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domingo, 5 de abril de 2026

Braulio Jatar: Primero democracia, después estabilidad y recuperación

 

 

El periodista y defensor de los migrantes llama a la convocatoria de elecciones generales (Presidencia de la República, Asamblea Nacional, gobernadores, alcaldías, consejos legislativos y concejos municipales. Considera que la estrategia de Washington de priorizar estabilización y la recuperación económica corre el riesgo de consolidar a las élites responsables de la crisis, bloquear la inversión y perpetuar sistemas sin legitimidad. “Solo procesos electorales libres pueden reconstruir el Estado y garantizar estabilidad duradera”, afirma

Venezuela dejó de ser una amenaza para la estabilidad y la seguridad del hemisferio el 3 de enero. Bastó la extracción de Nicolás Maduro y de Cilia Flores y el sometimiento a la autoridad militar estadounidense. Un movimiento geopolítico –sin bolsas negras de vuelta a casa– que llenó de ilusiones de liberación a quienes han vivido 27 años el yugo del socialismo del siglo XXI. Desde ese día Marco Rubio viene aplicando un teorema pretende convencernos de que el orden de los factores altera el producto. Pero la realidad, con o sin algoritmos es mucho más compleja y demoledora. Con oro, socialismo y petróleo los resultados pueden ser lo contrario de lo calculado. 

El secretario de Estado posterga la democracia y prioriza la estabilidad. No es una contradicción ni una novedad. Lo ha hecho Washington en América Latina desde los tiempos de las cañoneras y su diplomacia a bombazo. Unas veces para evitar para evitar la expansión de las potencias adversarias, otras tantas para combatir la subversión castro-comunista y casi siempre para normalizar las repúblicas bananeras. 

Las dictaduras militares normalizan la falta de libertad y democracia con la fuerza pública. Mediante asesinatos, desapariciones, tortura y represión generalizada, Marcos Pérez Jiménez enseñó a obedecer, a aceptar lo que hay, a aprender a darle la vuelta, a no meterse en política y a encontrar oportunidades de negocio. Antes de los bachaqueros, hubo contratistas, ingenieros constructores, que normalizaban. 

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elnacional
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Hoy Rubio con su teorema –estabilización, recuperación económica y transición a la democracia– aplica la receta de siempre, pero espera resultados diferentes porque cambió de sitio la democracia, la pospuso para el final. Calcula que así reduce el riesgo inmediato de inestabilidad generalizada, un riesgo que nunca existió. La guerra como el tango siempre necesita dos.  

La soberanía venezolana quedó condicionada por una potencia extranjera y la estabilidad que se ha impuesto es funcional, no democrática. No hay transición ni ruptura sino una reconfiguración del bloque de poder, bajo tutela externa. Lo único que han cambiado son los incentivos, y está en marcha la adaptación de las élites al nuevo status quo.  

Ni uno solo de los cambios que el secretario de Estado celebra como indicios de la transición es irreversible. Mañana o esta noche se pueden restituir con otro decreto la ley petrolera de Chávez, anular la amnistía chucuta de la Asamblea Nacional y hasta sustituir Delcy Rodríguez como procónsul del interinato. Entendemos que Washington necesita estabilidad regional, pero a contravía de sus intereses, y por mampuesto, su tutela limita la legitimidad democrática y posterga indefinidamente la legitimidad que se construye con consentimiento verificable: elecciones libres, árbitro independiente, alternancia posible. En política. el orden de los factores sí altera el resultado, no solo lo desdibuja. 

Braulio Jatar Alonso es abogado y comunicador, pero no solo por ser miembro del muy combativo Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, sino por su constante participación en los medios y en el debate público. Además de fundador y director de la página web Reporte Confidencial, se ha destacado por su participación en la radio y como articulista, ahora con la misma pasión en los medios digitales.  

Nicolás Maduro lo mantuvo cinco años privado de libertad porque divulgó sin edulcorantes el cacerolazo que los habitantes del sector Villa Rosa de la isla de Margarita recibieron al más famoso reposero del Metro de Caracas. Fue secuestrado por el Sebin y luego detenido y enjuiciado por “lavado de capitales”. El 10 de septiembre de 2021, el Tribunal Segundo de Juicio de Nueva Esparta lo absolvió de cualquier delito y le otorgó libertad plena. Ahora reside en Santiago de Chile y no se calla, ni deja de pelear contra las injusticias. 

Congreso de EE UU recibe proyecto para exigir a Marco Rubio una estrategia para la transición democrática en Venezuela
Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos. Foto: Mandel Ngan / AFP

Poseedor de tres nacionalidades –venezolano, chileno y cubano– se ha convertido en un combativo defensor de los migrantes sin importar nacionalidades y de la democracia sin dejarse encandilar por participaciones protagónicas ni promesas de patria o muerte. 

"Al plan de Trump y Rubio para Venezuela le faltan le faltan los valores que enaltecieron y enaltecen a Estados Unidos: libertad y democracia. El plan que prima la estabilización y el apalancamiento económico no tiene sentido. Los hechos nos darán la razón. Nadie va a invertir en Venezuela", dice. 

No espera la pregunta, ni la necesita: “¿Qué inversionista va a arriesgar su capital en Venezuela si los propios venezolanos no se sienten seguros ni están regresando?” 

—El interinato tenía que empezar por libertad y democracia, lo demás será consecuencia. Estados Unidos se ha construido con libertad y democracia, su prosperidad responde a libertad y democracia. Libertad de desarrollar actividades, de hablar, de poder expresarte, de poder reunirte, de poder generar empresas. Hacerlo a la inversa es un contrasentido. 

—Trump opera desde el poder, no desde una academia de ciencias políticas 

—Trump hablaba del Art of Deal, el arte del negocio, del bienestar económico y de obtener beneficios. Supone que como la oposición venezolana nunca hizo lo suficiente para quitarse el chavismo o no supo hacerlo, él puede imponer las reglas del juego. Se considera el vencedor. Yo tuve bastante contacto con Juan Guaidó, como ahora con María Corina Machado, nada político. Después del evento del 30 de abril de 2019, que dejó en libertad a Leopoldo López y en el que solo participó el general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, entonces jefe del Sebin, Estados Unidos consideró que ya había hecho bastante. 

—Pareció una muchachada llamar a la población a concentrarse frente a La Carlota… 

—En ese evento participaba Vladimir Padrino López, entonces ministro de Defensa, y bastantes integrantes del statu quo. Padrino López no avanzó en la estrategia y Maikel Moreno, el presidente del Tribunal Supremo, al ver que Padrino López no avanzaba, y sin Padrino López no había nada que avanzar, todos se quedaron quietos. Ninguno se movió salvo el general Cristopher Figuera. 

—¿La oposición siempre ha estado ideológicamente más cerca del chavismo que de la democracia? 

—Los venezolanos hemos producido el mal que nos aqueja. Desde antes de la Cuarta República me cansé de advertir que estábamos en un mar de corrupción. AD y Copei estaban implosionados cuando Rafael Caldera con el chiripero gana en 1993. Chávez recoge las cenizas, no es el que dinamita el sistema democrático. El líder histórico y fundador del partido socialcristiano ganó con el MAS como aliado. No con sus delfines Eduardo Fernández, Oswaldo Álvarez Paz y Abdón Vivas Terán. 

—Caldera abandonó su obra en el camino para ser reelecto presidente.  

—Tampoco era un político muy popular. En 1968 ganó por la división de Acción Democrática, la escisión del MEP; y en 1993 por el fraccionamiento de los partidos, y sobre los restos de AD y Copei, pero con poco menos de 30% de los votos. Hoy, Acción Democrática, tanto la de Henry Ramos Allup como la de Bernabé Gutiérrez no llegan juntos ni a 3%.  

—¿Los adecos no entendieron su responsabilidad con el país? 

—Mi papá era el carnet 13 de AD. Fundador de AD. Fue senador por Falcón con Rómulo Betancourt y Raúl Leoni. Llevaba la democracia en sus genes. Hoy, el candidato de Acción Democrática en 1993, Claudio Fermín, avergüenza. El precandidato de “con AD se vive mejor”, Carlos Prosperi, que Henry Ramos Allup insaculó y puso a competir con María Corina Machado, renunció tres días antes de las elecciones y se afilió al PSUV., Prosperi estaba comprado por el régimen de Maduro para sabotear las primarias. Esa es la AD de hoy. No estamos en la etapa final, este es el mismo sistema, pero derrumbado. Estamos más abajo del infierno. No ha habido cambio, seguimos en el mismo deslave que sufrimos desde 1999. 

—¿? 

En Copei en el trienio populista, 1945-1948: La tentación totalitaria de Acción Democrática, Rodolfo José Cárdenas deja claro que AD desperdició esa oportunidad histórica por el aguzado sectarismo adeco. Debieron transcurrir diez años para que entendieran que debían transformarse y lo hacen. AD deja de mirarse el ombligo y asume que representa un proyecto nacional, no un ideario partidista. Abandona el sectarismo y propicia pactos, negocia acuerdos, convive. Antes su pretensión era ser como el PRI mexicano. En 1945, Rómulo Betancourt buscaba, como el PRI, la hegemonía. En 1958 su convicción era otra: abrir el juego, alentar al adversario, construir democracia.  

—Y la construye. 

—Sí, pero con el descomunal ascenso de los ingresos petroleros, esa AD empieza a desdibujarse y se afianza su viejo espíritu hegemónico. Llega a la cúspide en la presidencia de Jaime Lusinchi que, en un arrebato adeco, designa gobernadores a los secretarios regionales generales de AD. 

—La comisión para la reforma del Estado que creó Lusinchi recomendaba la elección popular de gobernadores. 

—El hastío que encarnan AD y Copei se mantiene intacto, ninguno de los dos se ha recuperado. En Santiago, en las primarias, María Corina Machado obtuvo 93% de los votos en mi comuna. Yo digo que el 50% de esos votos son de María Corina, pero el otro 43% son votos de personas que rechazan cualquier cosa que se parezca a lo que nos trajo hasta aquí. Un voto de rechazo. No quieren saber nada de esa época en que los adecos vivían mejor. Lo que vive Venezuela ahora no es el infierno sino el núcleo del infierno.  

—Los delfines de Rafael Caldera, Eduardo Fernández, Oswaldo Álvarez Paz, Abdón Vivas Terán, Donald Ramírez… 

—Conocí bastante a Eduardo Fernández. Nunca me inscribí en un partido, no me interesó, pero estuve bastante cerca de Copei. A los 20 años, veía que Copei tenía una estructura que apuntaba a la profesionalización de sus generaciones de relevo, más estudiosa, más preparada, más formada. Era un partido más serio que AD. A los pocos días de que Hugo Chávez, en uno de sus arrebatos lo invitara a Miraflores, me encontré con Eduardo Fernández en Margarita. En la mesa donde conversábamos varios amigos admitió que le aterraba que lo sacrificaran públicamente si se reunía con Chávez. Le dije que fuera a Miraflores, que los micrófonos iban a estar ahí y declarara que se reunía con presidente Chávez para decirle que no estaba de acuerdo con esto, que corrigiera esto, que no hiciera esto, que no lo apoya en aquello y que haciendo esto otro lo apoyas. Eduardo, le dije, es la única oportunidad de que tengas un micrófono delante, aprovéchala. No lo hizo, sino que empezó a ladearse. Terminó completamente desfigurado. Le pasó lo mismo que a Claudio, de tanto doblarse se partió. 

—Los venezolanos tampoco escucharon las advertencias y ahora son la mayor diáspora global… 

—El pinochetismo desplazó 200.000 chilenos, el chavismo entre 9 millones y 10 millones. Cada país tiene una capacidad de recepción distinta. No es lo mismo 30.000 chilenos en Venezuela que 800.000 venezolanos en Chile, un país remoto sin historia multicultural. Los venezolanos con el Caribe enfrente su roce cultural es permanente. Aquí están perdidos allá abajo, en el fin del mundo, aquí nadie viene de visita. En Chile es determinante la polarización entre izquierda y derecha. Lo abarca todo. Cuando la izquierda internacional abraza banderas identitarias para sobrevivir —pro inmigrante, pro libertad sexual, pro LGBTI+—, la derecha que es contraria a todo lo que promueva la izquierda los migrantes venezolanos quedamos encerrados en una contradicción.  

—¿Rechazados por ambos? 

—La izquierda, en general, es defensora de los inmigrantes mientras que la derecha es antiinmigrante. En Chile, como los venezolanos son desplazados por un pranato de izquierda, buscan apoyo en la derecha que, sorprendentemente los rechaza por doctrina política. La derecha adora a María Corina, pero desprecia a los venezolanos que lidera. Los venezolanos son el gran chivo expiatorio. La leyenda urbana los señala como los culpables de que no haya cupo en los colegios, de las listas de espera en el sistema de salud y de la criminalidad. La realidad es que siempre ha habido problemas de cupo en las escuelas y de listas de espera en el sistema de salud. La incidencia de inmigrantes en hechos criminales es proporcional a su tasa, pero se no ha producido ninguna asimetría. Si hay 10% de inmigrantes, cometen 10% de los delitos, no 60%. La relación no es asimétrica 

—¿Qué plantea? 

—Como chileno y por respecto a la sociedad chilena, promuevo la búsquela de la reconciliación. El pinochetismo los tiene partido en dos, como si Pinochet viviera. He desarrollado la justicia restaurativa contra la xenofobia, no justicia punitiva. Hacer al agresor parte de la solución del problema. Si ante un enfrentamiento xenofóbico, la excusa pública restaura. Se usó en Suráfrica y la usan los mapuches y otros los pueblos originarios. Consideran que el delito genera un desequilibrio en el cosmos, y para recomponerlo todas las partes deben alinearse. No es amnistía, ni perdón, es justicia restaurativa. Los chilenos deben reconciliarse con los migrantes y los migrantes integrarse. No queda otro camino. Chile tiene una alta tasa negativa de natalidad. No están naciendo chilenos, Chile necesita inmigrantes. Sin extranjeros, no podrá generar el servicio de seguridad social en cinco o diez años. 

—¿No cree que retorne un alto porcentaje de venezolanos al democratizarse el país? 

—Los antecedentes históricos de diásporas y retornos, no regresa más de 30% de los desplazamientos masivos. 70% se queda en el país que le dio refugio. Quizás 50% de los venezolanos regrese, pero muchos no se acostumbran a su país de origen y vuelven a migrar. En Chile tenemos que acostumbrarnos a los inmigrantes y los inmigrantes a adaptarse a la tierra que les da acogida. Ahora, con el gobierno de José Antonio Kast he fijado una posición de defensa a ultranza de los inmigrantes y de manera permanente. Es el deber. Los inmigrantes son indispensables.  

—Para que los venezolanos regresen tienen que existir unas condiciones que ahora no existen. No es solamente seguridad, sino agua, electricidad, escuelas para los hijos. Venezuela quedó como si hubiese habido una guerra de tierra arrasada. 

—En el código penal hay un delito que se llama devastación. Venezuela ha sido devastada. Y en el plan de Marco Rubio de estabilización, recuperación y democratización gobiernan, siguen al mando quienes la devastaron. Nadie se mueve a regresar ni a invertir. 

—¿Debe regresar María Corina y emprender una cruzada por la democratización? 

—La palabra “estabilización” como la emplea Marco Rubio no me gusta. Se parece mucho a “normalización”. Yo he cuestionado a quienes pretenden normalizar el statu quo venezolano. Se pretende estabilizar el país con los devastadores y la exclusión de una auténtica representación de la gran mayoría venezolana que encarna María Corina Machado. El plan de Rubio no va para ninguna parte, mucho menos nos lleva a la democracia. Si María Corina Machado o Juan Pablo Guanipa organiza una gran manifestación y termina agredida por los colectivos, probablemente dirán que María Corina y Guanipa son contrarios a la estabilización, mientras que Diosdado Cabello se ufanará de comandar las fuerzas represivas que permiten la estabilización. Una terrible distorsión. Pura kriptonita, los estabilizadores y normalizadores son los regímenes dictatoriales que no permiten la disidencia, los responsables de la devastación. 

—¿Cómo estabilizar la sociedad y cómo recuperar la economía? 

—Convocando elecciones generales. Unas megaelecciones para elegir presidente, Asamblea Nacional, gobernadores, asambleas regionales alcaldes y concejales. Algo absolutamente democrático que todos aceptarían y es urgente. Ninguno de los que ejercen cargos de elección popular es legítimo y las votaciones son la vía para legitimar la institucionalidad de la República, de la Asamblea que debe seleccionar el Tribunal Supremo de Justicia, el contralor, el fiscal general y el defensor del pueblo. El CNE debe ser reconstituido como se hizo luego del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez y convocar a elecciones generales. Las autoridades deben ser legítimas si queremos avanzar a la recuperación económica y a la estabilidad. 

—¿Por qué el país no está enfocado en convocar elecciones generales?   

—Muy simple. Los dirigentes que nos han traído a esta devastación saben que no tienen nada que ganar. Henrique Capriles, Bernabé Gutiérrez, Stalin González, Claudio Fermín y todos los demás son la máxima degradación de la cuarta república. Los conozco y escuché sus quejas contra María Corina Machado. La veían como una amenaza peor que el chavismo. La historia ha demostrado que tenía la razón. Lo mismo le pasa ahora a Marco Rubio, que prefiere a Delcy Rodríguez, que es obediente. María Corina, en cambio, tendrá objeciones y hará planteamientos a favor de la Venezuela que tiene que emerger. Delcy se empeña en aguantarse en la estabilización, en la normalización. 

—¿Quién le planta cara al imperio? 

—Charles De Gaulle, refugiado en Londres, en una oficinita en la sede de la BBC, carajeaba y golpeaba la mesa en nombre de los valores de Francia, sin importarle que lo mantuviera el gobierno británico. Si los líderes venezolanos se dejan someter por valores distintos de los auténticos valores venezolanos, no los van a respetar ni a reconocer nunca. No sé en qué anda María Corina Machado, nunca hablo con ella, pero me imagino que anda inquieta. Sabe que tiene que dinamizar la situación interna de Venezuela, pero la ataja la “estabilización” en manos de los devastadores. María Corina tiene que decirle a Marco Rubio: ¿Hasta cuándo estabilización?, es hora de avanzar. Hay que entrar en la democratización convocando elecciones generales. 

—¿Qué puede hacer la diáspora en esa línea de acción?  

—Cada uno debe actuar desde su trinchera y enviar su mensaje, alguien lo escuchará y si no llega directamente al destinatario alguien se lo hará saber. Nuestro mensaje debemos dirigirlo a Marco Rubio y hacerle saber que no puede imponerles a los venezolanos, ni a Cuba, un tipo de Estado y un sistema, que no representa los valores que a él le permitieron llegar a ser secretario de Estado y posible candidato presidencial. Los venezolanos y los cubanos también tenemos derecho a la democracia y a la libertad que le permitieron hacer realidad sus sueños. Nuestro mensaje debemos dirigirlo a Marco Rubio, y todos se lo debemos decir: “Queremos democracia y libertad”. 

—¿Volver a la cuarta república? 

—No, a una Venezuela que no se parezca a la que conocimos de AD y Copei. Por supuesto, era mucho mejor que el chavismo, pero es que cualquier cosa es mejor que la patria bonita del socialismo del siglo XXI. Una Venezuela que le devuelva a los venezolanos lo que con justeza les corresponde. 

—¿La geopolítica le impide a Marco Rubio ser coherentes con los principios estadounidenses de democracia y democracia? 

—No me imagino que sea recibido muy amablemente en casa de mi familia cubana en Miami. Mi madre era cubana. No veo a ningún pariente contento con la tesis de Rubio de que un nieto de Raúl Castro lidere la estabilización y recuperación de la isla cuando existen centenares de miles de cubanos y preparados para levantar esa Cuba que los Castro han desvalijado desde 1959, cuando era uno de los países más prósperos de América Latina. Los Castro cubanizaron a Venezuela y también la devastaron. ¿Quién va invertir un dólar con el nieto de Castro al frente de la recuperación económica? ¿De dónde Marco Rubio sacó la idea de poner a Delcy Rodríguez al frente de Venezuela? no tiene racionalidad alguna. 

—Temen que ocurra como en Libia o en Irak y todo se les salga de las manos, aunque son situaciones muy distintas. 

—Los países se estabilizan con la fuerza coercitiva del Estado. María Corina sí puede  democratizar, estabilizar y recuperar porque tiene la fuerza más importante: la mayoría. La minoría no puede imponerse a la mayoría en democracia. Es imposible ganar un juego de beisbol con solo tres jugadores. María Corina Machado tiene la fuerza estabilizadora, no Delcy Rodríguez ni el nieto de Raúl. 

—¿María Corina le debe hablarle a Trump con la misma fuerza y valores con los que le dijo a Chávez que expropiar es robar? 

—A una persona con esos valores solo se le convence hablándole como fuerza como ella sabe hacerlo. Rubio le ha vendido a Trump la tesis de la estabilización de Venezuela con Delcy Rodríguez. María Corina y todos nosotros tenemos que decirle a Rubio que su ecuación no prioriza los valores de la democracia y la libertad. La normalización es un procedimiento equivocado, una estrategia tonta.  

—¿Debemos declararnos en rebeldía? 

—No. Se trata de reinstitucionalizar el país, de convocar a elecciones generales. Si no empezamos con autoridades legítimas no tendremos inversiones sólidas, solo capitales golondrinas. 

—Chávez decía con Jorge Giordani que tendría que espantarse los inversionistas a sombrerazos, los espantó expropiando… 

—El día que Chávez expropió el edificio La Francia, que era propiedad de la Universidad de Oriente, un bien público, lo acompañaba Jorge Rodríguez, que era el alcalde de Libertador y la mano ejecutora de las expropiaciones. Nadie invertirá nada mientras la Asamblea Nacional sea su presa. Delcy es tan ilegítima como Maduro. Ante la falta de Maduro, la vicepresidenta ejecutiva debió asumir la Presidencia de manera automática. No lo hizo porque el chavismo-madurismo, que no quiere declarar ni falta temporal ni absoluta, hizo que la Sala Constitucional de Tribunal Supremo de Justicia la obligara a encargarse de la Presidencia. Con ese invento de los magistrados del TSJ, Estados Unidos la reconoce como la interlocutora del Estados venezolano y Rubio acepta, por mampuesto, que Estados Unidos secuestró a un presidente legítimo y no al jefe del Cartel de los Soles. 

—¿El lobby cubano en Estados Unidos acepta la propuesta de estabilización-normalización de Rubio para la isla? 

—Estoy seguro de que no la acepta.  

—No lo ha manifestado… 

—Ellos tienen como decírselo al oído. Nosotros no tenemos ese privilegio; se lo decimos al aire. Quizás así se entera. Los cubanos no quieren que un nieto de Raúl Castro reconstruya Cuba. Ese invento de Marco Rubio no va para ninguna parte en el exilio cubano. Hay que darle la vuelta a la ecuación convocando a elecciones generales. 

—¿La apuesta es que la economía se levante algo para que los devastadores se atornillen con la estabilización/normalización? 

—Sí, y que se mantenga la obediencia aprendida. El elefante que le quitan el grillete y se queda al lado del poste, aunque esté muerto de sed. Nosotros tenemos que sacudirnos esa obediencia aprendida y convocar a elecciones generales. La recuperación económica está trancada faltan los pilares fundamentales de los procesos económicos exitosos: las libertades públicas y el libre ejercicio de los derechos ciudadanos. Ni siquiera han liberado a la totalidad de los presos políticos. Son más los que siguen presos que los liberados. Elecciones generales ya. 

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