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jueves, 2 de abril de 2026

Régimen iraní intensificó las ejecuciones a opositores en medio de la guerra

 

Un policía iraní prepara la ejecución pública de un asesino iraní convicto.

 

 

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Las ejecuciones en Irán han adquirido un nuevo ritmo desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con la república islámica, mientras la atención global se fija en temas geopolíticos como el precio del petróleo.

Por Infobae

Organizaciones defensoras de derechos humanos denuncian un aumento en el uso de la pena capital por parte del régimen, que estaría aprovechando el actual contexto internacional para ejecutar sentencias bajo un manto de opacidad e intimidación social. El medio The Guardian recogió testimonios y cifras que advierten sobre la gravedad del fenómeno y el silencio oficial que lo rodea.

Solo en 2026, al menos 145 personas han sido ejecutadas de forma comprobada, mientras que se reportan más de 400 ejecuciones adicionales aún no verificadas, según datos de Iran Human Rights.

La cifra pone de manifiesto una aceleración respecto a años anteriores y revela que la mayoría de estos castigos no figura en los registros oficiales: el relator especial de la ONU destacó que solo el 7% de los casos se hicieron públicos.

La situación se agravó tras las protestas masivas de enero, donde decenas de miles de personas permanecen detenidas y varias decenas podrían enfrentar la pena de muerte, indica Amnistía Internacional.

A raíz de la represión, el acceso a la información también ha sido restringido. El corte de internet impuesto por las autoridades dificulta el seguimiento de las ejecuciones y de los procesos judiciales en marcha. Familiares de los detenidos denuncian que reciben advertencias para que no contacten a terceros ni den a conocer los casos a la prensa, lo que contribuye al clima de opacidad.

Entre los innumerables casos documentados, el de Peyvand Naimi, de 30 años, ilustra los métodos empleados por el régimen. Detenido tras las protestas, Naimi ha sido mantenido más de un mes en aislamiento, sometido a falsas ejecuciones, torturas físicas y psicológicas, y forzado a confesar en televisión.

 

Detalle de una soga que fue puesta por iraníes que viven en exilio durante una protesta en contra de la política iraní en Irán respecto a las ejecuciones /EFE/ALI ALI

 

No se le ha permitido acceso a un abogado ni ha recibido cargos formales, según relató un familiar a The Guardian. Zahra Hosseini, allegada de Naimi, expresó: “Mi cuerpo temblaba al escuchar lo que ha soportado. Es increíble. Estoy muy preocupada”.

A comienzos del mes tres hombres fueron ahorcados públicamente tras ser acusados por su presunta participación en las protestas de enero. Saleh Mohammadi, una figura destacada de la lucha local con 19 años, fue condenado por moharebeh—“guerra contra Dios” según la tipificación iraní—junto a Mehdi Ghasemi y Saeed Davoudi. Al día siguiente, Kourosh Keyvani, ciudadano sueco-iraní, fue ejecutado tras ser declarado culpable de espionaje para Israel.

Uno de los episodios más notorios fue televisado en la ciudad de Isfahán. Durante su interrogatorio, Shervin Bagherian Jabali, apenas con 18 años, preguntó en voz baja: “¿Qué significa moharebeh? ¿Puede explicármelo? No sé qué es, señor.” El agente respondió: “Ejecución”. El amigo del joven declaró a The Guardian que Jabali había padecido tres simulacros de ejecución, con una soga alrededor del cuello.

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