al alabar al magistrado estadounidense de 92 años a cargo del caso, calificándolo de «intachable», para luego soltar su queja principal: el juicio es una trampa política y de alto perfil. «Ayer pasó exactamente lo que nosotros previmos que iba a pasar», fanfarroneó durante la entrevista.
Así mismo, el berrinche continuó cuando admitió que este thriller internacional no se ganará en la corte, clamando por un «diálogo» para escapar de la ofensiva judicial.
El clímax de esta operación de victimización llegó al abordar la logística financiera del escuadrón legal que los representa en territorio norteamericano. «Nosotros no somos ricos, nosotros no hemos robado, nosotros somos gente decente, nosotros vivimos de un sueldo», descargó Nicolasito ante la imposibilidad de que las arcas del Estado venezolano sirvan para costear los honorarios de la defensa.

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